miércoles, septiembre 02, 2026

Las mariposas amarillas de Petro

Cada vez que aparecía Mauricio Babilonia, la casa se llenaba de mariposas amarillas. Mauricio estaba siempre en el grupo de los que rodeaban la casa, pero nunca entraba... Para el presidente Gustavo Petro, el afán de verse rodeado por mujeres jóvenes que lo adularan y acompasaran el clítoris con el cerebro lo llevó a integrar en su círculo cercano de poder a varias figuras femeninas que hoy resultan profundamente cuestionadas: «Las mariposas amarillas de Petro».

El término es el apelativo perfecto en el debate mediático y político reciente para señalar a este grupo de mujeres jóvenes, acusadas de conseguir alta influencia, cargos burocráticos o millonarios contratos estatales debido a su cercanía personal con el mandatario. El origen de la metáfora combina la poética garciamarquiana con el lenguaje mordaz del periodismo de opinión en Colombia. La polémica se intensificó hacia finales de agosto de 2026, cuando la presión pública obligó a retirar los costosos esquemas de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (UNP) que el Gobierno les había asignado de manera injustificada a varias de ellas.

El inventario del enjambre presidencial se despliega así:

  • Vanessa Cortés: Empresaria que ganó notoriedad nacional tras ser grabada caminando de la mano con el mandatario durante un viaje oficial a Panamá. Tras revelarse que era la pareja sentimental del presidente —lo que al parecer le aseguraba asiento de primera fila en la diplomacia gubernamental—, la prensa documentó su presencia en múltiples giras internacionales, incluida la visita oficial al Vaticano. El escándalo se centró en el uso de la logística estatal: pasajes, viáticos y esquemas de seguridad cargados al erario sin que ella ejerciera un cargo público ni tuviera representación formal del Estado.

  • Juliana Guerrero: Joven de 24 años considerada una de las figuras con más poder en el entorno presidencial, descrita en los medios por su meteórico salto «de una pensión a la Casa de Nariño». Pasó de ser una estudiante de origen humilde a ostentar una influencia omnímoda en el Palacio, escoltada de forma permanente por la UNP. En julio de 2026 debió apartarse de su cargo como representante del Presidente ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar (UPC) tras fuertes denuncias de tráfico de influencias, el presunto direccionamiento de decisiones internas y protestas estudiantiles que cuestionaban su idoneidad.

  • Gabriela Muñoz: Activista y creadora de contenido vinculada al Pacto Histórico. Se vio inmersa en la controversia al denunciarse presuntas irregularidades en su contratación directa en la Aeronáutica Civil (Aerocivil), donde carecía de la experiencia técnica necesaria para los objetos contractuales asignados, además de su vinculación a una Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) en el Congreso. La botín no paró ahí: su entorno familiar y allegados resultaron favorecidos con múltiples contratos estatales en un periodo récord. Al igual que Guerrero, contaba con un esquema de camionetas y escoltas de la UNP para particulares que le fue retirado tras el escrutinio público.

  • María Masip Zawady («La Coco»): La más reciente en sumarse al foco de las investigaciones periodísticas. Se le señala de interceder ante altos funcionarios del Ejecutivo para facilitar la adjudicación de millonarios contratos a su círculo familiar y personas cercanas.

Otras figuras salpicadas en el entramado son:

  • Verónica Guerrero: Hermana de Juliana Guerrero, señalada por denuncias periodísticas y de congresistas como el «puente» o intermediaria para gestionar contratos con distintas entidades estatales a cambio de presuntos beneficios económicos.

  • Martha Elena Zawady Rodríguez: Prima de «La Coco». La investigación reveló que figura como adjudicataria directa de múltiples contratos públicos que superan los 230 millones de pesos, a pesar de que Masip Zawady no aparece formalmente como contratista de la Nación.



Las consecuencias éticas y penales ya empiezan a cercarlas. Algunas mariposas afrontan procesos en la Fiscalía General de la Nación por delitos como falsedad en documento; tal es el caso de Juliana Guerrero, procesada por la presunta utilización de títulos e información académica falsa para acreditar la idoneidad exigida en sus designaciones. Por su parte, la Procuraduría General de la Nación mantiene abiertas indagaciones preliminares sobre los directivos de entidades como la Aerocivil y la UNP para determinar si incurrieron en faltas disciplinarias al flexibilizar perfiles o entregar bienes del Estado —como esquemas de blindaje de alto costo— a particulares desprovistos de los requisitos de ley.

García Márquez escribió que las mariposas amarillas acompañaban a Mauricio Babilonia. En el Macondo político de nuestros días, este revoloteo parece haber encontrado un néctar bastante provechoso alrededor del poder. La metáfora literaria puede ser hermosa; la realidad, en cambio, exige algo más que poesía: contratos, documentos, explicaciones y responsabilidades. Porque mientras en la novela las historias quedan atrapadas en los pergaminos de Melquíades, en la Colombia de hoy todavía estamos a tiempo de descubrir quiénes simplemente revolotearon y quiénes realmente devoraron lo público desde el poder.

sábado, agosto 29, 2026

El Gabinete de Narnia: la fantasía del poder perdido

Narnia es un mundo de fantasía y magia creado por el escritor anglo-irlandés C. S. Lewis como escenario principal de su famosa heptalogía literaria infantil y juvenil. Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en gobernar este país, ha salido con otra de sus pilatunas, de las que ya nos tienen acostumbrados a dudar de su cordura; su delirio de poder es absoluto, solo comparable con el de Álvaro Uribe Vélez en la historia reciente de este maltrecho país.

Pero lo que realmente sorprende no es que Petro —quien bajo el efecto de quién sabe qué sustancias trinaba en las madrugadas locuras, incoherencias y frases desarticuladas— hoy esté hablando de un «gabinete alterno» frente al gobierno de Abelardo de la Espriella. Habla de un gabinete de desocupados petristas radicales que lo acompañaron en su gestión y cuyos resultados saltan a la vista: un país más dividido y jodido que el que recibió de manos de su antítesis, Iván Duque.

Petro y sus adeptos viven, en el lenguaje coloquial, en Narnia: como esa persona distraída y desconectada de la realidad que fantasea con imposibles.


El famoso «gabinete por la vida» del derrotado Iván Cepeda —pupilo de Petro— está integrado por lo más rancio de la izquierda actual, con funcionarios cuyo recorrido está atado de la mano del expresidente:

  • Irene Vélez, como ministra de Minas y Energía / Ambiente.

  • Guillermo Alfonso Jaramillo, en el Ministerio de Salud.

  • Daniel Rojas, participante de todos los horrores cometidos en el Icetex y quien tiene más cara de cuidar carros a las afueras de un ARA que de ministro de Educación.

  • Antonio Sanguino, pidiendo recursos para ejercer la oposición en su misterioso mundo narniano, solicitando que el Estado les financie la función para la que el creador de ese universo fantasioso los designó como ministro del Trabajo.

  • Juan David Correa, como ministro de Cultura.

  • Germán Ávila, el mismo que entregó un presupuesto desfinanciado y autor de tres reformas tributarias fallidas en el gobierno petrista, propuesto nuevamente como ministro de Hacienda.

  • Andrés Camacho, el hombre que nos dejó sumidos en la crisis energética, como ministro de Minas y Energía.

  • Rosa Yolanda Villavicencio, «Rosita», quien repetirá como canciller y, como todos los miembros de este imaginario mundo petrista, es la encargada de reiterar una labor mal hecha que, como todo lo de Petro, salió mal.

Aun así, Petro y Cepeda olvidaron incluir en el gabinete de Narnia a Aída Quilcué y a Francia Márquez: personajes que sirvieron para generar lástima o apego electoral, pero que son descartados a la hora de gobernar. Petro prefiere a figuras como Juliana Guerrero, Gabriela Muñoz o la misma Laura Sarabia para ejercer el poder y repartírselo. Es la política del amor del líder mesiánico, donde solo se hace lo que el mesías indica; ocurrió con Uribe, con Caicedo y ahora con Petro, figuras siniestras y peligrosas para el futuro del país.

