martes, diciembre 30, 2025

El voto útil es el más inútil

El voto útil es una estrategia en la que el elector no vota por su candidato o partido favorito, sino por el que tiene más posibilidades reales de ganar o de evitar que triunfe alguien que no desea. Hoy, los colombianos están pensando: “Mi candidato ideal no tiene opción de ganar, así que voto por el que puede frenar al que menos me gusta”. Con un ramillete de más de 80 precandidatos, en un país donde se volvió profesión ser candidato presidencial —aun sabiendo que no se tiene una opción real—, todo parece derivar de la sorpresa que dio un desconocido Iván Duque, quien fue puesto en la presidencia por Álvaro Uribe, el expresidente que ha tenido injerencia en las elecciones desde el año 2002.

En este momento puntea en las encuestas un escenario de dos extremos malísimos para el país. Por un lado, el candidato del gobierno, al que parece no pasarle factura lo deficiente que ha sido la gestión de Petro y su desaprobación de más del 60%. Sin embargo, esa cohesión y coherencia en la izquierda mantiene a Iván Cepeda puntero, con más del 30% para la primera vuelta. Coincido con Héctor Abad, quien en su más reciente columna afirmaba que el país no necesita un "Pacto Histórico 2". En vez de la "paz total", los homicidios y la inseguridad han aumentado. En lugar de educación para todos, las principales universidades públicas están en quiebra. El sistema de salud está mucho peor que hace cuatro años. La deuda pública y las pensiones están en cuidados intensivos. La corrupción aumentó y solo cambió de manos, como si la consigna hubiera sido: “Ya ellos robaron bastante; ahora nos toca a nosotros”.

Del otro lado está el abogado de la mafia, el abogado de Alex Saab (el testaferro de Maduro), quien ha logrado recorrer el país y aglutinar el sentimiento en contra de Petro, pero quien genera más miedos que certezas. Alguien que destripaba gatos, hablaba del "potágeno carcelario" que es el ajiaco y que hoy quiere lucir como el redentor y próximo presidente del país. En este punto, ninguna de las opciones parece la adecuada para Colombia. Aquí es donde aparece el "voto útil" de la gente que, al ver la posibilidad de que gane De la Espriella, opta por lo conocido, aunque sea un camino que incluya llamados a constituyentes para reformar la Constitución, tal como lo hiciera Hugo Chávez en Venezuela en 1999. La izquierda de este país es tan cambiante cuando está en el poder que sabe que lo mejor es no perderlo, porque dejarían de "vivir sabroso", incluyendo a los actores armados que han sabido aprovechar el gobierno de Petro.

Uribe, por su parte, quiere seguir vigente y ha logrado colocar a su pupila en la consulta de los que ni siquiera marcan el margen de error en las encuestas. Le apuesta a doble banda: a Paloma como la moderada y a Abelardo como el extremo. El voto útil para los que le tienen miedo a Petro es el de Uribe; y para los que están asqueados de Uribe, es Iván Cepeda, un candidato que se perfila peor que el actual presidente, amigo de la guerrilla comprobado y apoyado por los "gestores de paz" que Petro ha sacado de las cárceles.

En este escenario, pareciera que el voto útil es el más inútil: seguir con dos cánceres en este país. Uno que toma fuerza y parece caminar derecho a cuatro años más de gobierno —lo cual sería catastrófico—, y otro que se ha comido al Estado en las últimas décadas: el uribismo. Es momento de pensar con cabeza fría y certeza; conocer quién ha gobernado con decencia y quién merece estar los próximos cuatro años al mando de la reconstrucción de todo el daño que ha hecho el petrismo en cuatro años y lo que hizo el uribismo en veinte. Ese personaje se llama Sergio Fajardo. A él deberíamos apostarle como nueva mayoría para romper la polarización y pasar la página de la lucha de clases que Petro ha instaurado con corrupción a bordo (incluyendo a su círculo cercano, con unos presos y otros huyendo y "viviendo sabroso" en la embajada de Nicaragua). El petrismo es el nuevo uribismo, y el voto útil no debe apegarse a ninguno de los dos extremos.


Perlas:

  • Ya son más de 211 mil lecturas a 810 entradas en mi blog. ¡Un millón de gracias a todos los que se toman un rato de su tiempo para leer mi visión de país y de mundo.



miércoles, diciembre 24, 2025

¿Mínimo para quién?

Aproximadamente 2,4 millones de trabajadores colombianos reciben un ingreso igual al salario mínimo legal vigente (SMLV), lo que equivale a cerca del 10 % de la población ocupada en el país. Durante este periodo, el total de personas ocupadas rondó los 23,7 millones. Una proporción significativa —casi el 48 % (unos 11,4 millones)— gana menos del mínimo, lo que evidencia una profunda precariedad laboral y alta informalidad. El resto, alrededor del 42 %, percibe más de un salario mínimo.

Bajo este panorama, el aumento del SMLV en Colombia no debe ser arbitrario: depende de la inflación, la productividad, la negociación social y la salud de la economía, con miras a proteger al trabajador sin generar un choque negativo para el empleo o los precios. En nuestro país, el salario mínimo no solo afecta a quienes lo ganan; funciona como una referencia estructural para valores del Estado, del mercado y de la vida cotidiana. Cuando sube, el impacto es sistémico: aumenta costos, ajusta tarifas, impacta precios y modifica subsidios.

Del salario mínimo dependen, por ejemplo, el auxilio de transporte, las multas y los comparendos. Al ser la base mínima de cotización, su incremento eleva automáticamente los aportes a salud, pensión, riesgos laborales (ARL) y cajas de compensación. Esto afecta por igual a empleados, independientes y empresas. Incluso trámites notariales, judiciales y matrículas en instituciones educativas privadas suelen estar atados a esta cifra o a la inflación que esta genera. Este Gobierno, a fuerza de repetir mentiras, termina haciéndole creer a la gente que un salario mínimo desmedidamente alto es posible sin afectar la vida de todos los colombianos. Es paradójico: de un salario que solo devenga el 10 % de la fuerza laboral, se termina afectando al 100 % de la población. Con una desproporción evidente y el discurso demagogo del "líder interplanetario", el resultado es una verdadera bomba de tiempo.

Economistas advierten que aumentos demasiado altos, sin respaldo en la productividad, incentivan la informalidad y presionan la inflación. En época electoral, resulta cómodo el populismo de izquierda, especialmente con un candidato de Gobierno que puntea en las encuestas frente a opositores que no marcan tendencia ni tienen agenda de país —a excepción del profesor Sergio Fajardo, a quien aún no vemos despegar en los sondeos

lunes, diciembre 22, 2025

Vivir sabroso entre bandidos: La herencia de un cambio que no llegó

Época de reflexión y de análisis del año que terminó, época para analizar también los más de tres años de gobierno de Gustavo Petro en la presidencia y los tres años de una oposición desordenada y sin rumbo. El país no va bien, pero eso parece no sentirlo el ciudadano de a pie, antojado de seguir cuatro años bajo un gobierno de izquierda, modelado en la figura de Iván Cepeda, famoso por ser el que hizo que Álvaro Uribe fuera a la cárcel aunque nadie lo creyera. Álvaro Uribe ha sido un personaje oscuro y con muchas tachas en su vida pública; la mayoría de sus colaboradores terminaron en la cárcel, y el 30% del Congreso, cuando fue presidente, fue condenado por paramilitarismo en una época en la que se aplaudía a Salvatore Mancuso en el atril del Congreso, y en la que el mismo Uribe decía que los congresistas debían seguir votando sus proyectos mientras no estuvieran en la cárcel.

Hoy, en el gobierno de Gustavo Petro, la situación no parece ser diferente. Petro tiene colaboradores muy cercanos en la cárcel por escándalos de corrupción; los últimos en caer, los exministros Bonilla y Velasco, dos personajes que se la jugaron por Petro para pasar proyectos en el Congreso, con tan mala suerte que los cogieron con las manos en la masa y los enviaron a la cárcel mientras se viene su juicio. En campaña, Petro decía que su gobierno en tres meses firmaría la paz con el ELN; la situación hoy, tres años después, es que el ELN parece fortalecido, producto de un proceso de paz que lleva el senador y candidato de la izquierda Iván Cepeda, paseando por el mundo, dialogando con estos bandidos que son capaces de paralizar el país ante la mirada impávida de un ejército desmoralizado, cuyo jefe es hoy un exguerrillero y quien ha tratado por todos los medios de darle más y más prebendas a los bandidos de este país, a ver si le cogen la mano para firmar un acuerdo de paz, algo que muy seguramente no va a ocurrir antes del 7 de agosto de 2026, fecha en la que finalizará el periodo de un gobierno que nunca cumplió con sus tiempos. Un gobierno que no ejecuta y que busca más y más recursos para seguir engrosando la pesada nómina estatal con la que sostiene una alta burocracia para armar un ejército de votantes que sean capaces de seguir montando presidentes de la izquierda.

Que la derecha, que la izquierda... este país tan radicalizado y maltrecho por un modelo de gobierno en el que los paramilitares mandaron y otro modelo en el que mandan todos los bandidos, incluyendo paramilitares como el Clan del Golfo, los Pepes y las disidencias de las FARC y el ELN; un verdadero tutifruti que antoja a la misma izquierda para seguir en el poder "viviendo sabroso", pero que como todo modelo de gobierno radical no promete un verdadero beneficio para el país. Y es que en Colombia parece que cambiamos de collar pero el perro sigue siendo el mismo, un animal rabioso que muerde siempre al que trabaja. Petro, que se subió al atril con el dedo levantado señalando la podredumbre ajena, hoy se rodea de una burocracia ciega que solo sabe pedir más impuestos y más reformas, inventándose emergencias económicas para meterle la mano al bolsillo a una clase media que ya no aguanta un 5 x mil ni una subida más de la gasolina para financiar una política que no se ve en las calles.

