sábado, agosto 08, 2026

El último delirio del huérfano de poder

No debe resultar fácil para Gustavo Petro y su izquierda entregar el poder a quien le ganó las elecciones más tramposas e irregulares de la historia; tramposas e irregulares por todo lo que se movió alrededor de Iván Cepeda: el Gobierno inyectándole dinero a más no poder, un presidente participando en política como jamás se había visto, voto fusil en lugares apartados, mentiras en contra de los demás candidatos en campaña y fajos de billetes que movilizaban en cajas de vajillas y bolsas de basura, como mencionó Eva Ferrer, la amiga de Verónica Alcocer. 

Petro, en otra de sus tantas salidas en falso —de esas a las que ya nos tiene acostumbrados—, salió a decir recientemente que el verdadero ganador de las elecciones fue Iván Cepeda, cuando en democracia fueron derrotados por un país que le dijo: "¡Fuera Petro! Con gusto, adiós para que no vuelva más". Se pasaron de piña, hicieron todas las porquerías que se pueden imaginar en política; los escándalos con los que se van no se ven ni siquiera en las peores series de políticos corruptos de Netflix: House of Cards les quedó en pañales.

Gustavo, en una madrugada de esas de trasnocho a las cuales nos tiene acostumbrados —quién sabe metiéndose qué o bajo el efecto de qué sustancia—, tras referirse a hechos de violencia en el Cauca, hizo un llamado al "movimiento indígena, campesino, popular y estudiantil" para organizar "guardias libertadoras" con el fin de proteger a las comunidades de grupos armados ilegales. Adicional a esa minga indígena que llevan en buses pagados por el Estado para llenar plazas y hacer desmanes, quiere Petro tener su propio ejército bolivariano o esas milicias que armaron en Venezuela.

A esos petrilovers a los que se les acaba la chequera les va a doler haberse radicalizado en la izquierda más extrema de este país. A Francia Márquez le faltará su "helicóptero" y a Petro entregarle el poder a las muchachitas rebeldes que lo acompañaban, luego de acompasar su clítoris con el cerebro.


A muchos nos parece absurdo ver a Gustavo Petro exponiendo teorías, mostrando gráficas sin contexto y hablando de un supuesto fraude sin pruebas. Pero ese no es un error, es una estrategia. Él no está intentando convencer a quienes contrastamos información o exigimos evidencia; está apelando a la emoción, al resentimiento y a la esperanza de personas que no tienen una estructura académica —que, a decir verdad, en Colombia son la mayoría, ¡una población ignorante!—. Sabe que una narrativa repetida muchas veces puede ser más poderosa que una prueba. Ese ha sido, desde hace años, su principal capital político. Petro, al igual que Uribe, apela a la emoción de sus seguidores más radicales y sabe que una mentira repetida muchas veces ante esas personas se les convierte en verdad.

En un país como Colombia, donde existe un historial de violencia política, muchos analistas consideran que los líderes públicos deberían procurar que sus mensajes sean lo más claros posible para evitar interpretaciones que puedan alentar acciones fuera de la institucionalidad. Pero para Petro el lenguaje es importante: sus bases le reclaman lo que él les da, y él sabe inyectarles ese odio y esa mentira digna de la izquierda cuando queda huérfana de poder. Esos personajes ya están esperando el 7 de agosto para comenzar a contar masacres, obviando las 355 masacres y 1.351 víctimas registradas durante estos cuatro años.

Petro sigue llamando a sus bases a incendiar, a no reconocer el resultado; llama ilegítimo a quien le ganó las elecciones a pesar de no ser político y no vivir en Colombia. Eso quizás le duela a Petro todos los días, porque hizo lo imposible por perpetuar su modelo radical, pero Colombia le dijo que NO. No queremos ser Venezuela, no queremos ser Nicaragua; somos un país diferente que entendió que el tiempo de Petro para gobernar ya pasó. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos como sociedad, y que el gobierno de Abelardo de la Espriella responda con todo el poder del Estado ante las amenazas de un pobre loco huérfano de poder.

jueves, agosto 06, 2026

Entraron nueve, quedaron tres: la soledad del megalómano y el final del viaje

El 7 de agosto de 2022 pasó a la historia por ser el día en que el primer gobierno de izquierda iniciaba su andar. Ese día, en la posesión de Gustavo Petro, el mandatario electo fue recibido en la Casa de Nariño por el presidente saliente, Iván Duque, quien junto a su familia y sus colaboradores más cercanos dejaba el gobierno tras cuatro años de férrea oposición por parte de quien llegaba a sucederlo. Petro arribó junto a su hijo Nicolás y la esposa de este en ese momento, Daysuris del Carmen Vásquez; sus hijas Sofía, Antonella y Andrea; su otro hijo, Nicolás Alcocer, y su esposa de entonces, Verónica Alcocer, ataviada con un vestido que parecia estar disfrazada del papa Francisco.

En la foto presidencial del día aparecen los nueve, unidos y agarrados de la mano. Una familia a la que el poder mordió y envenenó a tal punto de dejar al megalómano de Gustavo Petro hoy solo, pero con muchas «jóvenes rebeldes» a su lado, como Juliana Guerrero o Gabriela Muñoz. Los escándalos de la familia presidencial apenas estaban por comenzar: estos incluyen la detención de Nicolás Petro junto a su ya expareja, Daysuris del Carmen. Nicolás, acusado de enriquecimiento ilícito como servidor público y lavado de activos; Day, su expareja, acusada de lavado de activos y violación de datos personales cuando descubrió que Nicolás la engañaba con su mejor amiga, Laura Ojeda. Y la polémica frase de Petro en la que afirmó que no había criado a su hijo, conocido como "Remolacho".