El gabinete de Narnia se dedicará a dictar cátedra de buen gobierno (según ellos) y a criticar, que es lo único que han hecho toda la vida. Cuando tuvieron la oportunidad, fallaron: se atrincheraron en su esquina radical de la izquierda y desde ahí contemplaron el mundo únicamente para quienes seguían sus ideas. Se olvidaron de gobernar para el país y lo hicieron para sí mismos, excluyendo a quienes no compartían su línea política. Por eso, el gobierno que llegue debe ser superior: debe gobernar para la nación, no para la izquierda. En eso, el gabinete de Narnia es experto: en excluir. No saben construir, pero son profesionales en destruir

miércoles, agosto 26, 2026

Un país de emociones y úlceras políticas

Desde hace años se viene imponiendo en el país el modelo de las emociones políticas, una estrategia que ha generado altísimos réditos desde que Uribe y su séquito encontraron la fórmula para «emberracar» a los colombianos y lograr que salieran a votar 'No' en el plebiscito por la paz inventado por Juan Manuel Santos. Desde esa época, los políticos actuales entendieron cómo movilizar a la gente a través de la indignación pura para alinearla con sus causas.

Si nos remitimos quizás un poco más atrás, en Santa Marta, un aventajado político de la época logró mover fibras para hacerse llamar «el político del cambio». Ese mismo personaje hoy huye de la justicia cuando esta por fin actúa y lo condena a 9 años de prisión, teniendo además encima investigaciones por presunto abuso sexual de menores. Un político carcomido por el poder y un delirio de grandeza que cultivó para ostentar durante 12 años el control de la ciudad y durante 8 el del departamento. Sin embargo, le ha llegado su hora a quien movilizó emociones contra Metroagua en su momento y creó una empresa que sus alfiles quebraron tan rápido que al Gobierno no le quedó otra opción que intervenirla. Ese gran mesías, que hablaba de los «viejos clanes», cimentó en 12 años su propio clan al lado de sus mejores amigos —a quienes también llevó al poder—, amasando fortunas que les permiten «vivir sabroso» aun sin trabajar, a pesar de que hace unos años eran solo el ayudante de bus y la secretaria muy aplicada del mismísimo caudillo.

Petro, con su primera línea, logró en el año 2021 el famoso estallido social en contra del Gobierno de turno: incendiaron el país en las calles y salieron a marchar contra la reforma tributaria de la época del ministro Carrasquilla, logrando que la nación montara en cólera contra un inerte Iván Duque, el payaso de circo que Uribe había puesto en el poder y que terminó como DJ Duke en el retiro de su corta carrera política. Duque, entre otros logros, tuvo como mayor éxito hundir al uribismo y entregarle el poder a la izquierda que siempre se autonombra «el cambio» —claro, el cambio de bolsillo, ya que son ellos quienes luego se llenan las arcas para vivir sabroso—.


El entendimiento de la movilización emocional lo tienen claro en ambas orillas: somos un país que no elige ideas ni propuestas, sino gritos y pasiones. Recientemente, el asesor estratégico de la campaña de Abelardo de la Espriella lo confesó: el país necesitaba movilizar la repugnancia que generaron los cuatro años de Petro. Ese manejo que le dio el expresidente incluyendo a personajes como Juliana Guerrero —quien era confidente y asesora presidencial sin título alguno— o teniendo a Benedetti como el salvador final en sus horas postrimeras, sumado a los trinos de madrugada, era algo que había que erradicar, y la campaña de Abelardo lo entendió a la perfección.

Hoy, en un país que hace menos de un mes sufrió un devastador terremoto, la tragedia se acompaña con incendios forestales provocados supuestamente por las disidencias de las FARC y el ELN. Se dice incluso que las primeras líneas estarían detrás de este infame crimen, buscando aplacar la capacidad estatal desplegada para perseguirlos. Estas organizaciones, de la mano del brazo político en el Congreso que defiende los ideales de Marx, buscan generar úlceras en el país que les permitan retornar al poder en cuatro años. Saben perfectamente que el discurso del odio y el incendio funciona de maravilla en una nación que no se mueve con ideas, sino con visceralidad.

viernes, agosto 21, 2026

El cinismo como doctrina: la oposición del desmemoriado

 El llamado Pacto Histórico no reconoce el gobierno de Abelardo de la Espriella; sin embargo, Iván Cepeda se posesiona como senador gracias a su condición de perdedor de las elecciones presidenciales, y esta semana, acogiéndose al mismo estatuto de la oposición, realizaron su primera alocución como partido opositor al gobierno legítimo de De la Espriella.

En ese espacio de aproximadamente 20 minutos, Petro y Cepeda volvieron a lo que mejor saben hacer: criticar. Tuvieron cuatro años para construir, pero resulta una tarea imposible para un megalómano como Petro, quien no construye ni es capaz de mantener un hogar, mucho menos de conducir una nación. Con una profunda amnesia selectiva, no reconocen al Gobierno, pero salen a exigir, con lista de peticiones en mano, lo que jamás hicieron por el país. Tienen la fórmula para arreglar a Colombia en dos días, aunque cuando gobernaron parece que se les olvidó la receta. Piden hoy los resultados que nunca supieron dar. El nivel de descaro y cinismo es, verdaderamente, digno de admirar.

Petro y Cepeda sostuvieron que la respuesta del nuevo Gobierno ha sido insuficiente y desorganizada frente a la magnitud de la tragedia. Cuestionaron especialmente la atención a los damnificados y la capacidad del Estado para coordinar la reconstrucción. Petro no menciona que es un gobierno con apenas tres días de mandato que apenas se está estructurando y tratando de organizar el desastre que dejaron cuatro años de desgobierno. Incapaz de asumir su propia inoperancia frente a la tragedia invernal que azotó al país entre 2022 y 2023 —probablemente la primera gran emergencia de su administración—, Petro olvida que las lluvias afectaron a buena parte del territorio y que su Gobierno declaró el desastre nacional.



Fue allí donde emergió uno de los mayores escándalos de su gestión: la UNGRD terminó envuelta en la trama de corrupción de los carrotanques de La Guajira y, posteriormente, en el cuestionado manejo de los recursos de emergencia. El propio Petro reconoció errores y puso a Carlos Carrillo al frente de la entidad tras enfrentar múltiples temporadas de lluvias, inundaciones y deslizamientos. Aunque la UNGRD reportó en 2023 un total de 174 calamidades públicas y más de $1,35 billones en asistencia humanitaria, el problema de fondo no fue la capacidad de reacción ante cada evento, sino la nefasta gestión de los recursos y la incapacidad de ejecutar soluciones reales debido a la crisis de la UNGRD.

Petro y Cepeda intentaron mostrar en su alocución que su sector político sí está comprometido con las víctimas y que, desde la oposición, continuará acompañando a las regiones afectadas. También cuestionaron decisiones concretas del Ejecutivo; entre ellas, Petro criticó que el hospital flotante Benkos Biohó no estuviera siendo utilizado en la emergencia. La ministra de Salud respondió que la administración anterior no había dejado contratos vigentes para su operación, omisión que Petro prefirió callar: su propio gobierno dejó desfinanciado y fuera de servicio el buque Biohó desde hace dos meses.

Petro y Cepeda intentan construir el relato de que el nuevo Gobierno maneja mal la crisis, mientras ellos, desde la oposición, se presentan como la alternativa que defiende a las víctimas. Para Petro, un hombre habituado a vivir en la confrontación y la crítica, esta fue una de sus primeras intervenciones nacionales como líder opositor frente a la nueva administración. La intervención junto a Cepeda no fue una respuesta técnica al discurso presidencial; sirvió para trazar la línea política del Pacto Histórico durante los próximos años.

La oposición aprovechó la tragedia del terremoto para cuestionar la gestión de De la Espriella, proponer una reforma tributaria con la que financiar la reconstrucción y, al mismo tiempo, posicionar a Petro y Cepeda como los principales caudillos de la causa opositora. Lanzan patadas de ahogado apelando a lo que mejor conocen y saben que funciona: alimentar el odio visceral para que la gente actúe con el hígado y no con la cabeza, tal como lo señaló el asesor y estratega de Abelardo en campaña: en Colombia la gente no elige ideas, vive de emociones. Y no es que no se pueda criticar, como alguien por ahi me dijo, es que el que carece de autoridad moral y tiene rabo de paja, a la candela no se acerca.

sábado, agosto 15, 2026

El Magdalena ya no tiene dueño: el empanado divorcio entre Margarita y el caicedismo

Cuando Margarita Guerra hizo campaña para la Gobernación en 2025, no escondía su vínculo con Carlos Caicedo. En su propio programa de gobierno decía que había trabajado de la mano de Caicedo y Rafael Martínez, y hablaba de Caicedo como su mentor; su lema y su publicidad eran "La de Caicedo". Margarita llegó al poder gracias a una estructura construida fundamentalmente por Caicedo, pero también gracias a sectores que no necesariamente responden a él. Un sancocho de políticos que incluía a Rodrigo Roncallo, Eduardo Pulgar, «El zonero mayor» y otra cantidad de figuras que supieron llevar al poder a Margarita en épocas que parecían ser el declive político de Caicedo.