Ahí está la clave del juego: ese ejército de votantes que están armando con la nómina estatal para que el modelo de izquierda con Iván Cepeda se perpetúe, vendiéndonos una falsa paz total de papel mientras el ELN se burla del país en cada mesa de diálogo y los bandidos pasean por el mundo con gastos pagados por el Estado. Colombia está hoy en ese limbo peligroso donde el radicalismo de Petro nos quiere llevar a un abismo de estatismo, mientras la derecha no atina a dar pie con bola, dejando el camino libre para que en el 2026 nos vuelvan a recetar otros cuatro años de este experimento fallido. ¡Ay, Dios! Salva a tu Colombia y aléjanos de los extremos que mandan en las encuestas, personajes que nos seguirán llevando al radicalismo, golpeando el bolsillo de la clase media con medidas desesperadas. Con Benedetti al mando y los de siempre moviendo las piezas en la oscuridad, cualquier cosa puede salir mal para el futuro de nuestra patria.

sábado, diciembre 20, 2025

Caicedo al rescate de las FARC: El salvavidas naranja de un partido moribundo

El acuerdo de paz firmado por el gobierno de Juan Manuel Santos puso fin a más de cinco décadas de confrontación entre la guerrilla de las FARC y el Estado. Este polémico pacto incluía, entre otros puntos, que los excombatientes tuvieran personería jurídica y representación directa en el Congreso durante dos periodos legislativos, con cinco senadores y cinco representantes a la Cámara. En 2018 y 2022, presentaron listas sin el respaldo popular en las urnas; aun así, ocuparon sus curules y han funcionado como votos favorables para el actual gobierno de Gustavo Petro.

En su primera participación electoral, el partido FARC obtuvo en el Senado aproximadamente 52.532 votos (0,34 % del total) y en la Cámara, 32.636 (0,21 %), sumando cerca de 85.000 votos en 2018. Estos resultados fueron insuficientes para alcanzar escaños por votación ordinaria, pero el acuerdo les garantizó diez curules automáticas. En 2022, ya bajo el nombre de Comunes, el respaldo fue aún menor: el Senado registró 31.116 votos y la Cámara 21.182, para un total de 52.000 sufragios —casi la mitad de lo obtenido cuatro años atrás—. Pese al desplome, mantuvieron su presencia en el Capitolio para el periodo 2022-2026.

En este escenario aparece Carlos Caicedo, quizás el político más hábil que ha parido el Magdalena, pero también el más polémico. Caicedo, quien parece lanzarse a la presidencia cada cuatro años, sufrió recientemente la pérdida de la personería jurídica de su partido Fuerza Ciudadana por decisión del Consejo Nacional Electoral. Ante esto, parece haber decidido "secuestrar" al partido Comunes. Con su característico color naranja chillón, ha sido capaz de convocar a los antiguos mandos de las FARC para pactar candidaturas en cuerpo ajeno. Incluso ha logrado cambiarle el "color" a Sandra Ramírez, viuda de alias "Tirofijo", quien hoy cuestiona la realidad del país olvidando que las atrocidades actuales son un espejo de lo que su guerrilla realizó durante décadas.

Caicedo sale al rescate de un partido que, de no conseguir un senador en las próximas elecciones, perdería su personería jurídica. Se trata de una colectividad condenada a la desaparición que ahora se alía con Petro y con políticos condenados por paramilitarismo, como Rodrigo Roncallo. Es un ajedrez político difícil de entender para el ciudadano de a pie, aquel que debe bregar a diario mientras Caicedo maniobra para atornillarse al mando del Magdalena. De eso se nutre el "Kaiser": un líder que parece imbatible en su feudo, pero que carece de fuerza en el resto del país; al menos hasta que obliga a sus contratistas a viajar por Colombia para hacer política y "evangelizar", intentando vender la imagen de un Carlos renovado y operado.  Así, Caicedo pacta con Timochenko para formar una coalición que logró colocar a Margarita Guerra en la Gobernación del Magdalena. Mientras tanto, finge una ruptura con Petro frente a las cámaras, al tiempo que asegura a su hermana como futura senadora en las listas del llamado pacto histórico. 

jueves, diciembre 18, 2025

Petro y sus hermanos del ELN

En la historia colombiana reciente, no se había tenido un presidente tan cercano a la simbología guerrillera como el exmilitante Gustavo Petro. Él le ha otorgado a los grupos armados garantías y beneficios por parte del Estado que parecen facilitar su reorganización, devolviéndonos a la época de Andrés Pastrana. En los años 90, Pastrana entregó gran parte del territorio a las FARC, permitiendo que se fortalecieran; esto, irónicamente, pavimentó el camino para que un polémico Álvaro Uribe llegara a la presidencia con el discurso de acabar con la subversión, una meta que nunca logró plenamente.

Lo que ocurre actualmente con el ELN y sus paros armados —que paralizan la vida del ciudadano de a pie— es responsabilidad directa del gobierno de Petro y su "Paz Total". Petro, aferrado a un "efecto teflón" similar al que blindaba a Uribe en su momento, parece estar maniobrando para poner a su sucesor, imitando el estilo del líder del Centro Democrático. Hoy, los nuevos "shakiros" de Colombia son los seguidores del petrismo, a quienes parece no importarles que el ELN dicte cierres de vías o restrinja el tránsito, regresándonos a la inseguridad de comienzos de los 2000.

Recientemente, antes del paro armado, el presidente se refirió a los miembros del ELN como "hermanos": "Al ELN le digo: hermanos, hermanas... hagan la paz ya; no hay nada que esperar". Para sus seguidores más radicales, Petro es un "ser de luz" capaz de redimir a figuras como Armando Benedetti, a quien hoy defienden a pesar de los escándalos por los 15 mil millones de la campaña. Petro, en esa faceta de perdón selectivo, se asemeja a Uribe: dos extremos nocivos que hoy disputan el afecto de un electorado confundido. Como diría Poncho Zuleta a Nicolás "Remolacho" Petro en parranda: "Se volteó la torta".

Mientras Petro enfatiza la "fraternidad nacional" en eventos públicos, la realidad en regiones como el Catatumbo es de crisis absoluta. En medio de esta fallida "Paz Total", surge la figura de Iván Cepeda, quien lidera las encuestas presidenciales sin un contrincante de peso, a pesar de sus históricos cuestionamientos por la defensa de personajes como Santrich o Iván Márquez. Mientras tanto, Petro se refugia en la victimización y el crecimiento de una burocracia masiva, mientras las organizaciones criminales extorsionan y "viven sabroso", esperando que la sucesión presidencial perpetúe la debacle de seguridad que hoy asfixia al país.

viernes, diciembre 12, 2025

Barranquilla transforma, Santa Marta repite

Soy afortunado por haber nacido en la ciudad dos veces santa: Santa Marta, corazón del mundo con 500 años de fundación. Una ciudad que parece haberse quedado en el pasado y en los versos vacíos del discurso de quienes la han gobernado y saqueado bajo distintos colores, los de antes y los de ahora. Año tras año, la ciudad continúa atrapada en ese pasado que la consume y que, lamentablemente, define el presente.

En contraste, al otro lado del río, Barranquilla es una ciudad que ha crecido de manera exponencial. Llegué hace 19 años a una Barranquilla en plena reconstrucción, tras los gobiernos del cura Hoyos y Guillermo Hoenigsberg. A partir del siguiente alcalde, en la primera administración de Alejandro Char, la ciudad que se soñó comenzó a tomar forma y, desde entonces, no ha dejado de crecer.

Barranquilla vive hoy una transformación urbana y de infraestructura sin precedentes, con obras emblemáticas como el Gran Malecón del Río, un lugar que todos los visitantes quieren conocer. Infraestructuras clave como el Puente Pumarejo —inaugurado en 2019— mejoraron la movilidad regional y la logística del transporte, fortaleciendo el puerto y la conexión entre Barranquilla y el interior del país.


La ciudad también ha impulsado desarrollos residenciales modernos en zonas como Alto Lago, promoviendo vivienda sostenible y mejor conectividad con centros educativos y servicios. Ha sido sede de importantes eventos deportivos y culturales, como los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, fortaleciendo su posicionamiento internacional. La infraestructura educativa pública ha mejorado notablemente, incluyendo programas de bilingüismo. El Carnaval de Barranquilla continúa consolidándose como uno de los eventos culturales más importantes del país, con impacto turístico y económico, y con homenajes a artistas locales que amplifican su visibilidad global.

Durante los últimos 15 años, Barranquilla ha pasado de enfrentar serios desafíos de infraestructura y servicios a potenciar su desarrollo urbano con obras emblemáticas, mejorar la calidad de vida, la educación y la salud, atraer eventos internacionales y fortalecer el turismo. La ciudad sueña con un Gran Premio de Fórmula 1 y ya tiene asegurada la final de la Copa Sudamericana 2026. Sin duda, ha logrado atraer inversiones y consolidar su posición regional frente a otras ciudades del Caribe colombiano.

Un ejemplo reciente de esta apuesta por el turismo urbano es Luna del Río, la nueva rueda de observación de aproximadamente 65 metros de altura ubicada en el Gran Malecón. Una de las más grandes de Latinoamérica, se espera que atraiga entre 200.000 y 400.000 visitantes adicionales al año, dinamizando la economía local. Luna del Río se proyecta como un nuevo ícono de Barranquilla, al nivel de las grandes ruedas turísticas del mundo, y marca un paso más en la recuperación del borde del río y su integración a la vida cotidiana de la ciudad.

