domingo, diciembre 22, 2013

Se fue el mas grande

Una llamada de mi mamá al colgar, y decirme que había muerto Diomedes Díaz, el cantante vallenato más grande de la historia. Ese que hizo de sus pesares y males una especie de escudo a la muerte, porque escapó de ella muchas veces, y tal como decía el mismo en sus canciones, Diomedes Díaz te acabaste cuando Dios te necesite.
La música vallenata, esa que mi papa me enseño a querer desde niño está de luto definitivamente, no es fácil asimilarlo, creo que en el recorrido desde el centro comercial donde me encontraba hasta mi casa no dejaron de pasar por mi cabeza más de 10 frases de quien para mí era el filósofo del vallenato, ese que era un dios para muchos y causaba urticaria en otros.
Así como decía Diomedes, que los golpes le enseñaron a tener de la vida conocimiento, o tal vez pensar como seria su funeral en esa entrevista que quedo para la inmortalidad con Ernesto Mcausland, pensando como la viuda lo iba a llorar o tal vez como los gamines venderían pastelitos, eso que de forma jocosa lo hacía un ser único, de esos que no nacen todos los días. Aunque hoy muchos crean parecerse al cacique, eso no se hace con cerrar y abrir los ojos, ni echando a un acordeonero para montar un show internacional, eso no es fácil.
Porque el filósofo lo decía, analicen la situación  y verán, así como predijo que el día que se acabe su vida, nos dejaba su canto y su fama, al morir Diomedes nace la leyenda del que vendía discos y casetes cuando era tarea difícil y que aun en pleno auge de la piratería informática, continuó vendiendo los mismos discos.
Fue símbolo de una vida de excesos, exceso de talento, exceso en trago, exceso en mujeres, exceso en hijos, demasiado para una vida de 56 años en la que escapo de la muerte más de una vez, único en talento, un talento innato de quien supo ser el más grande de un bello folklor.
Se fue el más grande, seguro que irremplazable en el vallenato ese que nos dejó una obra inmensa, toda su vida musical fue impresionante, de cada disco que sacaba dejaba una estela de éxitos, música que quedara pa la historia, así como sus dichos en KZ, esos que terminaron de convertirlo en un ídolo de un pueblo necesitado de seres de carne y hueso que representen su idiosincrasia. Diomedes expresaba lo que el pueblo quería escuchar y que aun con los retrasos e inconvenientes de su desordenada vida nunca le fallo.
Se fue el más grande y nos deja más que su música, herencia en sus hijos, el gran Martin Elías y Santos, ese pobre muchacho que el regañaba a cada rato. Paz en la tumba del cacique. Hoy seguramente que Diomedes junto al Joe entonaron ron pa todo el mundo desde donde quiera que estén. Y ojala ustedes lo vieran bebiendo en el otro mundo ay ombe, así como los ángeles le dirán porque estaba demorando que alegría porque viniste, hoy que estamos parrandeando...... 

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