viernes, abril 24, 2026

El Banquete de los Cínicos: Un Gobierno que se Devora a sí Mismo

En el primer gobierno de izquierda de este país hemos tenido de todo lo que criticaron cuando eran oposición. Pero la gran diferencia de estos personajes en el poder es la forma  canibalista en la que se han ido consumiendo a lo largo de estos cuatro años.  Con un cinismo y una desvergüenza absoluta, aquellos que pretenden reelegirse bajo el abrigo de las mismas políticas, juran que en su gobierno no habrá personajes como Sandra Ortiz (presa), Luis Fernando Velasco (preso), Ricardo Bonilla, Angie Rodríguez, Carlos Carrillo, Juliana Guerrero, Armando Benedetti, Laura Sarabia, Ricardo Roa o un Roy Barreras presidiendo el Congreso. 


El gobierno Petro se destruye desde adentro; entre ellos mismos se despedazan a punta de escándalos. El primero fue el de Laura Sarabia con Armando Benedetti. Cuando el segundo aún no era redimido por Petro y el "petrismo", gritaba en una acalorada discusión que Sarabia estaba en su cargo gracias a él, recriminando que el gobierno no reconocía el esfuerzo de "Armandito" tras conseguir 15 mil millones de pesos para la campaña Petro Presidente. 

En este gobierno, está claro: paga ser bandido. Que lo digan los "arquitectos" de la Paz Total o los gestores de paz que salen de las cárceles a seguir delinquiendo bajo el amparo oficial. O que hablen aquellos que falsifican títulos universitarios, como la "revolucionaria" Juliana Guerrero, que de revolucionaria tiene poco y de tramposa, mucho. Qué decir del imputado Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol —la empresa más grande del país—, a quien Petro sostiene contra viento y marea a pesar de estar señalado por tráfico de influencias y de usar su cargo para favorecer a terceros. Adicionalmente, a Roa se le acusa de la posible violación de topes electorales cuando fue el jefe de la campaña presidencial.

Por su parte, Laura Sarabia usaba su poder para "chuzar" y ordenar un polígrafo a la niñera de su hijo, además de recomendar interventores en EPS. Es una figura omnipotente que sobrevive a varios escándalos, aunque muchos sigan en la nebulosa de la "disputa política". Ya en 2023, Benedetti amenazaba con revelar las entrañas de la campaña y hablaba de irregularidades en la financiación; hoy carga con más de siete procesos judiciales en la Corte Suprema por corrupción y enriquecimiento ilícito. En 2025, EE.UU. lo sancionó por presuntos vínculos con el narcotráfico, mandándolo a hacerle compañía al mismo entorno presidencial en la Lista Clinton.

Lo curioso es que muchos de estos casos se destapan desde adentro. Tal debe ser la putrefacción que ni ellos mismos soportan el olor. En esas "destapadas de olla", Angie Rodríguez —nuestra mini Delcy Rodríguez— salió a denunciar una supuesta red de corrupción interna con más de 20 funcionarios involucrados actuando por intereses propios. Señaló directamente a Carlos Carrillo, a quien acusa de espionaje y presiones; a Juliana Guerrero, como pieza clave de la red, y a Raúl Moreno, vinculado a conspiraciones internas. Nuestra mini delcy entregó 5 chats reveladores a la Fiscalía: se habló de comisiones, el caballo de Troya y hasta “50 grandes”

En un gobierno que se vendió como el llamado al "cambio", nada cambia. Los petristas como Maria Jose Pizarro dicen que en un gobierno de ellos, no existiran las Angie Rodriguez o los Carlos Ramon, como si este gobierno fuera del chapulin colorado. Hoy el petrismo tiene muchos imputados, otros huyendo como Carlos Ramón González, algunos presos y, entre los que quedan sueltos, se despedazan con declaraciones escandalosas, demostrando el "excelente" ambiente laboral que los rodea.

miércoles, abril 22, 2026

La farsa del "No al show": El miedo de Cepeda al juicio público

Desde el mismo momento en que Iván Cepeda se consolidó como el candidato oficial del Pacto Histórico, fue muy enfático en su postura de no asistir a los debates tradicionales. Cepeda afirmó textualmente: "No voy a ir a debates... a insultarnos con otros candidatos, ni a amenazarnos, ni a denigrarnos". Para él, el formato actual de los debates en los medios de comunicación fomenta la confrontación personal en lugar de la discusión de ideas. Cepeda ha manifestado que no está dispuesto a participar en debates multitudinarios con los 14 o 15 candidatos que siguen en la contienda. Su argumento es que el debate se vuelve un "show" sin profundidad. Para el arquitecto de la fracasada "paz total", la democracia es buena cuando sigue sus reglas y cuando le conviene, pero para debatir no existe.