La verdadera transformación de Barranquilla incomoda a quienes observan cómo la ciudad progresa; les duele a aquellos que desean estar en el poder para repetir lo que hacen en Santa Marta políticos como Caicedo: prometer sin cumplir, entregar obras a medias, proyectos que nunca terminan porque hacen parte de un sistema que perpetúa su control. Un sistema que se sostiene con figuras como Rodrigo Roncallo, Eduardo Pulgar y otros tantos que hoy tocan la puerta del “kaiser naranja”.

jueves, diciembre 04, 2025

Todo puede ir peor

Este país de locos parece no inmutarse ante los escándalos del gobierno actual. La lista es larga: desde el robo en la UNGRD hasta la "Paz Total" con la que el presidente Petro ha liberado bandidos, dejando al país malherido y sumido en la inseguridad. A esto se suman las reminiscencias oscuras de épocas pasadas, como las denuncias del Caso Laura Sarabia por interceptaciones ilegales y abuso de autoridad, las acusaciones de financiamiento irregular de campaña, los vínculos familiares polémicos, y la baja ejecución de las reformas prometidas.

El incumplimiento y la crítica a la gestión no parecen importar en un país que camina, lenta pero firmemente, el mismo camino que recorrieron Venezuela, Cuba o Nicaragua en manos de la izquierda.


Los Extremos para empeorar: Una Encuesta Alarmante

La reciente encuesta de INVAMER dibuja un panorama nada alentador. Puntea en todos los escenarios Iván Cepeda, senador de la República que jamás ha ejercido un cargo administrativo. Cepeda es famoso y tristemente recordado por ser el enemigo acérrimo del caído expresidente Álvaro Uribe, "el gran colombiano" que, al denunciarlo y manipular testigos para torcer sus propios procesos, terminó creando un monstruo político.

Cepeda es un gran amigo y aliado del partido de las FARC y un firme promotor de la Paz Total, el fracaso monumental del gobierno Petro. Lo curioso de la encuesta es que el "monstruo Cepeda", que engloba a un petrismo organizado y aupado por una gran burocracia cultivada por la izquierda, se enfrentaría en una eventual segunda vuelta al abogado Abelardo de la Espriella, otro extremo de la política que genera temores similares en una gran parte de la población.

Parece que la ciudadanía terminará obligada a tomar una opción entre dos extremos que amenazan con radicalizar el futuro. Solo asoma un atisbo de decencia en la figura de Sergio Fajardo, quien en su tercer intento parece haber adoptado una tónica de campaña diferente. Esta es su última oportunidad para que el centro pueda llegar al poder en lugar de los peligrosos y dañinos extremos que hoy mandan en las encuestas. Si Fajardo no repunta pronto, todo puede ir peor, con una radicalización total entre la extrema izquierda de Cepeda y la extrema derecha de Abelardo asegurando el triunfo de Cepeda.

La Parroquia Política de Barranquilla

Mientras tanto, en Barranquilla, con su política parroquial, todo puede ir aún más abajo. La Universidad del Atlántico vive una crisis en el proceso de elección de su rector. El clan Char decidió imponer a Leyton Barrios, un personaje que fracasó en las pasadas elecciones a concejal y que fue reencauchado por Eduardo Verano en la Gobernación. Barrios fue escogido como nuevo rector por encima de las advertencias de todos los estamentos.

Todo podía salir mal: inicialmente, se cuestionó la autenticidad de las certificaciones de experiencia docente emitidas por la Corporación Universitaria Salamanca de España. Esta elección, en la que participó Verano, fue en contra de la voluntad de la comunidad universitaria, que proclamó como ganador de la consulta al entonces rector Danilo Hernández.

Pero, sí, todo puede ir peor. Verano, ahora aliado incómodo, denunció a Leyton, quien fue su secretario de educación y que, a todas luces, es una pieza fiel de Fuad Char, el patriarca de la familia. Y Jorge Cura, actuando como quien recibe órdenes, publica noticias de corrupción en la antigua gobernación de Verano, un movimiento que parece un favor para el clan Char y su protegido Leyton, el personaje que tiene a la Universidad del Atlántico en paro.

El Destino de una Nación sin Memoria

Todo puede ir peor en este país. No sorprende el designado por Petro para ser el próximo presidente, Iván Cepeda, algo impensado hace solo unos años: que un gran amigo de las FARC estuviera punteando las encuestas.

Por otro lado, el "Káiser" del Magdalena se alía con el partido de las FARC para nombrar gobernadora y ahora para armar una tercera lista de izquierda, dándole oxígeno a un partido que se resiste a morir y que encuentra en el politiquero mayor del Magdalena un salvador y un verdadero tanque de oxígeno. ¿Quién creyera que las FARC, que tanto daño le hicieron al país, son la salvación al llamado "cambio" de Caicedo?

Todo puede ir peor, y así será. Es Colombia, un país sin memoria, con sentimientos en el hígado.


lunes, diciembre 01, 2025

Santa Marta: La Farsa de la "Venecia Caribeña"

Santa Marta, la ciudad de los 500 años, es un espejo del enriquecimiento político histórico, un ciclo vicioso que pervive entre sus dirigentes. Políticos a los que el poder se les sube a la cabeza, a tal punto de creerse mesías o, como en el caso de la presidente de la Asamblea Departamental, al extremo de ignorar instituciones y desacatar decisiones judiciales que exigen la posesión de un diputado legítimo.

El 20 de octubre de 2025, un fuerte aguacero provocado por la onda tropical AL98 azotó a Santa Marta. El evento dejó un saldo trágico: barrios inundados, vías principales colapsadas y el fallecimiento de dos personas. El desastre evidenció el colapso absoluto de los sistemas de drenaje y alcantarillado, con sectores como El Pando, Pescaíto, San Pablo y Los Almendros registrando niveles de agua de hasta uno o dos metros.

La Crónica de una Inundación Anunciada

Los reportes técnicos son claros: las alcantarillas se saturaron, los canales pluviales desbordaron y las estaciones de bombeo operaron al límite durante la emergencia. Las causas son recurrentes y tristemente conocidas: obstrucción por residuos sólidos, falta de mantenimiento estructural y un diseño insuficiente frente a eventos climáticos extremos.

En medio del desastre y el dolor ciudadano, aparecieron los politiqueros carroñeros. El exgobernador Rafael Martínez, por ejemplo, dedicó la tarde del 20 de octubre a emitir trinos sobre la inundación, criticando a la nueva administración (a la que sus oponentes llaman "los de antes"). Este cinismo resulta desconcertante. El exmandatario olvida convenientemente que durante sus propias administraciones la Calle 22 era un "río Magdalena" y la vía frente al Cementerio San Miguel, una "laguna". ¿Qué decir de barrios como Pescaíto, que llevan más de una década "comiendo mierda" de las alcantarillas, un problema que la clase política gobernante no pudo resolver en doce años?

Venecia Caribeña: La Sátira del Desastre

La magnitud de la inundación saturó las redes sociales de imágenes y memes virales. La estampa de las chivas rumberas en plena Carrera Primera, frente al camellón, convertidas en barcos navegando sobre un río de aguas negras y alcantarillas saturadas, se transformó en un espectáculo de contraste: el colorido del turismo versus el drama del desastre. Los vehículos parqueados cerca de la Sociedad Portuaria terminaron, como es costumbre, completamente bajo el agua.

De inmediato, surgió la sátira de llamar a Santa Marta la "Venecia Caribeña", una ciudad donde, ante tal desastre, la única forma viable de movilización era en botes o lanchas, pues los vehículos sencillamente no son anfibios.

El problema radica en que, durante doce años, la anterior clase política se limitó a "limpiar y hacer mantenimientos", evitando las soluciones de fondo. Doce años de atraso y de "pañitos de agua tibia" diseñados únicamente para mantener contentos a sus "partisanos", como el autodenominado "emperador" llama a su séquito más cercano y fiel.

jueves, noviembre 27, 2025

El nuevo clan del Magdalena y su discurso antimafias

La Alemania Nazi se unió en torno a Hitler por promesas simples en tiempos complejos: restaurar el orgullo nacional, recuperar la economía y “unificar” al país frente a supuestos enemigos. En el Magdalena, el nuevo Káiser del departamento, barón electoral, ha dicho a diestra y siniestra que sus intereses y la unión en torno a él deben darse porque es un firme luchador en contra de las mafias y los clanes de antes. Llega a llamar a Roy Barreras un "camaleón político", como si se tratara de un burro llamando orejón a un elefante.

Caicedo es el político más inteligente y oscuro que ha tenido el departamento del Magdalena; un personaje que siempre se refiere a sí mismo en tercera persona y que sabe ganar elecciones. Aprendió de los mejores y su discurso clasista no resiste una letra más. En medio de las elecciones atípicas a gobernador que acaban de suceder, Caicedo estuvo rodeado de apoyos que siempre criticó, empezando por el condenado corrupto Eduardo Pulgar, antes del partido de la U. También se sumó Rodrigo Roncallo, barón electoral del deprimido pueblo de Tenerife y dueño de una gran votación en el centro del Magdalena. A estos oscuros personajes se sumó Holmes Echeverría, quien paradójicamente es el representante del Centro Democrático en el Magdalena y ha venido construyendo un redil político bastante amplio; el apoyo de Yohan Pinedo, diputado y esposo de Elizabeth Molina, quien hasta la elección de Rafael Martínez siempre fue opositora del gobierno de izquierda; y la suma de Claudia Aarón, quien también fue crítica del Káiser del Magdalena. Todos ellos consolidan un frente de políticas contrarias en ideas, pero que se devoran con gran apetito el presupuesto de contratos, burocracia y participación política, como Caicedo sabe manejar con sus amigos más cercanos.


Al Káiser del Magdalena lo montó como rector, siendo aún bachiller, un parapolítico: el exgobernador Jorge Caballero Caballero. Esto ocurrió en un departamento históricamente dominado por los paramilitares. Es muy importante resaltar que, en ese momento, Caicedo no tenía título profesional universitario completo, lo que generó críticas en cuanto al cumplimiento de los requisitos establecidos para ser rector. Caicedo llegó a la alcaldía gracias a los Dabon y el Partido Liberal, en épocas que bailaban y cantaban en parrandas "Las flacas están de moda". Fue capaz de hacer alianza y acuerdos con el Mello Cotes, a quien luego "graduó" de mafioso y de poderoso clan Cotes, y hoy nuevamente llega al poder de la gobernación con las mismas alianzas que tanto critica, con un discurso desgastado pero bien arraigado en quienes lo ven como un pequeño dios en el cielo, o quizás como su Hitler en pequeñas dimensiones.