Además, la elección atípica de noviembre de 2025 fue prácticamente un plebiscito sobre el poder de Caicedo. Guerra obtuvo 188.722 votos, frente a 124.291 de Rafael Noya, quien había salido de Fuerza Ciudadana y terminó respaldado por sectores del Pacto Histórico y fuerzas anti-Caicedo.

En estos días, la gobernadora del Magdalena, María Margarita Guerra, hizo unas denuncias bastante fuertes que han generado mucha atención política en el departamento. En un comunicado publicado a comienzos de agosto, Guerra afirmó que durante los últimos meses ha sido víctima de amenazas, presiones, insultos, descalificaciones, humillaciones, ataques dirigidos contra ella y su familia, y una supuesta campaña para desprestigiar su gestión.

Pero lo más delicado de sus declaraciones fue que aseguró haber encontrado oficinas públicas y hospitales que, según ella, estaban funcionando como “focos de corrupción y de negocios personales” al servicio de unos pocos. Dijo que ha tomado decisiones para "depurar" esas estructuras y que precisamente eso habría generado resistencia. Guerra no nombró directamente a Carlos Caicedo en su comunicado. Sin embargo, el contexto político hace que muchos interpreten sus declaraciones como un distanciamiento muy fuerte del caicedismo. Ella, que llegó a la Gobernación con el aval de Fuerza Ciudadana y había sido presentada como continuadora del proyecto político de Caicedo, ahora afirma que: “El Magdalena no tiene dueño.” Y dice que está gobernando con autonomía, corrigiendo lo que considera que estaba mal y depurando estructuras que encontró en la administración.

Posteriormente, cuando le preguntaron directamente por Caicedo, negó que él estuviera detrás de las amenazas y sostuvo que sus decisiones son independientes. Es interesante porque ocurre justo después de que Carlos Caicedo fuera condenado en primera instancia, el 29 de julio de 2026, a 117 meses de prisión por delitos relacionados con contratación cuando era alcalde de Santa Marta. La sentencia es apelable y Caicedo ha defendido su inocencia. El comunicado de Guerra apareció apenas cinco días después. Eso ha hecho que políticamente se interprete como un posible rompimiento con el sector de Caicedo, aunque no se puede afirmar que ella lo esté acusando directamente de las amenazas.



Además, diferentes sectores políticos —incluido el alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo— salieron a respaldarla después de sus denuncias. A Margarita se le ha visto en lo impensado hace unos años: que un miembro del movimiento naranja, en declive, saliera en público abrazada y bailando vallenatos con el que llamaban ilegítimo porque le ganó la alcaldía al pupilo de Caicedo, Jorge Agudelo.

Hoy muchos hablan en voz baja o en los pasillos sobre quiénes son los responsables de esas amenazas: sectores duros del caicedismo que tienen enquistada esa corrupción y que sienten cómo la valiente Margarita los ha enfrentado. A Margarita, Caicedo la escogió para que aglutinara a su alrededor a otros sectores, y hoy sufren eso en el movimiento naranja, ya que la época en la que comían los mismos ricos de siempre y los perros de ricos parece que ya pasó.

sábado, agosto 08, 2026

El último delirio del huérfano de poder

No debe resultar fácil para Gustavo Petro y su izquierda entregar el poder a quien le ganó las elecciones más tramposas e irregulares de la historia; tramposas e irregulares por todo lo que se movió alrededor de Iván Cepeda: el Gobierno inyectándole dinero a más no poder, un presidente participando en política como jamás se había visto, voto fusil en lugares apartados, mentiras en contra de los demás candidatos en campaña y fajos de billetes que movilizaban en cajas de vajillas y bolsas de basura, como mencionó Eva Ferrer, la amiga de Verónica Alcocer. 

Petro, en otra de sus tantas salidas en falso —de esas a las que ya nos tiene acostumbrados—, salió a decir recientemente que el verdadero ganador de las elecciones fue Iván Cepeda, cuando en democracia fueron derrotados por un país que le dijo: "¡Fuera Petro! Con gusto, adiós para que no vuelva más". Se pasaron de piña, hicieron todas las porquerías que se pueden imaginar en política; los escándalos con los que se van no se ven ni siquiera en las peores series de políticos corruptos de Netflix: House of Cards les quedó en pañales.

Gustavo, en una madrugada de esas de trasnocho a las cuales nos tiene acostumbrados —quién sabe metiéndose qué o bajo el efecto de qué sustancia—, tras referirse a hechos de violencia en el Cauca, hizo un llamado al "movimiento indígena, campesino, popular y estudiantil" para organizar "guardias libertadoras" con el fin de proteger a las comunidades de grupos armados ilegales. Adicional a esa minga indígena que llevan en buses pagados por el Estado para llenar plazas y hacer desmanes, quiere Petro tener su propio ejército bolivariano o esas milicias que armaron en Venezuela.

A esos petrilovers a los que se les acaba la chequera les va a doler haberse radicalizado en la izquierda más extrema de este país. A Francia Márquez le faltará su "helicóptero" y a Petro entregarle el poder a las muchachitas rebeldes que lo acompañaban, luego de acompasar su clítoris con el cerebro.


A muchos nos parece absurdo ver a Gustavo Petro exponiendo teorías, mostrando gráficas sin contexto y hablando de un supuesto fraude sin pruebas. Pero ese no es un error, es una estrategia. Él no está intentando convencer a quienes contrastamos información o exigimos evidencia; está apelando a la emoción, al resentimiento y a la esperanza de personas que no tienen una estructura académica —que, a decir verdad, en Colombia son la mayoría, ¡una población ignorante!—. Sabe que una narrativa repetida muchas veces puede ser más poderosa que una prueba. Ese ha sido, desde hace años, su principal capital político. Petro, al igual que Uribe, apela a la emoción de sus seguidores más radicales y sabe que una mentira repetida muchas veces ante esas personas se les convierte en verdad.

En un país como Colombia, donde existe un historial de violencia política, muchos analistas consideran que los líderes públicos deberían procurar que sus mensajes sean lo más claros posible para evitar interpretaciones que puedan alentar acciones fuera de la institucionalidad. Pero para Petro el lenguaje es importante: sus bases le reclaman lo que él les da, y él sabe inyectarles ese odio y esa mentira digna de la izquierda cuando queda huérfana de poder. Esos personajes ya están esperando el 7 de agosto para comenzar a contar masacres, obviando las 355 masacres y 1.351 víctimas registradas durante estos cuatro años.

Petro sigue llamando a sus bases a incendiar, a no reconocer el resultado; llama ilegítimo a quien le ganó las elecciones a pesar de no ser político y no vivir en Colombia. Eso quizás le duela a Petro todos los días, porque hizo lo imposible por perpetuar su modelo radical, pero Colombia le dijo que NO. No queremos ser Venezuela, no queremos ser Nicaragua; somos un país diferente que entendió que el tiempo de Petro para gobernar ya pasó. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos como sociedad, y que el gobierno de Abelardo de la Espriella responda con todo el poder del Estado ante las amenazas de un pobre loco huérfano de poder.

jueves, agosto 06, 2026

Entraron nueve, quedaron tres: la soledad del megalómano y el final del viaje

El 7 de agosto de 2022 pasó a la historia por ser el día en que el primer gobierno de izquierda iniciaba su andar. Ese día, en la posesión de Gustavo Petro, el mandatario electo fue recibido en la Casa de Nariño por el presidente saliente, Iván Duque, quien junto a su familia y sus colaboradores más cercanos dejaba el gobierno tras cuatro años de férrea oposición por parte de quien llegaba a sucederlo. Petro arribó junto a su hijo Nicolás y la esposa de este en ese momento, Daysuris del Carmen Vásquez; sus hijas Sofía, Antonella y Andrea; su otro hijo, Nicolás Alcocer, y su esposa de entonces, Verónica Alcocer, ataviada con un vestido que parecia estar disfrazada del papa Francisco.

