Durante la campaña presidencial de 2026, Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, defendieron una política de reducción de impuestos. Incluso hablaron de una nueva reforma tributaria, pero con un propósito contrario al de aumentar la carga fiscal. En una entrevista con Noticias Caracol, publicada el 19 de mayo de 2026, le preguntaron directamente si haría una nueva reforma tributaria. Respondió: «Sí, pero hay que aclararle a la gente para qué. Es que la reforma tributaria no solamente es para subir los impuestos. Yo quiero una reforma tributaria para bajar los impuestos, que es distinto». También sostuvo que Colombia no necesitaba más impuestos que afectaran a campesinos y empresarios, que en su gobierno iba a eliminar el impuesto al patrimonio, que buscaría reducir el 4×1.000, que reduciría el tamaño del Estado hasta en un 40 % y que trabajaría en recuperar recursos perdidos por corrupción, evasión y exenciones para financiar la reducción de impuestos.
José Manuel Restrepo, su vicepresidente, defendió una posición similar. En una entrevista con Caracol Radio afirmó: «No hay espacio en este momento para subir los impuestos». Argumentó que Colombia ya tenía una carga elevada en renta corporativa, renta de personas naturales e IVA. Y como solución, planteaba que se debía reducir el gasto público y eliminar los derroches, recuperar recursos de las exenciones tributarias, trabajar en combatir la evasión, el contrabando y la corrupción, reactivar la economía para generar mayores ingresos y que, al igual que Abelardo, buscarían eliminar gradualmente el 4×1.000 y facilitar la formalización de pequeños negocios.
Como siempre se ha dicho, una cosa es en campaña y otra es gobernando; una cosa es ser oposición y creer tener todas las soluciones, y otra muy distinta es tener que solucionar. El 29 de octubre de 2026, el Gobierno anunció la radicación de su proyecto de Ley de Rescate Económico. La iniciativa incluye modificaciones tributarias que contrastan con las promesas de campaña. En esta tributaria disfrazada como «ley de rescate», el gobierno de Abelardo incluye nuevos gravámenes, propone ampliar la aplicación del IVA a determinados bienes y plantea mayores cargas tributarias para obtener ingresos.
El 1 de noviembre de 2026, en entrevista con la revista SEMANA, el vicepresidente respondió a las críticas por la contradicción entre las promesas y el proyecto: «Es cierto, pero nunca imaginamos que el Gobierno anterior fuera tan mentiroso y ocultara gastos». Argumentó que, al revisar las finanzas públicas, encontraron compromisos sin financiación suficiente para salarios, pensiones, salud y defensa. Por eso, según él, tuvieron que presentar la iniciativa y asumir su costo político. Restrepo no sabía dónde se estaba metiendo y, al igual que su jefe, el presidente De la Espriella, usaba la campaña para ganar likes y votos; nada más popular que decir que se van a bajar los impuestos.
Vale la pena examinar a fondo y, delante de todos, decirles: mentirosos, mentirosos a los dos pastorcitos. De la Espriella no prometió que jamás presentaría una reforma tributaria; de hecho, anunció que sí presentaría una, pero expresamente para bajar impuestos. Restrepo, por su parte, sostuvo que no había espacio para subirlos y que la solución debía ser reducir el gasto, combatir la corrupción y recuperar recursos que el Estado estaba dejando de recibir. Por eso, la discusión no es simplemente si prometieron una reforma tributaria o no. La pregunta es por qué un Gobierno que llegó prometiendo bajar impuestos termina proponiendo medidas que amplían la carga tributaria de los colombianos.








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