Caicedo repite que el Magdalena ha sido gobernado por “los mismos de siempre”, “las castas políticas” o “las mafias clientelistas”. Se presenta como un líder que “rompió el dominio de los clanes” y que gobierna de forma independiente frente a partidos tradicionales. Palabras como “mafias”, “corruptos”, “saqueo”, “honestidad” y “dignidad” aparecen reiteradamente para marcar un contraste moral frente a sus opositores, lo cual es todo lo que hoy en día es Caicedo y su movimiento político.

Caicedo controla alcaldías, gobernaciones, candidaturas y redes de apoyo. Opera con una estructura cohesionada, estilo movimiento o maquinaria progresista, incluso si su discurso es antimaquinaria. Ha tejido alianzas con sectores que él mismo antes señalaba. La permanencia prolongada de su grupo en el poder (2012–2024 y más allá) hace que muchos lo perciban como un nuevo clan político, aunque con narrativa de izquierda. El nuevo clan es una realidad: pasó de los votos que llamaba militantes de base a ser un político que necesita de lo que siempre criticó para mantenerse vigente, y que pueda seguir pagando cirugías estéticas para cada día parecerse más a Norberto.

lunes, noviembre 24, 2025

Abstención récord y alianzas turbias: Cómo da vueltas la vida

Han pasado las elecciones atípicas con un jugador clave: Carlos Caicedo, el gran ganador de una jornada que nos hubiéramos ahorrado si a su Mini Me, el gran Rafita, no se le hubiera ocurrido apoyar a Miguelina Pacheco en plena campaña en el 2023. Esos doscientos mil millones que le costó a la democracia y al país estaban de más, pero sirven para señalar que Carlos Caicedo sigue siendo el gran elector del Magdalena, un personaje capaz de subir al trono de los ungidos a la persona que le parezca sin mérito alguno, solo por ser la que diga Caicedo.

En la jornada del 23 de noviembre, la abstención estuvo rondando el 70%, el triple de lo que ocurrió en el año 2023 en el departamento cuando el elegido era el Mini Me, remedo de Caicedo, Rafael Martínez. Las elecciones atípicas contaron con cuatro candidatos y la apatía de gran parte del electorado, que ve con malos ojos a Caicedo como el todopoderoso político del Magdalena, dueño de un clan que ya tiene senadora en manos de su hermana y que sigue consolidando un poder a base de burocracia y alianzas políticas con quienes antes criticaba.

Los nuevos amigos de Carlos son, nada más y nada menos, que el exsenador y condenado Eduardo Pulgar, quien fue condenado por tráfico de influencias de servidor público, por cohecho (ofrecimiento de soborno): ofreció doscientos millones de pesos a un juez para que favoreciera a su aliado político. ¡La abstención pasó del 25% al 70% en menos de dos años! Pulgar era criticado por Caicedo cuando no era su amigo o no le ponía votos a su causa. Otro nuevo amigo de Caicedo es el exrepresentante a la Cámara del Magdalena y dueño de un fortín político, Rodrigo Roncallo, quien fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por el crimen de concierto para delinquir agravado. Según la Fiscalía, Roncallo habría firmado el llamado Pacto de Chivolo con el jefe paramilitar “Jorge 40” para recibir apoyo de ese grupo armado ilegal en sus aspiraciones políticas. También se le señala por recibir financiación de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el Bloque Norte. Y no podemos dejar de mencionar al representante a la Cámara Holmes Echeverría, quien, aun siendo del partido de Uribe, es hoy un gran aliado de Caicedo en la zona bananera, región donde el caicedismo en nombre de Margarita Guerra logró una votación arrasadora frente a sus adversarios.

Como da vueltas la vida, Como da vueltas la vida, como camina el reloj, como da vueltas el mundo, como pasan los segundos, como la gente cambió... Quien denuncia y habla en voz alta en contra de los politiqueros es hoy el mejor amigo con tal de aferrarse al poder, y de qué manera sigue mandando con un triunfo avasallador que incluye en su mix a todo lo que huele a estiércol politiquero en el departamento. Personas que antes no le gustaban, pero que se requieren para mantener en el poder a quien hoy es el dueño del departamento. Desde el 23 de noviembre, el caicedismo es oficialmente un movimiento politiquero como los de antes, aliado con los mismos de siempre y cínico en su actuar, tal como lo ha demostrado la izquierda populista de Caicedo.

miércoles, octubre 22, 2025

Los partisanos naranja en la lucha por el Palacio Tayrona

En la actual contienda electoral atípica por la Gobernación del Magdalena, tres nombres resuenan con más fuerza en la carrera por el Palacio Tayrona: 'El Mono' Martínez, exconcejal y duro crítico de Caicedo; Rafael Noya, exdiputado y examigo de Caicedo; y la ungida por Caicedo, Margarita Guerra. En estos tres personajes emerge un componente común y definitorio: Carlos Caicedo.

El "emperador naranja", falso mesías redentor de aquellos que necesitan del político para alcanzar las mieles del triunfo, ha definido la carrera por la gobernación como una lucha frontal contra la "clase política de siempre", la que hoy representa, según él, Rafael Noya. Con su eslogan de campaña, "Margarita, Caicedo y tú", el líder naranja moviliza a lo que él llama su "ejército de partisanos". Un concepto o definición que muchos seguidores del falso mesías, de seguro, desconocen.

La palabra "partisano", que proviene del italiano partigiano, se define como una persona que apoya con firmeza una causa, un partido o una ideología, a menudo de manera parcial o apasionada. En el contexto militar, un partisano era un miembro de una resistencia armada irregular, especialmente en tiempos de guerra. Este término se popularizó durante la Segunda Guerra Mundial para referirse a los combatientes que luchaban contra las fuerzas de ocupación (por ejemplo, los partisanos italianos o yugoslavos), personas que no pertenecían a un ejército formal, sino a grupos guerrilleros o de resistencia.

En el contexto político, un partisano es alguien muy identificado con un partido o ideología, al punto de actuar de manera parcial o sesgada. Pueden ser vistos como miembros de una secta que sigue órdenes por mera obediencia. Si bien puede significar cualquier persona leal y comprometida con una causa, su connotación se vuelve negativa si la lealtad es ciega o impide el juicio crítico.

El emperador naranja, fiel a su estilo tendencioso y con un persistente discurso del odio, siempre busca generar golpes de opinión que lo pongan de nuevo en una órbita de la que parece estar saliendo por las malas decisiones al interior de su movimiento. Ahora lanza la convocatoria a sus partisanos, esos fieles que aún le quedan tras la desbandada de líderes intermedios. Entre ellos se cuentan el mismo Noya, Bonilla, Memo Rubio, Avendaño, Escobar y otros tantos que, según sus palabras, se cansaron de un movimiento que no tiene más horizonte que la mirada del patrón; como si eso fuese, en el fondo, algo nuevo en el clan naranja.

Para el emperador, ser "partisano" significa ser leal, comprometido y coherente con una visión de cambio y transformación regional. Una clara alusión a aquellos que se fueron cuando las papas quemaron en el interior del movimiento, cuando las ansias de poder siguen nublando la mente y acrecentando el nepotismo del nuevo clan del Magdalena.

El movimiento parece morir, pero se niega a hacerlo, y revive con más fuerza, como lo hacen los fenómenos políticos que tanto daño causan al país y a su pueblo. Es el caso de líderes como Uribe Vélez, personajes que siempre se reinventan y que difícilmente se logran sacar del escenario político porque, con su discurso de odio hacia el extremo opuesto, logran siempre retornar al triunfo.

lunes, octubre 20, 2025

Cuando la Notoriedad Cuesta la Soberanía: El Trino de Trump que Petro Buscó.

Hace semanas, Gustavo Petro, presidente de Colombia, venía jugando en Twitter y redes sociales a provocar al hombre más poderoso del mundo, el presidente de la primera potencia: Estados Unidos.

Petro, con su retórica diaria —en la que todos los días acusaba a Trump de fascista, genocida y otras tantas cosas—, buscaba llamar la atención y hacerse notar fuera del país. Dentro de Colombia, el fracaso de su gestión es lo único de lo que podría hablar como gobernante. Finalmente, ha conseguido su objetivo: que Trump le prestara atención.

Trump, quien estaba más enfocado en resolver el conflicto entre Israel y Palestina, no contestaba a los señalamientos de Petro. Quizás no por oído sordo, sino porque para Trump, Petro es un político de izquierda insignificante que busca notoriedad enfrentándose a él.

Colombia y EE. UU. habían mantenido una cooperación antidrogas tradicional, pero bajo Petro han surgido divergencias sobre deportaciones y soberanía. Petro se fue a Nueva York, megáfono en mano, a pedirle al ejército de Estados Unidos que desobedeciera las órdenes de su comandante en jefe.

Petro, en su creencia de líder mundial —en la cual solo piensa en su ego y en la forma de incidir en sus electores con miras al 2026—, logró que el jefe del país más poderoso lo viera como un paria, que lo llamara "líder del narcotráfico" y que amenazara con imponer sanciones arancelarias. Esta es una política característica del desquiciado Donald, quien reacciona así cuando alguien le lleva la contraria o espera sacar provecho de su ventaja como potencia frente a un país como Colombia.

Petro lo ha buscado desmedidamente. El presidente, que no tiene asesores sino aduladores, ha logrado con mucha dedicación que Trump ponga por fin los ojos en él y en el país, y que, fiel a su estilo, comience su plan de "amansamiento mundial" con Colombia a través de aranceles y amenazas por redes sociales. Es la manera de gobernar de los tiranos modernos: como lo hacía Uribe, como lo hace Petro, y como Trump se aprovecha para informar al mundo de sus medidas y órdenes ejecutivas.