Cepeda, quien se ha aprovechado del aparato estatal y de las políticas populistas del gobierno Petro, no acepta que los debates se conviertan en un "juicio" al gobierno de Gustavo Petro, sino que prefiere hablar de su propia visión de futuro, la que tiene escrita en los papeles que usa en sus discursos en donde nunca falta el nombre de Álvaro Uribe Vélez. En ese orden de ideas, luego de muchos llamados, el pasado fin de semana lanzó lo que el candidato amigo de Santrich llama un reto: debatir con los candidatos de la derecha, incluyendo al candidato de la extrema Abelardo De La Espriella y de la centroderecha Paloma Valencia. Cepeda entiende claramente que el debate que le da votos es la polarización; excluir a sectores moderados para que siga hirviendo la sangre y la gente siga pensando con el páncreas o con el hígado, como se acostumbra en estos casos en el país del "Gran Colombiano" y del presidente que está en la Lista Clinton de los Estados Unidos. Nunca antes se habia visto en el país que un candidato exigiera como lo iban a cuestionar en un debate. Todo lo ha logrado el llamado progresismo.


Cepeda excluye del debate a quienes le pueden restar votos de centro que le temen a Abelardo; su intención es la polarización. Recurre siempre la izquierda a graduar un enemigo, un sparring contra quien lanzar golpes, así como lo hace el presidente Petro con el Banco de la República, a quien tilda de "enemigo del pueblo" por querer controlar sus políticas monetarias que pueden causar un problema inflacionario en el país. Si hoy que Cepeda no es presidente, excluye y dice que el centro no es relevante, nos imaginamos ya la radicalización de país en sus eventuales 4 años de gobierno.

Hace 4 años el entonces senador Cepeda se referia a Rodolfo como un carente de ideas por no asistir a debates para que lo confrontaran, en esa época todos sabiamos que carecia de la elocuencia y lavia que tiene Petro, y su forma de buscarle las entrañas a otro mal candidato que teniamos, hoy pasa lo mismo con el candidato presidencial Ivan Cepeda, carente de ideas que no sea mencionar a Uribe en sus discursos redactados y leidos.


El caso más extraño es el de un país que se hace el ciego, sordo y mudo frente a los escándalos de un gobierno que mantiene con poder a una estudiante que nunca se graduó, y que con títulos falsos quiso aparentar lo que no era. Aun cuando le descubrieron el engaño, la misma Juliana Guerrero, rebelde para Petro, sigue mandando en este gobierno; un gobierno lleno de alfiles petristas que solo sonríen ante los chistes tontos del "pequeño dictador de Temu", que amenaza con volver a subir el salario mínimo en Colombia, tal como sucede en Argentina o Venezuela, en donde el dinero no vale nada.

Mientras tanto, muchos colombianos seguiremos esperando el debate presidencial, ese en el que esperamos que los candidatos nos cuenten sus propuestas para el país; seguramente en donde Iván Cepeda no tenga más que ofrecer que el nombre de Uribe y seguir hablando de la fracasada "paz total". Ese debate es esquivo para el candidato de Petro, el que representa todo lo que está mal como líder o presidente, pero que increíblemente está al frente de las encuestas; todo gracias al poder del pueblo que no entiende el daño que le hacen las políticas populistas de quien todo lo que toca lo convierte como el Rey Midas no en oro, sino en mierda.

sábado, abril 18, 2026

Hacen paro por la salud, pero militan en la enfermedad

En estos días, el presidente Gustavo Petro parece decidido a dar la estocada final al agonizante sistema de salud colombiano. Su cínico estribillo del "shu, shu, shu" se materializa ahora en un modelo de intervención asfixiante sobre las grandes EPS y en una negativa rotunda a saldar deudas que podrían dar un respiro al sector. Petro añade a su extensa bitácora de improvisaciones técnicas —y a los crónicos desaciertos de su gestión— el nombramiento de Jorge Iván Ospina como interventor de la Nueva EPS. Esta entidad naufraga en un limbo desde hace dos años; un tiempo en el que el Gobierno ha sido incapaz de rescatarla o liquidarla, prefiriendo aferrarse a la burocracia mientras el deterioro se profundiza.