En la foto presidencial del día aparecen los nueve, unidos y agarrados de la mano. Una familia a la que el poder mordió y envenenó a tal punto de dejar al megalómano de Gustavo Petro hoy solo, pero con muchas «jóvenes rebeldes» a su lado, como Juliana Guerrero o Gabriela Muñoz. Los escándalos de la familia presidencial apenas estaban por comenzar: estos incluyen la detención de Nicolás Petro junto a su ya expareja, Daysuris del Carmen. Nicolás, acusado de enriquecimiento ilícito como servidor público y lavado de activos; Day, su expareja, acusada de lavado de activos y violación de datos personales cuando descubrió que Nicolás la engañaba con su mejor amiga, Laura Ojeda. Y la polémica frase de Petro en la que afirmó que no había criado a su hijo, conocido como "Remolacho".



Nicolás Alcocer (hijo de Verónica Alcocer y adoptado legalmente por Gustavo Petro) ha manifestado públicamente que vive en Europa desde hace varios años, al igual que Andrea Petro, la otra hija del mandatario, quien al parecer reside en París. Sin embargo, la joya de la corona se la lleva Verónica Alcocer, quien entre todos sus escándalos y delirios de Lady Di criolla, se mudó hace un par de años a Suecia, en donde ostenta una agitada vida nocturna —al parecer financiada por el Estado colombiano— en búsqueda del silencio de la que fue la esposa del saliente presidente. Han existido serios cuestionamientos sobre sus viajes internacionales, su equipo de apoyo y los recursos destinados a su oficina. En los últimos días del gobierno se divulgaron audios atribuidos a una excolaboradora cercana de Alcocer, en los que se hacen acusaciones sobre el presunto manejo irregular de recursos, uso de testaferros y financiación ilegal de campaña. Organismos de control solicitaron información sobre estos gastos, lo que generó un tenso debate público sobre el verdadero alcance de las funciones de la Primera Dama.

Gustavo Petro es un personaje con todos los rasgos de un megalómano: alguien que se siente más inteligente o capaz que los demás, busca constantemente admiración y reconocimiento, piensa que las reglas no aplican para él, es capaz de exagerar sus logros o atribuirse méritos que no le corresponden, tiene seria dificultad para aceptar críticas y se cree destinado a cambiar el mundo o a cumplir una misión extraordinaria. Se refugia en su red X, desde donde trina a altas horas de la noche, y se va de viaje con muchachitas o amiguitas que lo acompañan en esa soledad que su fragmentada familia no logró llenar.

Entraron nueve el 7 de agosto de 2022. Cuatro años después, solo lo acompañan su hija Antonella —que también se irá a Europa— y su hija Sofía, quien regresó luego de terminar sus estudios en europa. El poder le arrebató una familia a Petro, pero le dejó pelo nuevo, estiramiento facial, un paseo por Panamá y bastantes viajes junto a jovencitas rebeldes que tratan de llenar el vacío.

Este 7 de agosto, Colombia grita más fuerte que nunca: ¡Fuera Petro! Vas de salida; que nunca más un personaje como tú regrese al poder.





martes, agosto 04, 2026

Barranquilla: Capital alterna de Colombia

Durante décadas, el poder político de Colombia ha tenido un único epicentro: Bogotá. Desde la capital han gobernado los presidentes, se han definido las grandes decisiones del Estado y se ha concentrado la mayor parte de la administración pública. Ahora, el presidente electo, Abelardo De la Espriella, pretende romper con esa tradición y ha elegido a Barranquilla como el escenario desde el cual comenzará a impulsar una nueva visión de gobierno. Un guiño a la ciudad que está de moda en Colombia. Uno de los argumentos del mandatario electo es que la medida busca corregir el histórico centralismo colombiano y otorgarle un mayor protagonismo a la región Caribe en las decisiones nacionales.

Algunos países que ya manejan esta figura son Bolivia —donde Sucre es la capital constitucional y La Paz es la sede del Gobierno y del Congreso— y Sudáfrica, que no tiene una sola capital: Pretoria alberga el poder ejecutivo, Ciudad del Cabo el legislativo y Bloemfontein el judicial. En los Países Bajos, Ámsterdam es la capital constitucional y La Haya la sede del Gobierno y de la Corte Suprema. Chile es otro ejemplo: hasta 1973, su Congreso sesionaba en Santiago, pero tras el retorno a la democracia en 1990, se inauguró la nueva sede en Valparaíso como una medida orientada a promover la descentralización del país.


En el caso de Colombia, la propuesta planteada busca que Barranquilla complemente a Bogotá, no que la reemplace como capital. Para que dicho reconocimiento tenga carácter permanente y no dependa del gobierno de turno, la vía más sólida sería una reforma constitucional aprobada por el Congreso mediante un acto legislativo.

Sin embargo, la iniciativa ya ha desatado duras críticas. Mantener dos sedes de gobierno implicaría altos costos adicionales, traslados frecuentes de funcionarios, mayores gastos logísticos y la urgencia de definir con precisión qué entidades o funciones operarían realmente desde la Arenosa.

Para Barranquilla, la idea de De la Espriella representaría una mayor inversión pública, pues la ciudad tendría que adecuar su infraestructura para atender al presidente, ministros, altos funcionarios y delegaciones internacionales. Esto se traduciría en recursos para seguridad, vías, conectividad y telecomunicaciones. Asimismo, significaría un gran impulso económico: la llegada frecuente del Ejecutivo generaría demanda para hoteles, restaurantes, transporte, empresas de logística, eventos, servicios tecnológicos y seguridad privada. En términos de visibilidad internacional, embajadores, inversionistas y organismos extranjeros tendrían más actividades oficiales en la ciudad, consolidando su proyección como centro de negocios y puerta de entrada al Caribe.


Si la iniciativa se implementa con un traslado real de funciones y no solo como un despacho presidencial simbólico, Barranquilla podría consolidarse como un segundo centro político y administrativo del país, de manera similar a lo que ocurre en otras naciones. Si, por el contrario, la presencia del Gobierno termina siendo ocasional y carente de nuevas competencias o entidades, el impacto económico y administrativo será meramente testimonial. Barranquilla está de moda y hoy tiene el foco del país; es la ciudad que más ha crecido a pesar del desgobierno de Petro. Abelardo le rinde un homenaje, aunque ni siquiera haya ganado las elecciones en esa plaza.

sábado, agosto 01, 2026

De los masajes de Nerú a la vanidad de Abelardo por vivir en Barranquilla

En el gobierno de Gustavo Petro, los colombianos terminamos pagándole al famoso coreógrafo —y autonombrado «ex-gay»— Nerú Martínez, mediante contratos de prestación de servicios para desarrollar actividades supuestamente relacionadas con: promoción del bienestar físico y mental de los funcionarios, actividades deportivas, culturales y artísticas, integración y fortalecimiento del clima laboral, además de pausas activas y jornadas de bienestar para el personal de la Presidencia. Famosos se hicieron los videos de Nerú haciéndole masajes en las nalgas a Verónica Alcocer. En 2024, por ejemplo, uno de los contratos rozaba los $77 millones de pesos, con la excusa de «mejorar el clima laboral» en la Casa de Nariño.

Ya en 2023 se habían difundido fotos y videos en los que se observaba a Verónica Alcocer recibiendo un masaje de Adolfo Martínez Carrillo (Nerú) en una playa de Cartagena. Las imágenes generaron una fuerte controversia no solo porque el masajista era contratista de la Presidencia y cercano a la primera dama, sino porque en la toma se observa el masaje en la espalda y zona lumbar mientras se escucha la frase: «Con marihuana se siente más rico».


A esto se sumaron los extravagantes gastos de Verónica Alcocer, que incluían un séquito de apoyo (fotógrafo, maquillador, asesoras, estilista y otros contratistas) financiado con recursos públicos. Investigaciones periodísticas estimaron que estos contratos superaron los $1.000 millones de pesos en el primer año y medio de gobierno. Sin contar sus viajes internacionales como «embajadora en misión especial», en los cuales gastó $112,5 millones en viáticos y desplazamientos durante ese mismo periodo: una cifra superior a la reportada por sus dos antecesoras en periodos completos.