Petro no ha pensado en el país durante este enfrentamiento. En lo que sí ha dedicado muchos esfuerzos es en ganar notoriedad internacional enfrentándose al hombre que dirige el país más poderoso, para luego refugiarse en el rincón que más gusta a la izquierda: la victimización.

Ha logrado a pulso que lo llamen líder del narcotráfico y un "líder con baja aprobación y muy impopular, que se muestra impertinente con Estados Unidos". Además de las amenazas que Trump profiere, como la de cerrar los campos de cultivo de coca de manera "no agradable", en una clara interferencia en la soberanía nacional. Todo mérito del presidente Petro, que no dejó nunca de señalar a Trump de nazi y fascista.

Finalmente, Petro encontró lo que quería: llamar la atención de Trump y victimizarse como sabe hacerlo. A él no le importa el futuro de Colombia, porque para su maltrecho movimiento —lleno hoy de politiqueros y de peleas internas— tiene más futuro el día de ayer que el mal llamado progresismo en este país. Con todo lo que hacen, solo están logrando entregarle en bandeja de plata el próximo gobierno a Uribe y su combo. Un Uribe que estaba muerto políticamente gracias a Duque, pero que sabe reinventarse para seguir siendo la opción a la que recurren quienes no están de acuerdo con Petro.


viernes, octubre 17, 2025

La Vía del Miedo: Los 95 Kilómetros de Abandono entre Barranquilla y Santa Marta

La carretera que conecta a Barranquilla y Santa Marta cubre una distancia de aproximadamente 95 kilómetros y se ha convertido, hoy día, en una lotería que nadie quiere ganarse. Todo por culpa de los bloqueos y los retenes ilegales que la comunidad realiza a lo largo de este recorrido.

Desde el corregimiento de Palermo hasta el puente del río Córdoba, la vía lleva consigo peligros evidentes. El tramo se ha vuelto infame por los retenes de habitantes de Tasajera, quienes, encapuchados, exigen dinero para permitir el paso de vehículos, actuando bajo su propia conveniencia y ante la mirada perdida de las autoridades, que poco o nada hacen por restablecer el orden público.

Bien dice el dicho que hay más pobres que ricos. Y los políticos, a sabiendas de esta realidad, logran llevar a las comunidades a las urnas con tamales, pasteles, camisetas, tejas, bolsas de cemento, o quizás con obras de cartón mal hechas que saben cómo vender. O, peor aún, con el falso discurso de cambio que usan para empoderar a aquellos a quienes les gusta bloquear vías.

En ese sentido, estos mismos políticos alimentan falsas esperanzas con promesas que nunca cumplen, lo que condena a estas comunidades a seguir marginadas y a aparecer ante el mundo como "miserables" el día que deciden cerrar la carretera para exigir lo que el Estado les ha negado históricamente.

En la actualidad, se ha vuelto un comentario habitual que el viaje de Barranquilla a Santa Marta no tiene hora de llegada. No estamos exentos de encontrarnos un retén ilegal en Tasajera, un bloqueo en Palermo porque se dañó el transformador, o, peor aún, una protesta llegando a Santa Marta, en el sector de Cordobita, porque los transportadores sienten que las fotomultas les están afectando el bolsillo.

Han pasado gobiernos de derecha y de izquierda —como lo refleja el debate actual en Colombia—, y la problemática solo ha empeorado. En los últimos meses, bajo los gobiernos del llamado "Cambio", los bloqueos son constantes y la situación parece salirse de control a un punto de no retorno. Los habitantes de Tasajera hacen fiesta y retenes para pedir plata, llegando a partir vidrios o amenazar con cuchillos a quienes se niegan a pagar. Mientras tanto, las autoridades son permisivas y solo parecen vigilar la vía para hacer retenes de rutina y ver a quién encuentran con el extintor vencido.

En esos 95 kilómetros de carretera, en ocasiones se pueden ver hasta cinco retenes de la Policía de Tránsito y algunos agentes de la gobernación. Sin embargo, su vigilancia se enfoca en revisar el extintor y uno que otro documento, dejando mucho que desear. Cuando los habitantes que nacen con el "chip de bloqueo" deciden recurrir a las vías de hecho y cerrar la carretera, a estos policías "ciegos" ante el desorden y la desfachatez de quienes protestan por falta de agua o energía (servicios que a menudo ni siquiera pagan), no hacen mucho, por no decir que no hacen absolutamente nada.

El impacto de cargar con el "bulto" de esta famosa "vía del bloqueo" lo sufrimos todos:

  • Retrasos en tiempos de transporte de carga y pasajeros.

  • Aumento de costos operativos (combustible, horas del conductor, logística).

  • Afectación económica para productores, comercio y turismo al no cumplirse cronogramas.

  • Riesgo para la seguridad vial al intentar evadir bloqueos o usar vías alternas no preparadas.

  • Costos sociales por pérdida de días laborales e incomodidad para comunidades que dependen de la vía para servicios esenciales.

 

viernes, octubre 10, 2025

Sombras nada más

"Sombras nada más, entre tu vida y mi vida…" La famosa canción interpretada por Javier Solís sirve para explicar el contexto electoral que se vive en el Magdalena en este momento. La puja de poder entre Carlos Caicedo y Rafael Noya deja, tras su separación, solo las sombras del pasado y los recuerdos de muchos nombres que antes acompañaban a Caicedo y hoy están del lado de Noya. Porque, para Noya, en el Magdalena "caben todos": aquellos que criticaban a Caicedo y los que se fueron recientemente cuando "no hubo puestos pa tanta gente".

Caicedo ha elegido a Margarita Guerra para que dé la batalla frente a Noya el 23 de noviembre. En realidad, da igual el nombre que el "emperador del Tayrona" hubiese elegido: la maquinaria y su séquito tienen la orden. La candidata a apoyar es la ex diputada de Fundación, quien hace un par de años fue la "sombra" de Noya en la lista cerrada del caicedismo en la Asamblea.

El Movimiento Naranja, un partido extinto, hoy es solo una sombra de lo que fue cuando eran amos y señores de la burocracia y la contratación en Santa Marta y el Magdalena. Un partido que nunca debió existir, pues no cumplía los requisitos, pero al que el Consejo Nacional Electoral le entregó su personería jurídica en una "feria" de entrega de avales. Hoy, Caicedo tiene que recurrir al partido de las FARC para obtener un aval directo sin tener que pasar por el penoso trabajo de recolectar firmas y presentarse como la "Naranja que fue". La realidad es que el partido a vencer por todos los aspirantes el que nació fruto de los acuerdos de paz de Santos, Comunes es el que le da el aval a la candidata que en su "suma inteligencia" eligió el "mesías naranja".

La publicidad y el lema de campaña son los mismos de siempre: la cara de Caicedo junto a cualquiera, "da lo mismo si es un ladrillo, un mico, una muda o un minime". Para quienes viven de lo que Caicedo ordena, esta forma de hacer política es "lo que toca". En las camisetas, sin sonrojarse, el lema es #VotaporladeCaicedo, y en las vallas aparece la cara llena de bótox y cirugías del "vanidoso Carlos" junto a la de Margarita Guerra. Sombra nada más de lo que diga el que hace años pone gobernantes, como lo hacían los Cotes antes de la llegada del "salvador del cambio".

La pelea será entre Noya y "la de Caicedo", entre las sombras del pasado. Entre aquellos que se fueron del "barco naranja" por los malos tratos que tanto aguantaron cuando había puestos y contratos, pero que hoy se van al barco donde dicen que en el Magdalena "caben todos", avalado por el Centro Democrático y Cambio Radical, pero con las letras de Petro en la publicidad. Toda una "ensalada rusa" condimentada con quienes se hacían llamar "de izquierda" bajo la cobija de Caicedo, pero que hoy les toca callar ante lo que toca hacer para ver si pueden recuperar algo de lo que perdieron el día que Caicedo decidió que la candidata era su hermana, por encima del "alcalde de Divercity", que aún sigue merodeando como posible candidato para las elecciones de 2027.

martes, octubre 07, 2025

La guerra de Caicedo

La incógnita se ha resuelto. El autodenominado "mesías naranja" ha designado a su candidata para las elecciones atípicas de la Gobernación del Magdalena. La elegida es la exdiputada María Margarita Guerra Zúñiga, abogada nacida en Fundación en 1986. Es especialista y magíster en Derecho Público de la Universidad del Norte de Barranquilla. En octubre de 2023, fue elegida diputada de la Asamblea Departamental por el partido Fuerza Ciudadana, pero en octubre de 2025 renunció a su curul para postularse a la Gobernación del Magdalena en los comicios atípicos programados para el 23 de noviembre de 2025.

Caicedo se la juega con una figura nueva dentro de su movimiento, con un carisma que, según se dice, le permite entregar el poder a una mujer sin tacha alguna hasta el momento, lo cual resulta cierto. La estrategia de Caicedo de presentar una cara fresca podría ser ganadora, en un momento en que tiene todo en contra para mantenerse en el poder. Su principal oponente es un exaliado, un antiguo amigo que podría conocer todas las artimañas del "emperador naranja".

La guerra interna que Caicedo vivió en las pasadas elecciones, cuando a pesar de las advertencias sobre la inhabilidad de su candidata, "La Paca", decidió apoyarla, hoy le pasa factura al no poder buscar firmas. Con un movimiento moribundo y "extinto" que se aferra a la politiquería, la burocracia y la contratación que tanto criticaba, tuvo que recurrir al partido de las FARC, hoy COMUNES, para que le diera el aval a su ungida. Su objetivo es mantener el único reducto de puestos que le queda, al cual se aferra para seguir siendo el "nuevo rico" del departamento bajo las gastadas banderas del llamado progresismo.