Como "cereza" de este pastel rancio, surge el nombramiento de Daniel Quintero Calle como nuevo Superintendente de Salud. En términos castizos, Petro ha decidido poner a dos ratones a cuidar el queso. La Nueva EPS no solo sobrevive en una crisis financiera severa, sino que sus indicadores se han desplomado tras la intervención estatal: los costos devoran los ingresos (121%) y el patrimonio negativo ya alcanza los –$4,4 billones. Las quejas de los usuarios se han disparado hasta un 564% en algunos territorios. La pregunta es inevitable: ¿Pretenden que solucione este desastre alguien imputado por corrupción durante su paso por la Alcaldía de Medellín?


El nuevo modelo de salud del magisterio, manejado por el FOMAG, cambió la forma de contratar servicios médicos. Pero en la práctica, los resultados han sido otros: demoras en citas, entrega tardía de medicamentos y, en algunos casos, interrupción de tratamientos. Como ya es costumbre en este gobierno, la improvisación termina pasando factura. Entre los problemas más críticos están las fallas en la contratación de clínicas y hospitales, redes de atención incompletas y un arranque desordenado del sistema. Este es, precisamente, el modelo que Petro ha planteado como piloto para una implementación a nivel nacional.

El nuevo sistema se ha convertido en una enfermedad crónica para los maestros. Lo que fue presentado como una solución ha profundizado la crisis del modelo de salud. El problema se agrava con denuncias sobre manejo de recursos, posibles irregularidades en los prestadores y múltiples investigaciones en curso. Los maestros hoy protestan porque el sistema no está funcionando en la práctica, especialmente en términos de acceso y calidad del servicio. Paradójicamente, le hacen paro al mismo gobierno que ayudaron a elegir, aunque siguen respaldando un modelo político que los mantiene en esta situación.

En este "sancocho" administrativo —cocinado entre los más de 65 viajes presidenciales al exterior—, la llegada de Quintero completa el "trío mágico" junto a Ospina y Jaramillo. Una designación puramente política, radical y de votos, carente de cualquier rigor técnico. Quintero desembarca sin experiencia en el sector, sin independencia y cargado de cuestionamientos éticos. Es la burla final de un gobierno que prometió cambio y solo ha entregado un retroceso decorado con retórica.

Mientras tanto, los maestros salen a las calles a protestar por el modelo de salud que se les impuso, pero continúan del lado del mismo gobierno, apoyando sin mayores reservas un proyecto político en el que, al parecer, quienes sí “viven sabroso” son sus líderes sindicales.

martes, abril 14, 2026

El Dictador de "TEMU": Entre el guayabo y la Constituyente

Gustavo Petro finalmente se ha graduado como un dictadorcito de izquierda, pero de TEMU. Un personaje con ínfulas de superioridad que cree que ostentar el título de presidente lo convierte en el todopoderoso de una nación. Parece que a Gustavo se le olvida, muy convenientemente, que en Colombia nos regimos por una Constitución que enmarca en tres ramas del poder la convivencia del Estado Social de Derecho. Para Petro, ser el presidente le otorga el derecho divino de pontificar sobre lo humano y lo divino: desde el pene y el clítoris hasta Shakira. Incluso le da el descaro de irse en contra del Petro de 2014, aquel que bramaba porque lo destituía una autoridad no penal, sosteniendo que solo un juez de esa categoría podía remover a funcionarios elegidos por voto popular. ¡Qué corta es la memoria cuando se tiene la banda presidencial cruzada!

Como de costumbre, sus consejos de ministros son un circo mediático. Su modo de "transmitir información" ante sus colaboradores y subalternos es la antítesis de un buen liderazgo; es, más bien, el monólogo de un capataz que se escucha solo a sí mismo. Aun así, para muchos, Petro y su verborrea siguen siendo objeto de adoración ciega, alimentada por el odio hacia Uribe. Dos "pecuecas" que le hacen un daño incalculable al país, manteniéndonos sumidos en una falsa dicotomía: o con uno o con el otro, mientras el país se hunde.

En su último consejo de ministros, Petro soltó frases que no deberían pasar inadvertidas. Ya nos ha "deleitado" con discursos sobre la Constituyente, sobre acompasar el clítoris con el cerebro, sobre sus andanzas con Linda Yepes y otras barbaridades que solo caben en su realidad paralela. Esta vez, el blanco fueron los alcaldes y gobernadores, a quienes amenazó con la cárcel si no actúan frente al impuesto predial. Según su interpretación acomodada, la Constitución le permitiría remover mandatarios locales si no responden a la crisis de la manera que él desea. Para Petro, simplemente no existe la separación de poderes ni los límites presidenciales frente a autoridades elegidas.