Por el lado del presidente Petro, durante su mandato se reportaron más de 65 viajes internacionales, acumulando más de 276 días fuera del país con un costo superior a los $22.000 millones de pesos —sumando el combustible del avión presidencial y los gastos de las comitivas—, según datos obtenidos mediante derechos de petición. Un derroche duramente criticado por la oposición, mientras el Gobierno se justificaba bajo el cliché de las «misiones oficiales». Durante este tiempo, los petristas y las focas del régimen jamás dijeron una sola palabra; callaron como suelen hacerlo cada vez que se cuestiona al mesías de vereda. Petro en su vanidad, tambien financió la pelicula del almirante padilla, con más de $8.000 millones de recursos públicos en una producción cinematográfica en un contexto de restricciones fiscales. No vi llorar a los petristas esos dias.

Actualmente, el Batallón Paraíso, sede de la Segunda Brigada del Ejército en Barranquilla, está siendo acondicionado para funcionar como sede alterna del despacho presidencial cuando Abelardo de la Espriella se encuentre en la ciudad. Las obras incluyen la adecuación del edificio, mejoras en accesos y zonas exteriores, jardines, pisos, vidrios, dotación tecnológica, subestaciones eléctricas, seguridad y logística. Más de 400 personas trabajan a toda marcha para terminar antes del 7 de agosto.

Por supuesto, para el petrismo esto ha sido el grito en el cielo. Hasta el momento no existe un informe oficial que detalle el costo total ni el origen completo de los recursos, y es precisamente esa falta de información la que ha encendido el debate. Lo que sí se conoce públicamente es que el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, afirmó que la Gobernación no ha destinado recursos propios, indicando que se coordinaron aportes de empresarios privados mediante donación de materiales (vidrios, pisos, jardines e insumos). Asimismo, se informó que las subestaciones eléctricas habrían sido suministradas por Air-e —empresa que se encontraba intervenida por el Gobierno saliente—, aunque sin un detalle oficial publicado sobre las condiciones de dicho aporte.

En lo personal, prefiero mil veces tener a un presidente cerca de la capital del Caribe, con adecuaciones para lo que será su sede en Barranquilla —quizás para saciar la vanidad de Abelardo de no alejarse de esta hermosa tierra—, que seguir pagando con plata del Estado los masajes con canabis de Verónica y sus giras internacionales, que lo único que han dejado son escándalos en Suecia entre tanta salida nocturna de la señora Alcocer, ex esposa de Petro.

viernes, julio 31, 2026

¿Quién carajos es Caicedo? Un condenable "cambio"

A comienzos de 2025 empezaron a aparecer grafitis con la pregunta «¿Quién carajos es Caicedo?» en ciudades como Bogotá, Barranquilla, Medellín, Bucaramanga, Cúcuta, Armenia, Ibagué, Pereira, Tunja y otras, sin que inicialmente se identificara al responsable. La campaña generó curiosidad y especulación en redes sociales. Cuando Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena, ya era precandidato presidencial, fue consultado por esas pintadas. En una entrevista con Caracol Radio afirmó que conocía el fenómeno por los medios y las redes sociales, y que no descartaba que simpatizantes de sus ideas políticas las estuvieran realizando, aunque no aseguró haber ordenado la campaña.

En un hecho que resulta tan épico como anecdótico, el pasado 29 de julio —Día de Santa Marta—, Carlos Caicedo fue condenado en primera instancia por el Juzgado Noveno Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá a una pena de 117,6 meses de prisión (9 años y cerca de 10 meses), además de una multa de $4.453 millones y la inhabilidad para ejercer funciones públicas por el mismo tiempo de la condena. Según la sentencia, el proceso se relaciona con el contrato PS-04 del 20 de agosto de 2014, celebrado entre la ESE Alejandro Próspero Reverend y la empresa Mediredes S.A.S., por un valor aproximado de $6.532 millones. El objeto del contrato era realizar el mantenimiento y la adecuación de cinco centros de salud de Santa Marta: Bastidas, La Candelaria, Mamatoco, Taganga y el barrio La Paz.

La jueza concluyó que Caicedo fue coautor de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación agravado, en concurso con el delito anterior. En esencia, la decisión judicial sostiene que el proceso contractual presentó irregularidades que permitieron la apropiación indebida de recursos públicos destinados a la infraestructura de salud.



La sentencia es de primera instancia, por lo que seguro sera apelada ante el Tribunal Superior competente; mientras la decisión no quede en firme, el proceso continúa. Sin embargo, la jueza señaló que no tendría derecho a beneficios o mecanismos sustitutivos de la pena y que, una vez ejecutoriada la sentencia, deberá expedirse la orden de captura para cumplir la condena.

Mientras se resuelve la apelación a estos más de 9 años de cárcel, el exalcalde de Santa Marta sigue vinculado a otros expedientes penales y disciplinarios. Además, es investigado por la Fiscalía tras una denuncia por presunto abuso sexual de una menor y enfrenta varias denuncias de mujeres que lo señalan por presunto acoso sexual y abuso de poder cuando trabajaban en la Gobernación del Magdalena o en el movimiento Fuerza Ciudadana.

Santa Marta vivió 12 años bajo el poder de Caicedo con la promesa de un falso cambio que nunca llegó, pero que sí enriqueció a los "nuevos ricos" de la ciudad. Caicedo, Rafael Martínez y Virna Johnson fueron los alcaldes durante este período: toda una maquinaria escudada bajo el discurso de la transformación para cambiar a los de antes por ellos... y resultaron peores. ¿Será que Santa Marta aprende la lección y se libera de las garras del populismo?

Es momento de recordar aquel video de Caicedo llorando con gafas oscuras, diciéndole a la persona que lo grababa: «¡Qué risa tiene ese hijueputa!». Todo un clásico por estos días; un clásico para muchos de los que hoy tenemos la sonrisa de la tranquilidad, sabiendo que siempre estuvimos frente a un delincuente como los de antes que tanto criticaba, hoy condenado por corrupción.

miércoles, julio 29, 2026

Acompasar el clítoris con el cerebro

Hay personajes públicos en la historia que quisiéramos que nunca hubiesen llegado al poder. En Colombia, desde el año 2002, vivimos el calvario de tener mesías políticos: seres sobrenaturales para sus seguidores, personajes que dicen cualquier locura y a quienes su fanaticada —llámese uribista o petrista— le aplaude todo. Son un comité de aplausos idéntico al perrito del taxi que solo sabe asentir con la cabeza.

Gustavo Petro, que durante toda su vida fue oposición a los gobiernos nacionales, se hizo a la fama como el senador que denunció la parapolítica en Colombia, escarbando con juicio las relaciones de la clase política con los paramilitares en la década de los 2000. Su paso por el Congreso le valió ser alcalde de Bogotá, donde fue un verdadero fracaso: un mal ejecutor que ya mostraba de lo que era capaz al tener el poder. Y preciso, cuando a la izquierda le tocó gobernar, lo hizo bajo el mando de este oscuro personaje.

Petro, un político enfermo, mentiroso y dueño de un lenguaje excremental con el que es capaz de encantar a sus huestes, suelta frases desatinadas en pleno consejo de ministros como: "Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo, será una gran mujer", o también: "El clítoris y el pene están amarrados al cerebro. En la sexualidad juega el cerebro; la sensibilidad está ligada a los nervios y los nervios llegan al cerebro". Un show mediático al que ya tiene acostumbrados a sus petrolovers.


Siguiendo la polémica expresión sobre "acompasar el clítoris con el cerebro", parte de sus seguidores parecen haber convertido esa frase en su forma de hacer política: repetir sin cuestionar lo que dice el líder. Y buena parte de las mujeres del Pacto Histórico parecen seguir la línea de acompasarlo, pero dando la impresión de usar más lo primero que lo segundo.

Las exponentes más conocidas de esta política son:

  • María Fernanda Carrascal: La representante petrista que ha soltado perlas como "El trabajo es una mierda" o la premisa de "Vivir sabroso" —al mejor estilo de Francia Márquez o de los petristas durante estos cuatro años—. Defensora de la "Primera Línea", regaló otra frase célebre al afirmar que "Los colombianos trabajan 60 horas al día", sumada a su patinazo durante la instalación del Congreso y la elección de la Mesa Directiva de la Cámara, cuando al contar los votos dijo: "180 votos para Simón Bolívar".