Rafael Noya encabeza su propuesta política para la Gobernación con el lema “En el Magdalena cabemos todos”. Muchos excaicedistas, que se quedaron sin puestos y sin cabida en un movimiento que se hizo angosto para tanta gente, ven hoy cómo quien fuera la segunda en la lista a la Asamblea que el mismo Noya encabezó, será su rival el 23 de noviembre. Noya, quien anteriormente formó parte de Fuerza Ciudadana, decidió apartarse de esa colectividad debido a diferencias con las directrices de su líder, Carlos Caicedo. Hoy se libra una competencia interna entre exaliados políticos, una guerra entre quienes se cobijaban bajo las mismas sábanas. Noya ve hoy incluso como el famosos Mono Martinez se lanza a robarle votos en la competencia con Caicedo, algo que termina favoreciendo a quien aspira y espera a seguir con el poder que tiene en el departamento hace 6 años.

Muchos aliados se bajaron del bus de Caicedo. Se fueron aquellos que llamaban “perro’e ricos” al amparo de Petro, pero no encontraron en este un respaldo franco. Petro les aplicó la ley del silencio y los dejó "viendo un chispero" cuando nombró a Íngrid Padilla como gobernadora encargada en reemplazo del “sacrificado” Rafael. Al mismo Noya no le sentó bien la decisión, pero Petro es un viejo zorro de la política que necesita a un aliado, aunque no le guste mucho, como Caicedo.

La guerra de Caicedo hoy es por mantenerse vigente bajo el amparo del partido de las FARC y de un partido ecologista. Partidos de garaje que sirven para que políticos audaces se puedan refugiar sin tener que quemar más cartuchos buscando firmas, en una época en la que el departamento comienza a entender que el único "cambio" que hubo en el Magdalena fue de nuevos ricos.

viernes, septiembre 19, 2025

El “cliptoris” presidencial: cuando la retórica se vuelve meme

Escuchar todos los días al presidente de Colombia, Gustavo Petro, parece una delicia para sus críticos. Cada trino o alocución presidencial viene acompañado de una frase polémica y de datos equivocados que, como jefe de Estado, no le quedan nada bien. Sin embargo, Petro entiende que estas salidas le ayudan a mantener popularidad entre los sectores más recios y fanáticos del petrismo. 

La frase del último consejo de ministros de Petro lo confirma. En medio de una defensa frente a quienes lo acusan de misógino, dijo: “Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clíptoris y con su cerebro; y si sabe acompasarlos, pues será una gran mujer.” La afirmación levantó una ola de críticas por considerarse inapropiada, machista y una manera poco convencional de hablar de temas íntimos en un discurso presidencial. Para cualquiera no tendría relación alguna con el ejercicio del poder; para Petro, sí. 

No contento con ello, también aseguró que para extraer petróleo, carbón, oro o níquel “prácticamente no se necesita ni el cerebro”. Una frase que desconoce la formación de ingenieros de minas, geólogos y profesionales de áreas afines. Diría uno que, en realidad, los que no estudian son los petristas que lo rodean y celebran sus ocurrencias con risas y carcajadas, como cuando habló erróneamente de la descendencia de Abraham y su público simplemente se limitó a reír. 

Como suele pasar, todo lo de Petro termina siendo vago y efímero. Su discurso resulta, como lo calificaron varios sectores, “vergonzoso”: promueve división, exagera problemas y responsabiliza a otros gobiernos de situaciones críticas sin mostrar soluciones tangibles. El verbo acompasar significa poner algo en el mismo ritmo o compás de otra cosa, y se usa mucho en música. En la frase de Petro, “acompasar” haría referencia a lograr que dos cosas —el clítoris y el cerebro, según él— estén en sintonía. Para el autodenominado “mesías”, allí radicaría la fuerza de la mujer. Eso sí, lo dice pronunciando “cliptoris”, confirmando que ni siquiera cuida la forma en medio de sus extravagancias. 

Caricatura del Petro brayan

Petro, especialista en embaucar con una retórica excremental, juega incluso con las palabras: habló de volver lícito lo ilícito “quitándole la I a la palabra”. Todo un genio… el presidente de un país que cambió a “el clibajito” de Uribe —hoy un delincuente condenado— por un exguerrillero que, cada vez que habla, mete la pata y se refugia en el discurso del odio, insistiendo en que es un perseguido, una víctima de la oligarquía. 

Y como si faltara más, soltó otra de sus perlas: “En todo barrio popular hay un Brayan que se lleva a las mujeres y después las deja embarazadas y botadas”, a quienes calificó como “vampiros sociales”. Y, ante las críticas por sus comentarios sobre el clítoris y las mujeres, remató: “Fea la sociedad donde prohíban el abrazo, el beso y la caricia.” Todo un Don Juan… el Brayan de la Casa de Nariño.




miércoles, septiembre 03, 2025

Impuestos, cerveza y gasolina: la nueva receta de Petro

Nunca imaginamos que la llegada por primera vez al poder de la izquierda trajera consecuencias o comentarios tan ensordecedores y disparatados como los que hace el autodenominado “científico” Gustavo Petro. Ya parece acostumbrar al país a sus alocadas alocuciones, en las que sorprende semana tras semana con comentarios, desmanes y ahora también con trajes y peinados, donde pretende dictar cátedra de lo poco o nada que ha hecho su gobierno en tres años.

El Gobierno de Petro busca recaudar 26,3 billones de pesos para financiar el presupuesto de 2026, que asciende a 557 billones de pesos. Un presupuesto desfinanciado desde su concepción, en un gobierno derrochón en contratación burocrática y repartición de puestos, pero incapaz de ejecutar o administrar bien los recursos en lo que el país realmente necesita. Petro criticaba tanto a Duque que hoy entendemos que lo que queria era su vida, hasta en el vestido que usaba la esposa de Duque lo imita, en todo se parece, mucho mas en lo malo que son para gobernar, incluso superando el nefasto gobierno anterior.


La nueva reforma de Petro planea aumentar la sobretasa del impuesto a las instituciones financieras (bancos, aseguradoras, comisionistas), cuya tarifa pasaría del 40 % al 50 %. Pretende además gravar actividades como los juegos de apuestas en línea, eventos deportivos y culturales con entradas costosas, y servicios digitales extranjeros (Netflix, Amazon Prime, HBO). Asimismo, busca aumentar los impuestos al carbono, alcohol y tabaco, y elevar el IVA (19 %) en algunos casos específicos, como en eventos de más de $470.000 COP. También incrementa la tarifa del impuesto de renta para personas con ingresos altos, así como los tributos sobre ganancias ocasionales y patrimonio, medidas que siguen golpeando a la clase media de este país, año tras año.

La tarifa de renta, con los cambios de la reforma, aplicará a partir de ingresos superiores a 1.700 UVT (aproximadamente $84.658.300 COP anuales). En este rango, la tarifa marginal subirá del 28 % al 29 %. Las tarifas máximas para los tramos más altos se mantienen, llegando hasta el 41 % para quienes tengan ingresos superiores a 31.000 UVT (aproximadamente $1.543.769.000 COP). Las tarifas aplicables a actividades como loterías, rifas y apuestas subirán del 20 % al 30 %. En cuanto al impuesto al patrimonio, actualmente solo contribuyen quienes tienen un patrimonio líquido superior a 72.000 UVT (cerca de $3.585 millones COP). Con la reforma, el umbral bajará a 40.000 UVT (aproximadamente $1.991 millones COP).

Petro asegura que no afectará a los pobres, pero toca su diversión y disfrute. Hoy el IVA sobre la cerveza es del 5 %, pero pretende elevarlo al 19 %, igual que para aguardiente, ron, whisky, vodka, mistelas y otros licores. Se anticipa un incremento en el precio de la cerveza de hasta un 50 %: una botella que hoy cuesta $3.000 pasaría a $4.500. Otros especialistas estiman que el aumento podría ser de hasta un 60 %. Petro incendió el país en plena pandemia cuando Duque intentó una reforma menos ambiciosa que esta; hoy no hay quien le prenda fuego político al país, con una oposición fragmentada en pedazos que no alcanzan ni a una colcha de retazos.

Pero aún falta mencionar la cereza del pastel: el impuesto a la gasolina y combustibles. La reforma establece un IVA escalonado: en 2026 subir la gasolina corriente con un IVA del 10 %, y desde el 1.º de enero de 2027 al 19 %. En el caso del diésel, se plantea un IVA del 10 % en 2026 y 2027, y desde el 1.º de enero de 2028 al 19 %.

Para Petro, el pobre “no usa” gasolina. En su mente científica, los 14 millones de motos que hay matriculadas en Colombia se mueven con agua, o los 4 millones de vehículos no consumen combustible. No entiende el “científico-modista” Petro los efectos que causará su reforma, la cual ya puso al país a hablar de sus consecuencias. Con un ejército de contratistas e influencers, ha echado a rodar la tesis de que todo lo dicho es falso, que nada de esto es cierto… pero para verdades, el tiempo y su propia propuesta.

sábado, agosto 30, 2025

Petro resucitó a un muerto

A la fecha, el mayor “logro” que puede mostrar el presidente Gustavo Petro es haber devuelto a la escena política a un muerto político: Álvaro Uribe Vélez, un expresidente condenado. Petro consiguió, en tres años de gobierno y con la destrucción de la seguridad producto de su fallida “paz total”, que ese “muerto político” volviera a sonar con fuerza en el escenario público. Algo que parecía imposible hace tres años, cuando el mismo Petro derrotaba al uribismo en las urnas y prometía un cambio que nunca llegó.

La condena a doce años de cárcel por soborno de testigos parece haberle dado a Uribe un nuevo aire. A sus 78 años, el político más influyente de la historia reciente de Colombia ha encontrado impulso para salir a las calles, lanzar críticas y atacar al gobierno de Petro. Uribe, quien estuvo privado de la libertad en su hacienda El Ubérrimo —escoltado por el Estado y con comodidades que contrastaban con la situación de cualquier preso—, nunca dejó de pronunciarse contra quien, paradójicamente, le dio motivos para resurgir: Gustavo Petro.

