miércoles, septiembre 02, 2026

Las mariposas amarillas de Petro

Cada vez que aparecía Mauricio Babilonia, la casa se llenaba de mariposas amarillas. Mauricio estaba siempre en el grupo de los que rodeaban la casa, pero nunca entraba... Para el presidente Gustavo Petro, el afán de verse rodeado por mujeres jóvenes que lo adularan y acompasaran el clítoris con el cerebro lo llevó a integrar en su círculo cercano de poder a varias figuras femeninas que hoy resultan profundamente cuestionadas: «Las mariposas amarillas de Petro».

El término es el apelativo perfecto en el debate mediático y político reciente para señalar a este grupo de mujeres jóvenes, acusadas de conseguir alta influencia, cargos burocráticos o millonarios contratos estatales debido a su cercanía personal con el mandatario. El origen de la metáfora combina la poética garciamarquiana con el lenguaje mordaz del periodismo de opinión en Colombia. La polémica se intensificó hacia finales de agosto de 2026, cuando la presión pública obligó a retirar los costosos esquemas de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (UNP) que el Gobierno les había asignado de manera injustificada a varias de ellas.

El inventario del enjambre presidencial se despliega así:

  • Vanessa Cortés: Empresaria que ganó notoriedad nacional tras ser grabada caminando de la mano con el mandatario durante un viaje oficial a Panamá. Tras revelarse que era la pareja sentimental del presidente —lo que al parecer le aseguraba asiento de primera fila en la diplomacia gubernamental—, la prensa documentó su presencia en múltiples giras internacionales, incluida la visita oficial al Vaticano. El escándalo se centró en el uso de la logística estatal: pasajes, viáticos y esquemas de seguridad cargados al erario sin que ella ejerciera un cargo público ni tuviera representación formal del Estado.

  • Juliana Guerrero: Joven de 24 años considerada una de las figuras con más poder en el entorno presidencial, descrita en los medios por su meteórico salto «de una pensión a la Casa de Nariño». Pasó de ser una estudiante de origen humilde a ostentar una influencia omnímoda en el Palacio, escoltada de forma permanente por la UNP. En julio de 2026 debió apartarse de su cargo como representante del Presidente ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar (UPC) tras fuertes denuncias de tráfico de influencias, el presunto direccionamiento de decisiones internas y protestas estudiantiles que cuestionaban su idoneidad.

  • Gabriela Muñoz: Activista y creadora de contenido vinculada al Pacto Histórico. Se vio inmersa en la controversia al denunciarse presuntas irregularidades en su contratación directa en la Aeronáutica Civil (Aerocivil), donde carecía de la experiencia técnica necesaria para los objetos contractuales asignados, además de su vinculación a una Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) en el Congreso. La botín no paró ahí: su entorno familiar y allegados resultaron favorecidos con múltiples contratos estatales en un periodo récord. Al igual que Guerrero, contaba con un esquema de camionetas y escoltas de la UNP para particulares que le fue retirado tras el escrutinio público.

  • María Masip Zawady («La Coco»): La más reciente en sumarse al foco de las investigaciones periodísticas. Se le señala de interceder ante altos funcionarios del Ejecutivo para facilitar la adjudicación de millonarios contratos a su círculo familiar y personas cercanas.

Otras figuras salpicadas en el entramado son:

  • Verónica Guerrero: Hermana de Juliana Guerrero, señalada por denuncias periodísticas y de congresistas como el «puente» o intermediaria para gestionar contratos con distintas entidades estatales a cambio de presuntos beneficios económicos.

  • Martha Elena Zawady Rodríguez: Prima de «La Coco». La investigación reveló que figura como adjudicataria directa de múltiples contratos públicos que superan los 230 millones de pesos, a pesar de que Masip Zawady no aparece formalmente como contratista de la Nación.



Las consecuencias éticas y penales ya empiezan a cercarlas. Algunas mariposas afrontan procesos en la Fiscalía General de la Nación por delitos como falsedad en documento; tal es el caso de Juliana Guerrero, procesada por la presunta utilización de títulos e información académica falsa para acreditar la idoneidad exigida en sus designaciones. Por su parte, la Procuraduría General de la Nación mantiene abiertas indagaciones preliminares sobre los directivos de entidades como la Aerocivil y la UNP para determinar si incurrieron en faltas disciplinarias al flexibilizar perfiles o entregar bienes del Estado —como esquemas de blindaje de alto costo— a particulares desprovistos de los requisitos de ley.

García Márquez escribió que las mariposas amarillas acompañaban a Mauricio Babilonia. En el Macondo político de nuestros días, este revoloteo parece haber encontrado un néctar bastante provechoso alrededor del poder. La metáfora literaria puede ser hermosa; la realidad, en cambio, exige algo más que poesía: contratos, documentos, explicaciones y responsabilidades. Porque mientras en la novela las historias quedan atrapadas en los pergaminos de Melquíades, en la Colombia de hoy todavía estamos a tiempo de descubrir quiénes simplemente revolotearon y quiénes realmente devoraron lo público desde el poder.

Las mariposas amarillas de Petro

Cada vez que aparecía Mauricio Babilonia, la casa se llenaba de mariposas amarillas. Mauricio estaba siempre en el grupo de los que rodeaban...