Además, insistió en que los sectores políticos y terratenientes están instrumentalizando las protestas campesinas, reforzando ese desgastado discurso de confrontación “élite vs. pueblo” que tanto rédito le da para dividir a la opinión pública.


El atuendo de este reciente consejo no podía ser más diciente: gorra y gafas oscuras, como si intentara ocultar la “maluquera” de un guayabo tras pasar hasta las tres de la mañana disparando mensajes en redes sociales —incluyendo montajes de IA de Trump tocando en una orquesta—. Una imagen que destila cualquier cosa menos respeto por la institución que representa.

Este país nunca imaginó el daño tan grande que se hacía eligiendo a un tipo de la calaña de Petro. Una oportunidad de cambio tirada a la basura, empañada por las mismas prácticas que tanto criticó. Ahora, su único plan de gobierno parece ser mencionar a Álvaro Uribe Vélez para justificar sus ganas de quedarse cuatro años más en el poder, buscando una Constituyente que le permita la reelección. Rodeado de personajes como Bonilla, Carlos Ramón González, Velasco, el pastor Saade y Benedetti, Petro busca consolidar a Colombia como su pequeño imperio dictatorial; ese capricho que ni siquiera su némesis, Uribe, logró concretar del todo.

sábado, abril 11, 2026

La "paz total" del progresismo: una parranda de impunidad y cinismo

Esta semana se destapó el más reciente escándalo que golpea las políticas del gobierno de Gustavo Petro, un episodio que parece confirmar que la cadena de controversias no tiene fin —o, al menos, que no disminuye con el paso del tiempo—. Todo esto luego de que, dentro de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, se realizara una parranda vallenata con música en vivo, la presentación de Nelson Velásquez, abundante licor, comida tipo catering y la presencia de múltiples internos y visitantes.

Lo más grave es que el evento tuvo lugar en un pabellón donde están recluidos cabecillas criminales, varios de ellos designados como “gestores de paz” por el propio Gobierno.

Petro ha logrado que su política de “paz total” se supere cada día… pero como un fracaso. Sin embargo, esto no parece indignar a un país que, inexplicablemente, estaría dispuesto a otros cuatro años del mismo rumbo. Total, es difícil que la abeja le explique a la mosca por qué la miel es mejor que la basura.

En la parranda, acompañada por Nelson Velásquez, estaban personas condenadas por delitos graves, que hoy participan en procesos de paz con el Estado. La escena, más que simbólica, resulta insultante.


Este episodio pone la lupa sobre la llamada paz total y cuestiona los beneficios otorgados a criminales convertidos en “gestores de paz”. También deja serias dudas sobre el control del Estado en las cárceles y aumenta la presión mediática sobre el Gobierno, aunque, al parecer, sin mayores consecuencias políticas para quienes aspiran a continuar este proyecto por cuatro años más.

El sucesor de Petro dentro del llamado progresismo reaccionó rechazando lo ocurrido. Afirmó que los hechos son inaceptables y que deben ser investigados y sancionados. Sin embargo, no hubo una sola palabra de responsabilidad política del Gobierno. Para Iván Cepeda, arquitecto de este modelo, la prioridad sigue siendo la defensa de la paz total. Insiste en que este escándalo no puede deslegitimar el proceso y que el diálogo con estructuras criminales sigue siendo necesario.

Para los progresistas, el problema nunca es propio, sino del sistema. Olvidan, convenientemente, que hoy el sistema son ellos.

Petro le prometió al país que íbamos a “vivir sabroso”. Hoy, quienes realmente viven sabroso son los bandidos bajo este modelo de gobierno. Viven sabroso figuras cuestionadas, aliados incómodos y políticos que, hace no mucho, eran blanco de críticas del propio petrismo. El caso de Armando Benedetti es emblemático: pasó de ser señalado a convertirse en referente, incluso con aspiraciones de poder regional. Lo que antes parecía impensable hoy se normaliza.

La parranda de los llamados gestores de paz no es un hecho aislado. Es la evidencia de quiénes están viviendo sabroso en Colombia, de cómo se ha erosionado la confianza pública y de por qué este modelo de paz, lejos de consolidarse, se percibe cada vez más como un fracaso.

El pacto de la ética movible

En la recta final de las elecciones en primera vuelta para presidente en Colombia, el país se apresta a elegir al sucesor de un gobierno que...