La llamada “paz total” ha tenido el efecto contrario al esperado: los grupos armados del país se han fortalecido mientras las Fuerzas Militares permanecen contenidas en espera de diálogos con todos. La delincuencia anda desatada, y la política de nombrar a delincuentes como “gestores de paz” fracasó rotundamente. Petro, cada vez más, demuestra que la seguridad no es lo suyo y que el país no va por buen camino.

Ese fracaso le ha servido de plataforma a la extrema derecha, que ha recuperado el discurso de la seguridad y la mano firme. Hoy Uribe se pasea por todo el país ondeando una bandera que muchos precandidatos esperan recibir de sus manos. Increíblemente, el Centro Democrático —partido que parecía agotado tras el mandato de Iván Duque— vuelve a tener aire político.

Colombia parece estar nuevamente atrapada en una división entre Petro y Uribe: entre una “nueva forma” de gobernar que no es distinta a lo anterior, y los mismos de siempre que han gobernado, saqueado y ultrajado al país. Con Petro en el poder, poco ha cambiado.

Petro logró lo que parecía imposible: que un condenado en firme, tras un juicio, recorra el país acompañando precandidatos presidenciales e intentando endosar las banderas de la extrema derecha a quien él considere su sucesor. Mientras tanto, suma a sus huestes a viejos políticos reciclados, como el padre del asesinado Miguel Uribe, un conservador reencauchado en el partido de la “mano firme y las botas grandes”.

sábado, agosto 16, 2025

El ciclo vicioso de Uribe y Petro: una trampa para Colombia

Entramos en una fase de la política colombiana que más le conviene a Petro y a Uribe, pero que más perjudica al país. Una etapa en la que se exacerban los ánimos, se invita a que los colombianos piensen con el hígado —y algunos hasta con el páncreas—, y se obliga a decidir entre Uribe y Petro: entre el diablo y Satanás, entre la mierda seca y la mierda agua. Dos figuras que han dominado la política en los últimos 20 años, culpándose mutuamente mientras el péndulo vuelve una y otra vez al mismo lugar.

El asesinato de Miguel Uribe y la condena de Álvaro Uribe Vélez —por un delito menor en comparación con los episodios más graves de su historia política— han reactivado un uribismo que hacía años no se sentía. Del otro lado, el antiuribismo se ve fortalecido con un Petro en el gobierno, respaldado por una nómina estatal inflada y una estructura burocrática que ha crecido desbordadamente en sus tres años en la Casa de Nariño. Colombia se enfrenta nuevamente a “el que diga Uribe” y “el que elija Petro”, dos males que se necesitan mutuamente para seguir vigentes.

Más que votar por propuestas, la mayoría de ciudadanos vota contra el otro bando. Esto reduce el espacio para un voto racional y programático, empobreciendo el debate público: se habla más de personas que de ideas. Petro, desde el poder, alimenta los odios con cada trino incendiario; Uribe le responde desde su finca, donde cumple una condena de doce años bajo casa por cárcel, que más parece un palacio con internet y celular, en una propiedad de más de 1.500 hectáreas.

En el bloque uribista se perfilan María Fernanda Cabal, Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella, todos esperando la unción de Uribe. Su discurso se limita a repetir que falta seguridad y que las políticas de Uribe deben volver, las mismas que dejaron 6.402 jóvenes asesinados en los llamados falsos positivos, y una lista de aliados condenados por diversos delitos, de los que Uribe siempre salió indemne.

En el lado de Petro, la oferta tampoco representa un cambio real. Figuran Gustavo Bolívar, famoso por sus narconovelas; María José Pizarro; y Daniel “Pinturita” Quintero, quien a punta de golpes mediáticos intenta consolidarse como candidato del petrismo. Sus acciones, muchas veces teatrales, parecen darle los resultados que busca. En este bando hablan del cambio que dicen representar, ese que nunca fue con Petro en el poder, en el que se robaron la UNGRD.

En este escenario, es difícil que surja una tercera vía: cualquier nuevo líder es presionado a “tomar bando” o se le acusa de ser “uribista disfrazado” o “petrista encubierto”. La polarización en Colombia no es solo política; es emocional y cultural, alimentada por 20 años de narrativas que convierten la política en una guerra de “ellos o nosotros”. Romper este ciclo implicaría que un liderazgo logre hablarle a ambos lados sin ser visto como traidor, algo que hasta ahora nadie ha conseguido.

Este país, acostumbrado al odio, necesitaría un líder capaz de unir, pero romper el espiral de Uribe y Petro —un ciclo dañino y vicioso— será una de las tareas más difíciles para cualquier proyecto político que busque realmente construir nación.


jueves, agosto 14, 2025

Eduardo Davila y su junta directiva son de segunda categoría

Escribir del Unión Magdalena es redundar en un equipo que siempre fracasa, un equipo muy querido por Colombia y odiado por quienes ven cómo su dueño y patrón hace declaraciones de lo divino y lo humano. Es un equipo que estuvo 13 años en la B sin asomo de subir a la primera categoría. En el 2018 sube y lo baja su dueño nuevamente; En el 2021 vuelve a subir y su dueño lo vuelve a enterrar en la B. Y cuando creíamos que la pesadilla terminaba luego del ascenso en el 2024, está a punto, con más de pie y medio, de volver al infierno llamado B para jugar en el 2026 donde le gusta a Davila.

El dueño del equipo y máximo jerarca del clan que dirige al Unión fue condenado a 10 años de prisión por tráfico de estupefacientes cuando fue capturado con cerca de 1.900 kg de marihuana en una propiedad en la zona de Bahía Concha en los años 90. En julio de 2012, el Juzgado Primero Especializado de Medellín condenó a Eduardo Dávila a 34 años y dos meses de prisión por el crimen de Carmen Vergara Díaz Granados. Aun así, este asesino condenado se pasea por las calles de la ciudad y viaja por Colombia, da declaraciones ante el periodismo arrodillado de la ciudad, encabezado por viejas glorias que fueron y ya no son, pero que aún tienen la capacidad de darle micrófono a este delincuente condenado. Dávila puede considerarse el peor dirigente del fútbol colombiano hoy día.


Lo que vive el equipo es el reflejo de una mala administración. Les gusta jugar en la B. Cuando trajeron a Jorge Luis Pinto para que nos subiera a la A, pensamos que realmente querían al equipo, pero cuando arman un equipo de tercera categoría para competir en el primer torneo, uno entiende que son miserables y una junta directiva de segunda, en la que todos asienten con la cabeza las órdenes del patrón, asesorado por Carlos Silva, el técnico eterno de Dávila, el que no gana nada, el que subió al equipo a primera con un regalo de Llaneros que no supimos aprovechar. El técnico que habla y dice que no quiere dirigir al Unión, pero que ya tiene dos partidos con un mal fútbol, con decisiones erráticas y con la tarea del dueño de darle los santos óleos para enterrarlo de nuevo en donde les gusta estar: la B.

Eduardo Dávila y su junta directiva son de segunda categoría, la afición no. La afición que tanto quiere los colores es una víctima más de una persona déspota que se volvió un cáncer para la ciudad de Santa Marta junto a su empleado más amado, el que siempre sale al rescate para enterrarlo más en donde siempre ama estar.

No les interesa cambiar la dinámica de perder y las derrotas. El semestre pasado, cuando pudieron darle un timonazo al rumbo que traía el equipo en ocho fechas con Jorge Pinto, quien luego de subir al equipo a la A no supo ganar en primera división, trajeron a Alexis García, un técnico impedido para dirigir en la raya. Aun así, le regalaron 13 fechas para que solo consiguiera una victoria. Así es muy difícil. Decisiones erráticas, una tras otra, de un equipo que parece un cementerio de zombis en la cancha, que no corren, no meten, no tiene esa garra samaria que caracterizaba al equipo de la ciudad. Hoy la realidad es que el Unión Magdalena parece condenado a la B, una segunda división que se pondrá más dura con más equipos a partir del año 2027 y que debería ser el castigo para una junta directiva mediocre, en la que aparece en la foto el Contralor del Magdalena, pero que no toma ninguna decisión porque su tarea en el equipo es más de "pinturita" que de director de orquesta. Son de segunda división, y no es la afición.

miércoles, agosto 06, 2025

El cambio que no fue

Hemos llegado a los tres años de mandato de Petro, a quien le queda solo un año. Él prometió tanto cuando estaba en la oposición y se presentaba como el salvador del país, pero al tener el poder, nos dimos cuenta de que con palabras no se vive. El "cambio" que Petro prometió es un rotundo fracaso, y la excusa de sus defensores es que "no lo han dejado gobernar". Petro ha intentado hacer lo mismo que tanto criticaba de Uribe: ser un todopoderoso. Pero la jugada le salió mal, y en tres años solo ha habido promesas incumplidas. Un cambio que nunca llegó.

Prometió transformar la historia. Juró que acabaría con la desigualdad, desmontaría la violencia del Estado, y pondría fin a la política tradicional. Pero hoy, en sus tres años de mandato, Gustavo Petro enfrenta una realidad incómoda: muchas de sus promesas estrella quedaron en palabras. Las reformas no se concretaron, los conflictos crecieron, y sus aliados más cercanos ahora lo critican. El cambio anunciado, al menos por ahora, no fue.

Vivimos en un país gobernado por la izquierda, y se siente el peso de que sea la primera vez que un gobierno de este tipo está en el poder. Esta situación ha influido en las decisiones de Petro, basadas en una cultura política que, como hemos visto en dirigentes que llenan de puestos y burocracia para consolidar su poder (el caso de Caicedo en el Magdalena es el mejor ejemplo), prioriza el control. Por eso no sorprende que Petro esté diseñando un presupuesto que el país no puede sostener ni tiene los recursos para ejecutar en el último año de su fracasado gobierno.