  • Alejandra Omaña (Amaranta Hank): Famosa por su pasado en la industria del entretenimiento para adultos. Confesó haber falsificado documentos; durante la campaña al Senado afirmó en una entrevista que su primer trabajo fue falsificando cédulas venezolanas cuando era muy joven, además de haber mantenido una relación con un hombre vinculado a la criminalidad.

  • Isabel Zuleta: Conocida coloquialmente como "la quemona Zuleta", famosa por decir en 2022: "Ya a Fajardo lo quemamos, sigue Fico", frase interpretada por sus críticos como la admisión de una estrategia para descalificar políticamente a sus rivales. La senadora también propuso "intervenir" o "allanar" la revista Semana en 2023. Impulsora de la reelección presidencial, entre 2024 y 2025 promovió públicamente la idea de modificar la Constitución para permitir nuevamente la reelección de Petro. Una de sus intervenciones más comentadas fue cuando afirmó que 45 millones de pesos mensuales no le alcanzaban para "vivir sabroso" debido a sus gastos familiares. En 2026, su nombre volvió a sonar en denuncias sobre presuntas presiones a autoridades penitenciarias en el caso de la cárcel de Itagüí.

Y entre las perlas más recientes alrededor del mandatario aparecen:

  • Juliana Guerrero: En el centro de varias polémicas por el presunto uso de títulos académicos irregulares, proceso por el cual la Fiscalía le imputó cargos al intentar aspirar a un alto cargo en el Gobierno. Suma denuncias por presunto tráfico de influencias y cobro a empresarios —señalada por sectores y por la exdirectora del DAPRE, Angie Rodríguez, de integrar una supuesta red para facilitar contratos—, cuestionamientos por el uso de aeronaves de la Policía para desplazamientos oficiales y un acelerado ascenso dentro del Ejecutivo que despertó críticas sobre la meritocracia.

  • Gabriela Muñoz: Quien parece manejar temas clave en la Aerocivil. Su nombre saltó al debate público luego de que Angie Rodríguez afirmara que tendría un modus operandi similar al atribuido a Juliana Guerrero en gestiones estatales. Vale aclarar que no se conocen imputaciones ni condenas judiciales en su contra; las afirmaciones hacen parte del debate público y corresponde a las autoridades definir la veracidad de las acusaciones.

Estas mujeres del pacto, cumplen la premisa y frase de Petro, "Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo, será una gran mujer.". Muchas de estas con poco de lo segundo y mucho de lo primero al parecer. 


viernes, julio 24, 2026

Uribe les mostró el camino, los demás lo siguieron

En el año 2014, el entonces expresidente Álvaro Uribe Vélez, luego de sentirse traicionado por Juan Manuel Santos, montó su propio partido bajo su fotografía y el lema de un mesías viviente. Alrededor de él, logró llevar al Senado de la República a 20 personajes, muchos de ellos desconocidos, incluyendo a Honorato Henríquez en la última curul de su lista cerrada (hoy presidente del Senado). En esa lista cerrada y encabezada por Álvaro Uribe aparecían personajes como Ernesto Macías, Paloma Valencia, Iván Duque, Alfredo Rangel, Juan Carlos Vélez, José Obdulio Gaviria, Paola Holguín, Alfredo Maya y Carlos Felipe Mejía, entre otros. Muchos desconocidos con una causa en común: todos capaces de cargarle el bolso y la sombrilla a Álvaro Uribe cuando se requiere.

Uribe mostró el camino para que un caudillo pueda armar una lista cerrada, colocar su nombre e impulsarla. Petro vio la luz y se la jugó por hacer un partido de izquierda, uniendo a las fracciones de esa orilla política que tradicionalmente siempre estuvieron dispersas. En el 2022 presentó su llamado Pacto Histórico, en donde incluía en una lista cerrada a personajes como Isabel Zuleta, Roy Barreras, Pedro Flórez, Álex Flórez, María José Pizarro y al amante declarado de Petro, Gustavo Bolívar. Para el 2026, la lista fue más descarada en los nombres que llevó Petro al Senado; y ya con el poder en sus manos, para montar más de 4 millones de votos que para él y su séquito sí son legítimos cuando ganan, fueron capaces de incluir nombres como la misma Isabel Zuleta —recordada como la 'Quemona' Zuleta, la que dijo que a Fajardo ya lo habían quemado—, el youtuber Wally o la actriz porno Amaranta Hank. Incluyó en ese sancocho a Patricia Caicedo, la hermana del cuestionado exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo; tienen en la Cámara a la influencer Lalis, y a la siempre errática Mafe Carrascal, quien quizás bajo la mirada de Petro es de esas mujeres que sí sabe acompasar su cerebro con el clítoris para lograr triunfar. Toda una mezcla de la cual no puede salir nada bueno. La senadora Zuleta dice locuras, como las que dice Petro: temas sin pruebas ni fundamentos, pero basados en lo que su líder quiere contarle al pueblo. Decir que Abelardo no se puede posesionar como presidente es, precisamente, producto de llevar personas sin preparación al Congreso, pero que son un comité de aplausos para uno u otro mal de este país.


El invento de llevar personas desconocidas o sin trayectoria lo hizo Uribe; Petro se lo copió. Con una bancada numerosa hoy día, Petro se vuelve un verdadero actor político para, en conjunto con la bancada de Uribe, frenar proyectos o lograr acuerdos, todo por ir en contra del presidente Abelardo de la Espriella. Uribe, durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos, se dedicó a sabotear el gobierno de aquel periodo 2014-2018: fue capaz de emberracar a la gente y sacarla a votar 'NO' en el plebiscito, un capricho de Santos que le costó mucho. Con eso lograron colocar como presidente en el 2018 al desconocido asistente de clases del "profe Uribe" en Estados Unidos, por encima de quien seguía intentando llegar a la presidencia y veía cómo sabotear al gobierno era la mejor forma de alcanzar el poder. 

Uribe tenía a Carlos Felipe Mejía, el perro rabioso que gritaba locuras en el Congreso. Petro tiene a su quemona Zuleta, la que grita y destila odio, lo mejor que saben hacer. La misma que decía que 45 millones de pesos no le alcanzaban para vivir sabroso, pero que se montaba en las tarimas en Medellín con sus amigos, los gestores de paz, bandidos comprobados y excarcelados por este Gobierno.

Petro se atribuyó las marchas y el estallido social de 2021, cuando el entonces presidente Duque y su ministro Carrasquilla pretendían seguir imponiendo más impuestos a la clase media. En esa época hicieron lo que mejor saben hacer: oposición. Incendiaron el país, quemaron y cerraron calles, emberracaron a la gente, y todos les dimos la razón. El gobierno de Duque fue tan malo que el gordito Iván acabó con el uribismo en el 2022, pero el mitómano redomado de Petro lo logró revivir en el 2026. Hoy Uribe pelea la derecha con Abelardo.


Perlas:

  • Mención aparte merece la jugada del Centro Democrático con su némesis político: unirse para lograr la Presidencia del Senado. Toda una jugada y, como dicen algunos petristas, "inteligencia superior de Petro". Yo le llamo "todo vale" en política, en esa que tanto critican, pero que tanto hacen; en esa política llamada PetroUribismo... Veremos más cosas, seguro. La pelea apenas comienza.

martes, julio 21, 2026

Las abejas del pacto democrático

Tengo que decir que nunca he votado por un candidato que Álvaro Uribe haya postulado a alguna elección local, regional o nacional. Entiendo el daño que personas como él le han hecho a la democracia y al país. Uribe está en la otra orilla del mismo daño en el que está Gustavo Petro, otro personaje que creció gracias al odio y rencor que produjo el primero en una sociedad que vio cómo se asesinaban jóvenes para hacerle creer al país que le estaba ganando la guerra, o cómo compraba congresistas para comprar su reelección en el año 2006. Dos males que se necesitan para vivir, y que en la elección del presidente del Senado para el periodo 2026-2027 le demostraron al país que la política es dinámica y que no importa lo que cueste: con tal de hacer valer el poder, cuando se quiere, se puede.

Ver abrazados y gritando juntos a Rafael Nieto, del Centro Democrático, con los senadores del llamado Pacto Histórico porque Honorio Henríquez ganaba la elección de la presidencia del Senado el 20 de julio es la demostración cruel de que usted, cada vez que pelea por Petro o por Uribe, no es más que un idiota, una persona vacía de cerebro, muy emocional y poco racional, que se ve demasiado diminuto ante las circunstancias bajo las cuales el llamado Pacto Histórico, como focas y en una religión que es igual a la del uribismo, hace lo que diga su mesías.

Petro, un exguerrillero que cada vez que habla dice las locuras que le da la gana, decía en su último discurso que el país que entrega es muy diferente al que recibió, con cifras maquilladas y que convencen a su grupo político, un comité de aplausos que tiene líder en el Senado: Iván Cepeda. La fuerza política que deja de herencia cuatro años de izquierda en el poder, con todo lo que eso conlleva, cuenta con 26 senadores y 42 representantes a la Cámara, algo que para Uribe fue un verdadero banquete en su aspiración de demostrarle al nuevo presidente de Colombia que sigue siendo un mal necesario si quiere gobernar.

Uribe, quien se resiste a perder el poder y a que su partido desaparezca en la orilla de la derecha, tomó la decisión de juntarse con Petro para cimentar la presidencia de Honorio Henríquez en el Senado. El llamado Pacto Democrático resulta de mezclar a lo que nunca ha sido de centro con lo que, por historia, termina siendo un pacto con corruptos y bandidos para que se vuelvan gestores de paz.



Gustavo Petro, otro dinosaurio que no se resiste a salir o perder el poder —como lo hace Uribe—, y quien a partir del 7 de agosto se dedicará a dar órdenes a sus congresistas con la aspiración de que todo lo que este gobierno de Abelardo proponga salga mal. Porque la verdad hay que decirla: a los políticos no les interesa que el país progrese, solo les interesa progresar ellos.

Con Petro termina un gobierno que será recordado tanto por la profundidad de las reformas que intentó impulsar como por la intensa polarización política que acompañó buena parte de su mandato. Con Petro debería irse la miseria de un presidente mentiroso y poco racional. Uribe y Petro se buscaron para llenar sus ansias de poder: uno con Honorio por su "honor", y el otro solo porque su mezquindad no le permite entender que Colombia le dijo que no quería cuatro años más de su nefasto gobierno. En fin, este 20 de julio nacieron las abejas del Pacto Democrático.

sábado, julio 18, 2026

Mezquinos

La actitud de Gustavo Petro e Iván Cepeda frente a Abelardo de la Espriella refleja una postura soberanamente mezquina, pues privilegia la confrontación y la descalificación barata sobre el debate de ideas y el respeto por las instituciones. Delatan, además, un desconocimiento total de las leyes y del Estado de derecho, ese mismo del que Petro tanto se ufana en Twitter dándose golpes de pecho como el "gran demócrata" de la nación. Estamos ante la enésima pataleta antidemocrática del progresismo criollo, una izquierda que hoy rechaza los resultados validados por las instituciones competentes. Un par de mezquinos más en la fauna política colombiana.

La mezquindad es, por definición, una forma de actuar caracterizada por la pequeñez de espíritu, la falta de generosidad y la tendencia a operar con egoísmo, rencor y mala fe. En nuestra política, esta miseria humana ya se volvió paisaje. Lo vimos desde el día uno con la posesión de Petro y el ridículo capítulo de la espada de Bolívar que Iván Duque no quiso ceder; y lo vemos hoy con el berrinche en torno a la posesión de De la Espriella en una guarnición militar. Petro no cederá, preso de su bajeza de espíritu y de ese descomunal ego mesiánico. Hoy, derrotado y aferrado a una narrativa ficticia, prefiere llamar "ilegítimo" al presidente electo.

La desobediencia civil es un mecanismo legítimo de protesta en las democracias occidentales, siempre que se ejerza de forma pacífica y asumiendo las consecuencias legales. Históricamente, gigantes como Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. la utilizaron para cuestionar leyes abiertamente injustas. Pero equiparar a esos próceres con Iván Cepeda es un chiste de mal gusto.


Cepeda ha anunciado con bombos y platillos que promoverá la "desobediencia civil" contra el gobierno de Abelardo de la Espriella, cuestionando su legitimidad bajo la excusa de su doble nacionalidad. Ya advirtió que no asistirá a la posesión presidencial el próximo 7 de agosto, sin importar el lugar donde se realice la ceremonia. Ratificó su cruzada pacífica combinada con el control político, las acciones judiciales y la movilización ciudadana. Eso sí, para cobrar el sueldo no tiene escrúpulos: señaló que sí se posesionará como senador y se acogerá al Estatuto de la Oposición para seguir atornillado al Congreso. Afirma que no le reconoce legitimidad política ni ética a De la Espriella, pero bien que usará las herramientas del Estado para torpedearlo. Todo un "demócrata" el pupilo de Petro.

Tengamos memoria: si la derecha hace cuatro años no hubiese reconocido la victoria de Petro, el entonces mandatario ya se habría victimizado en plazas públicas, el lugar preferido para las lágrimas de cocodrilo de quienes se autodenominan "progresistas". Son personajes profundamente antidemocráticos y enemigos de la ley, sectarios que solo creen en la justicia cuando esta les da la razón. De lo contrario, se quitan la máscara y se convierten en lo que son: dictadores de Shein y de Temu, copias baratas de la tiranía global que abunda cuando los resultados electorales no les favorecen, y cuya única salida es recurrir a la mentira sin pruebas, gritando un falso fraude electoral.

viernes, julio 10, 2026

El país de "Los Nadie" y "Los Nunca"

En este país el poder se vuelve obsesivo. Así es como Gustavo Petro, quien se hacía llamar un demócrata —siempre y cuando él fuese el ganador de las elecciones—, hoy no reconoce los resultados. Junto a su pupilo Iván Cepeda, ha diseñado una estrategia para intentar regresar al poder en cuatro años; una receta que consiste en incendiar el país, sabotear al gobierno entrante y hacer lo que esa izquierda radical mejor sabe hacer: oponerse a todo, destruir y bloquear. Son tan buenos en esa tarea que, durante sus cuatro años de mandato, ellos mismos se sabotearon, se bloquearon y se autodestruyeron entre peleas internas, chuzadas, reclamos y la exclusión de la vicepresidenta de la vida pública. Relegaron a la dueña de la frase de "los nadie" a eso: a ser nadie en este horrible gobierno que, por fortuna, termina pronto.

"Los nadie" de Petro incluían a Roy Barreras como su mejor aliado en el Congreso; a Armando Benedetti como embajador en Venezuela y luego ministro del Interior; a Laura Sarabia como su mano derecha; a Rosita Villavicencio, una activista sindical, como ministra de Relaciones Exteriores; la joven revolucinaria Juliana Guerrero que falsificó sus titulos de pregrado; al pastor Alfredo Saade como director administrativo de la Presidencia y luego embajador en Brasil; y, como cerezas del pastel, a Juan Carlos Florián como ministro de Igualdad y a Daniel Quintero como superintendente de Salud. Todo un coctel ácido y amargo de personajes que marcaron el derrotero de este destilado gobierno petrista.

Hoy, ese mismo gobierno reclama ante todos el nombramiento de los que Abelardo de la Espriella, presidente electo para el periodo 2026-2030, ha llamado "los nunca". El gobierno entrante pasa de "los nadie" a los que siempre han estado en la política. Es así como el gabinete lo conforman los políticos de siempre, tales como Mauricio Gómez, Rodrigo Lara, Elsa Noguera y Viviane Morales, entre otros. Un ramillete de personas que siempre han estado en el poder con el gobierno de turno, a excepción del gobierno Petro, que optó por subir a cargos públicos a personas sin experiencia ni estudios, pero muy afines a sus ideales y a su radicalización ideológica.

El Gadafi colombiano —o bien Gustavo Petro por sus pintas extravagantes y gafas oscuras— ha dicho que no reconoce al gobierno entrante de Abelardo. Al igual que su pupilo Iván Cepeda, llaman a la desobediencia civil, a no reconocer el resultado y, obviamente, a seguir avivando esa lucha de clases y odios que tanto encanta a la izquierda. Petro no reconoce el resultado, pero sabe bien que perdió, aunque ahora hable de supuestos algoritmos en Estados Unidos que modificaron los resultados. Me pregunto si Petro sabrá siquiera qué es un algoritmo.



"Los nadies": Expresión popularizada por el escritor uruguayo Eduardo Galeano y adoptada por Petro en su campaña de 2022 para referirse a los excluidos, ignorados y marginados. En la campaña de 2026, Cepeda y el petrismo la siguieron usando como bandera de inclusión social.