Puntos clave y promesas incumplidas

La mayoría de las promesas incumplidas provienen de compromisos estructurales de campaña que implicaban grandes reformas sociales, educativas y de infraestructura. Petro tiene hoy un gabinete plagado de todo lo que criticaba:

  • Fanáticos sin control, como el pastor Saade, quien hoy es su mano derecha en el gobierno.

  • Un ministro de Justicia (antes fiscal) que hoy se puede considerar un peligro para la ley con ideas que resultan en contra de todo el ordenamiento juridico.

  • El ministro Benedetti, el "mejor amigo" de Petro de quien nadie volvió a hablar después del escándalo de los 15 mil millones. Un verdadero renacido desde que esta al mando de la politica del gobierno de Petro.

El fracaso de la "paz total", la politiquería, la corrupción y la falta de meritocracia se volvieron la norma, en lugar de la dignidad que prometieron. Han sido tres años perdidos y un gobierno fracasado, con un ramillete de malos candidatos que aspiran a heredar el poder, tal como le hicieron a "DJ Duque" en su momento, desde la otra orilla política.

Listado de promesas incumplidas

  • Desmantelar el ESMAD: Se prometió eliminarlo, pero solo se hizo una reforma simbólica, sin suprimirlo.

  • Condonación universal de la deuda del Icetex: Petro afirmó que perdonaría todas las deudas, pero solo amnistiaron a 4.067 personas que ya habían cumplido parcialmente sus obligaciones, excluyendo a los morosos.

  • Empleo asegurado en el sector público: La promesa de garantizar un empleo estatal a quienes no consiguieran trabajo en el sector privado fue abandonada. El ministro de Hacienda declaró que había "otras prioridades".

  • Congelar los precios del ACPM: El compromiso de mantener los precios congelados hasta junio de 2023 no se cumplió y siguieron subiendo.

  • Catastro Multipropósito y reforma agraria: La Procuraduría denunció que los recursos de estos programas no se ejecutaron y no se pusieron en marcha.

  • Erradicar la precarización laboral en el Estado: A pesar de prometer eliminar los contratos de prestación de servicios (OPS), estos aumentaron un 44 % entre 2020 y 2024, llegando a más de 723.000, lo que aumentó la precarización.

  • Bajo cumplimiento de compromisos: El mismo Petro reconoció que se han incumplido 146 de 195 compromisos de gobierno y que 666 de 780 pactos con el pueblo están pendientes. Incluso criticó a varios ministros por falta de compromiso y ejecución.

lunes, julio 28, 2025

Ni eterno ni impune: Uribe y su cita con la justicia

Se ha producido un fallo histórico en nuestro país: el expresidente Álvaro Uribe, el famoso “gran colombiano”, el político que llegó a tener el 85 % de aprobación nacional, ha sido encontrado culpable por soborno en actuación penal y fraude procesal, en el marco de un proceso judicial que se extendió por más de diez años.

Lo que comenzó como una denuncia del propio Uribe contra el senador Iván Cepeda, terminó convirtiéndose en una investigación en su contra. La Corte Suprema de Justicia, que actuaba como su juez natural al ser Uribe senador, archivó en 2018 la denuncia contra Cepeda e inició una investigación preliminar contra el expresidente, encontrando indicios de manipulación de testigos a través de su abogado Diego Cadena, conocido mediáticamente como el “abogángster”.

Uribe, un líder de derecha que impuso un discurso fuerte a comienzos de los años 2000, aprovechó el caos que dejó el proceso de paz fallido del entonces presidente Andrés Pastrana con las FARC, incluida la entrega del Caguán a esa guerrilla. Con el Congreso a su favor, impulsó —a través de maniobras que involucraron a miembros de su círculo más cercano— la reforma constitucional que le permitió la controvertida reelección presidencial, rompiendo así el equilibrio institucional de poderes en Colombia.

La justicia no distingue entre derecha o izquierda. Uribe ha sido condenado, quizá, por los delitos “menos graves” entre los muchos que se le han señalado a lo largo de los años. Como recordaba un viejo meme: “Uribe tiene más investigaciones que el SIDA”, y es común escuchar que los testigos claves terminan muertos, mientras su círculo cercano se inmola por el llamado “gran colombiano” de la derecha política.

En 2019, la Corte Suprema le abrió una investigación formal, y en 2020 le ordenó detención domiciliaria por los delitos de soborno y fraude procesal, siendo esta la primera vez que un expresidente colombiano recibe una medida de aseguramiento. Astuto como siempre, Uribe renunció al Senado pocos días después, lo que trasladó su caso a la Fiscalía, al perder el fuero de congresista. En 2021, un fiscal cercano al gobierno de Iván Duque, Gabriel Jaimes, pidió la preclusión del caso, pero los jueces la negaron en dos oportunidades, al considerar que existían serios indicios de responsabilidad penal.

Hoy, se ha hecho justicia en primera instancia: Uribe ha sido encontrado culpable de dos de los tres delitos que se le imputaban. La izquierda celebra que la justicia haya alcanzado a su antagonista político, pero también ha criticado al sistema judicial cuando los fallos no le favorecen. Ejemplo de ello es el caso de Rafael Martínez, sancionado por doble militancia en el Magdalena, lo que desde Fuerza Ciudadana fue catalogado como persecución política.

Petro, Caicedo y el Pacto Histórico han afirmado en múltiples ocasiones ser víctimas de una justicia parcializada, principalmente cuando las decisiones no responden a sus intereses. Sin embargo, este fallo contra Uribe demuestra que el sistema de pesos y contrapesos aún funciona en Colombia: el Senado ha bloqueado reformas de Petro; la justicia frenó la posibilidad de una segunda reelección de Uribe, cuando buscaban convertirlo en un presidente eterno y, como algunos lo llamaban, “chuzador de corazones”.

Hoy, la derecha llora y la izquierda ríe. La polarización sigue marcando profundamente al país, y se intensifica con llamados a marchas para protestar contra un fallo judicial de primera instancia. Este episodio anticipa lo que se avecina en las elecciones de 2026: una confrontación brutal entre los extremos, Petro y Uribe, dos figuras desgastadas y perjudiciales para un país cansado y dividido.


jueves, julio 24, 2025

Santa Marta, 500 : entre el olvido y el futuro

Llegaron los 500 años de Santa Marta, la ciudad origen, que sigue anclada en el pasado, con los mismos políticos de siempre, ya sea bajo el nombre de familias tradicionales o del nuevo clan que gobierna el departamento: el clan Caicedo.


La ciudad enfrenta un verdadero desafío: no estar a la altura ni preparada para conmemorar sus cinco siglos de existencia. Una ciudad sin agua, sin seguridad, sin cultura ciudadana y con múltiples carencias, que algunos políticos celebran como si fuera un logro.  

La hoja de ruta de la ciudad debe apuntar hacia una infraestructura urbana moderna y planificada, con vías de acceso eficientes, mejorando y ampliando las entradas y salidas, especialmente hacia el aeropuerto y el puerto. Se requiere avanzar hacia una movilidad urbana estructurada, con un sistema de transporte público integrado y moderno (no solo buses pintados de azul, como nos dejó Caicedo), con paraderos adecuados, rutas claras y accesibilidad para todos.

Es urgente renovar el sistema de alcantarillado y agua potable. Se deben hacer inversiones en infraestructura hídrica que garanticen el acceso permanente al agua y eviten colapsos por lluvias. Se necesita apostar por fuentes alternas de agua (como la planta de El Curval, pozos profundos o sistemas de captación de agua lluvia), y fomentar una cultura de uso responsable del agua, incluyendo sanciones por desperdicio o conexiones ilegales.

Santa Marta también debe reforzar su sistema de salud. Las clínicas actuales no ofrecen atención de calidad, y quienes tienen los medios económicos terminan buscando atención en Barranquilla, donde el servicio es claramente superior.

En el campo de la educación y el empleo formal, se debe ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la educación técnica, tecnológica y profesional. Es clave atraer inversión en sectores que generen empleo más allá del turismo, como la tecnología, la logística o la agroindustria. También se debe promover el emprendimiento juvenil mediante créditos, formación y asesoría.

En cuanto al turismo, la ciudad necesita fortalecer su red hotelera con personal bilingüe, y hacerlo todo apalancado en empleo de calidad para los samarios. Es vital avanzar hacia un turismo sostenible y ordenado, regulando el uso de playas, el manejo de basuras y combatiendo las actividades ilegales. Además, es necesario mejorar la señalización, las rutas turísticas y la capacitación de guías y operadores. El turismo debe integrar activamente a las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas como aliados y beneficiarios directos.

La seguridad y la cultura ciudadana también deben ser prioridad. Se necesita una mayor presencia institucional en los barrios con más conflicto, junto con campañas de convivencia, respeto por lo público y apropiación del territorio. Además, se deben crear espacios comunitarios seguros: parques, centros culturales y escenarios deportivos.

El samario también debe comprometerse con la preservación de los ecosistemas costeros y la Sierra Nevada. Es urgente controlar la expansión urbana mediante invasiones y avanzar hacia una gestión adecuada de residuos sólidos y aguas residuales, especialmente en sectores turísticos o cercanos a ríos y quebradas.

Finalmente, Santa Marta necesita liderazgo político y planeación a largo plazo. Debe superar la inestabilidad institucional y los conflictos políticos crónicos. Es hora de diseñar e implementar un plan de ciudad a 20 años, sin importar quién gobierne. Para lograrlo, se debe fortalecer la capacidad técnica del gobierno local para ejecutar obras y atraer recursos nacionales e internacionales.

Todo un desafío para una ciudad marcada por “los de antes” y los “naranjas”, pero estamos seguros de que, con un liderazgo inspirador, podemos superarlos y avanzar hacia la hoja de ruta que Santa Marta necesita para salir del atraso y dejar de ser, por fin, la tierra del olvido.



Fajardo: ¿está Colombia lista para un presidente decente?

Llega un nuevo año y las elecciones presidenciales ya asoman en el horizonte. Están más cerca de lo que pensamos. Parecían eternos estos cua...