"Los nunca": El lema impulsado por Abelardo de la Espriella para representar a quienes supuestamente "nunca han gobernado o pertenecido a la clase política tradicional", vendiéndose como la alternativa a "los de siempre".

La realidad es cruda: claramente "los nadie" terminaron siendo el sector más radical y menos preparado de la izquierda, y "los nunca" de Abelardo son, paradójicamente, los mismos que antes gobernaban y que hoy han vuelto al poder. Este es el país de las narrativas, donde "los nadie" le tiran a "los nunca", olvidando convenientemente que en su gobierno de "Nadies" estuvieron personajes con un dudoso historial político, pero que ayudaron mucho a Petro en su radicalización y en lo que mejor sabe hacer: nada.

martes, julio 07, 2026

I-legitimo

Hace unos meses, el actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, decía que para que la cocaína fuera legal solo debían quitarle la «I» a la palabra ilegal, y con eso —según el laureado Petro— todo termina y se vuelve legal la droga. Petro, un tipo que pareciera que en las noches se mete sus meques o quién sabe qué sustancias para comenzar a trinar y escribir locuras, quiere llevar al país a una guerra civil. La violencia corre por sus venas; total, es un guerrillero que se declaró en rebeldía y se alzó en armas contra el Estado.

Hoy, luego de ser el presidente del país y no reconocer los resultados de las elecciones, Petro toma el camino que vimos muchos en estos cuatro años: el de su radicalización extrema y el llamado a la lucha de clases que dio lugar a las guerrillas y a las pugnas entre conservadores y liberales hace más de sesenta años.

Gustavo Petro afirmó que no reconoce la legitimidad del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y sostuvo que, según él, «Abelardo no ganó las elecciones». Incluso escribió en su cuenta de X que «el presidente de Colombia, de acuerdo con la decisión de los colombianos, es Iván Cepeda». Llama ilegítimo a Abelardo y dice que el presidente es Iván Cepeda. Un caso muy parecido ocurrió en Santa Marta hace unos años, cuando Carlos Caicedo logró imponer en el tarjetón a Jorge Agudelo, quien por votación lograba ganar, pero bajo un manto de ilegalidad, dado que su inscripción se dio fuera de los tiempos de ley gracias a un juez amigo de apellido Villalba.


De esas historias que gustan en la izquierda, a la que le cuesta llegar al poder y, cuando lo hace, difícilmente lo quiere soltar. Para Petro, Colombia debe seguir su camino: el de la rebelión o desobediencia civil, como la llaman él y su pupilo Iván Cepeda. Y eso que nos querían vender que ellos eran la democracia y la institucionalidad. Un verdadero despropósito el de este gobierno que no es capaz de reconocer los resultados aun cuando ya el CNE le entregó a Abelardo de la Espriella el certificado como ganador de las elecciones. Petro, sin ninguna prueba, sale a incendiar el país —lo mejor que sabe hacer— diciendo que las elecciones las ganó Abelardo gracias a algoritmos manipulados en California. ¿Sabrá Petro qué es un algoritmo, acaso? O peor aún, ¿lo sabrán los petristas que repiten como loros?

Petro afirmó que, en su criterio, las elecciones fueron fraudulentas y que Iván Cepeda fue el verdadero ganador, por lo que insistió: «El presidente de Colombia, de acuerdo con la decisión de los colombianos, es Iván Cepeda». Posteriormente, Cepeda hizo un llamado a la «desobediencia civil pacífica» si, según él, no se garantizaban la legalidad y la transparencia del proceso de transición y de la posesión presidencial. También convocó a movilizaciones sociales. Petro, por su parte, convocó marchas para el 20 de julio y respaldó la idea de mantener la protesta social, mientras insistía en que el resultado electoral debía ser impugnado por las vías jurídicas. Van a incendiar el país, como solo ellos saben hacerlo; buscarán marchas, cerrar calles, protestas y bloquear a un país que no merece tener estos dirigentes.

Para Petro y Cepeda, la elección de Abelardo no fue legítima, aunque para las instituciones el ilegítimo sea Cepeda. Quizás, si aplicamos la lógica petrista de quitarle la «I» a la palabra, Cepeda sería el legítimo ganador del país de las maravillas, así como hace unos años Agudelo, en Santa Marta, fue el alcalde de la ciudad de hierro.

miércoles, julio 01, 2026

¡No sea tan hijueputa, Iván!

Ha ganado las elecciones presidenciales Abelardo de la Espriella, una persona que nunca había hecho política, que no vivía en Colombia y que en poco más de nueve meses logró unificar el voto en contra de Petro, de este nefasto personaje que tanto daño le hizo al país en los últimos cuatro años. La diferencia del triunfo fue de algo más de 250 mil votos, en un país dividido en dos. Una diferencia que para Petro y su pupilo Iván Cepeda no es nada, pero a la vez es mucho: significa, ni más ni menos, su salida del poder.

En estos días, un petrista famoso y que logró gran impacto con su serie Matarife (dedicada a Álvaro Uribe) salió bastante demacrado y llorando, insultando al excandidato y senador Iván Cepeda por haberlos —según el señor Daniel Mendoza— vendido. En el video, Mendoza insultaba a Cepeda diciéndole, textualmente: "no sea tan hijueputa, Iván".

Iván Cepeda se reunió con Gustavo Petro recientemente en la Casa de Nariño, quizás delineando la estrategia para su actuar durante los próximos cuatro años en el gobierno de Abelardo de la Espriella. Una estrategia sencilla a todas luces, y que no es más que marchar en las calles, oponerse a todo lo que el nuevo gobierno proponga y, claro, incendiar el país como ellos solo lo saben hacer. Cepeda, en una rueda de prensa reciente, incluso habló de "desobediencia civil" si Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia a partir del 7 de agosto, no cumple sus exigencias.


Estas condiciones incluyen: renunciar a la ciudadanía estadounidense antes de asumir la Presidencia (Cepeda sostiene que la doble nacionalidad genera un conflicto de lealtades incompatible con el cargo, una interpretación controvertida ya que otros juristas sostienen que la Constitución no establece esa prohibición de forma expresa); aclarar sus presuntos vínculos con agencias del gobierno de Estados Unidos, en particular por actuaciones profesionales pasadas relacionadas con autoridades estadounidenses, punto sobre el cual Cepeda ha pedido explicaciones públicas; comprometerse a respetar la soberanía y la justicia colombianas, manifestando que el nuevo gobierno no actuaría subordinado a intereses extranjeros; y no promover persecuciones políticas, incluyendo garantías respecto al tratamiento del presidente saliente y de los dirigentes de la oposición. Cepeda, como perdedor, le exige al ganador. Su oposición es tan chiquita como ellos; es lo único que saben hacer y lo que han hecho durante décadas.

Ese mismo Cepeda, senador de la República, no fue capaz de pronunciarse nunca por el caso de Nicolás Petro y la financiación de la campaña; nunca dijo nada por los audios de Benedetti, el escándalo de Laura Sarabia, las chuzadas y el polígrafo a su niñera. Cepeda calló cuando se mencionaba el saqueo de la UNGRD y los carrotanques de La Guajira, los contratos y nombramientos cuestionados de familiares y allegados; nunca pronunció palabra sobre los reiterados choques con las altas cortes y otros poderes públicos, ni sobre el carrusel de ministros y la inestabilidad del gabinete, que dejó más de 69 ministros en cuatro años. Nunca mencionó o pensó en los escándalos de corrupción en varias entidades del Gobierno. Cepeda, arquitecto de la fracasada "paz total", no se declaró en desobediencia civil por las masacres que ocurrieron en las narices de Petro, quien se dedicaba a jugar al congelado con el Clan del Golfo.

Pero Iván Cepeda sí llama a la desobediencia civil porque el presidente electo no ha renunciado todavía a la ciudadanía estadounidense. Van a incendiar el país y a tratar de volverlo inviable, como ya lo mencionan en redes sociales. Es lo que saben hacer, y es lo que nosotros, los colombianos de a pie, no deberíamos permitir. ¡No sea tan hijueputa, Iván! Ayude a construir país, no a destruirlo.

Las mariposas amarillas de Petro

Cada vez que aparecía Mauricio Babilonia, la casa se llenaba de mariposas amarillas. Mauricio estaba siempre en el grupo de los que rodeaban...