Nicolás Alcocer (hijo de Verónica Alcocer y adoptado legalmente por Gustavo Petro) ha manifestado públicamente que vive en Europa desde hace varios años, al igual que Andrea Petro, la otra hija del mandatario, quien al parecer reside en París. Sin embargo, la joya de la corona se la lleva Verónica Alcocer, quien entre todos sus escándalos y delirios de Lady Di criolla, se mudó hace un par de años a Suecia, en donde ostenta una agitada vida nocturna —al parecer financiada por el Estado colombiano— en búsqueda del silencio de la que fue la esposa del saliente presidente. Han existido serios cuestionamientos sobre sus viajes internacionales, su equipo de apoyo y los recursos destinados a su oficina. En los últimos días del gobierno se divulgaron audios atribuidos a una excolaboradora cercana de Alcocer, en los que se hacen acusaciones sobre el presunto manejo irregular de recursos, uso de testaferros y financiación ilegal de campaña. Organismos de control solicitaron información sobre estos gastos, lo que generó un tenso debate público sobre el verdadero alcance de las funciones de la Primera Dama.

Gustavo Petro es un personaje con todos los rasgos de un megalómano: alguien que se siente más inteligente o capaz que los demás, busca constantemente admiración y reconocimiento, piensa que las reglas no aplican para él, es capaz de exagerar sus logros o atribuirse méritos que no le corresponden, tiene seria dificultad para aceptar críticas y se cree destinado a cambiar el mundo o a cumplir una misión extraordinaria. Se refugia en su red X, desde donde trina a altas horas de la noche, y se va de viaje con muchachitas o amiguitas que lo acompañan en esa soledad que su fragmentada familia no logró llenar.

Entraron nueve el 7 de agosto de 2022. Cuatro años después, solo lo acompañan su hija Antonella —que también se irá a Europa— y su hija Sofía, quien regresó luego de terminar sus estudios en europa. El poder le arrebató una familia a Petro, pero le dejó pelo nuevo, estiramiento facial, un paseo por Panamá y bastantes viajes junto a jovencitas rebeldes que tratan de llenar el vacío.

Este 7 de agosto, Colombia grita más fuerte que nunca: ¡Fuera Petro! Vas de salida; que nunca más un personaje como tú regrese al poder.





martes, agosto 04, 2026

Barranquilla: Capital alterna de Colombia

Durante décadas, el poder político de Colombia ha tenido un único epicentro: Bogotá. Desde la capital han gobernado los presidentes, se han definido las grandes decisiones del Estado y se ha concentrado la mayor parte de la administración pública. Ahora, el presidente electo, Abelardo De la Espriella, pretende romper con esa tradición y ha elegido a Barranquilla como el escenario desde el cual comenzará a impulsar una nueva visión de gobierno. Un guiño a la ciudad que está de moda en Colombia. Uno de los argumentos del mandatario electo es que la medida busca corregir el histórico centralismo colombiano y otorgarle un mayor protagonismo a la región Caribe en las decisiones nacionales.

Algunos países que ya manejan esta figura son Bolivia —donde Sucre es la capital constitucional y La Paz es la sede del Gobierno y del Congreso— y Sudáfrica, que no tiene una sola capital: Pretoria alberga el poder ejecutivo, Ciudad del Cabo el legislativo y Bloemfontein el judicial. En los Países Bajos, Ámsterdam es la capital constitucional y La Haya la sede del Gobierno y de la Corte Suprema. Chile es otro ejemplo: hasta 1973, su Congreso sesionaba en Santiago, pero tras el retorno a la democracia en 1990, se inauguró la nueva sede en Valparaíso como una medida orientada a promover la descentralización del país.


En el caso de Colombia, la propuesta planteada busca que Barranquilla complemente a Bogotá, no que la reemplace como capital. Para que dicho reconocimiento tenga carácter permanente y no dependa del gobierno de turno, la vía más sólida sería una reforma constitucional aprobada por el Congreso mediante un acto legislativo.

Sin embargo, la iniciativa ya ha desatado duras críticas. Mantener dos sedes de gobierno implicaría altos costos adicionales, traslados frecuentes de funcionarios, mayores gastos logísticos y la urgencia de definir con precisión qué entidades o funciones operarían realmente desde la Arenosa.

Para Barranquilla, la idea de De la Espriella representaría una mayor inversión pública, pues la ciudad tendría que adecuar su infraestructura para atender al presidente, ministros, altos funcionarios y delegaciones internacionales. Esto se traduciría en recursos para seguridad, vías, conectividad y telecomunicaciones. Asimismo, significaría un gran impulso económico: la llegada frecuente del Ejecutivo generaría demanda para hoteles, restaurantes, transporte, empresas de logística, eventos, servicios tecnológicos y seguridad privada. En términos de visibilidad internacional, embajadores, inversionistas y organismos extranjeros tendrían más actividades oficiales en la ciudad, consolidando su proyección como centro de negocios y puerta de entrada al Caribe.


Si la iniciativa se implementa con un traslado real de funciones y no solo como un despacho presidencial simbólico, Barranquilla podría consolidarse como un segundo centro político y administrativo del país, de manera similar a lo que ocurre en otras naciones. Si, por el contrario, la presencia del Gobierno termina siendo ocasional y carente de nuevas competencias o entidades, el impacto económico y administrativo será meramente testimonial. Barranquilla está de moda y hoy tiene el foco del país; es la ciudad que más ha crecido a pesar del desgobierno de Petro. Abelardo le rinde un homenaje, aunque ni siquiera haya ganado las elecciones en esa plaza.

sábado, agosto 01, 2026

De los masajes de Nerú a la vanidad de Abelardo por vivir en Barranquilla

En el gobierno de Gustavo Petro, los colombianos terminamos pagándole al famoso coreógrafo —y autonombrado «ex-gay»— Nerú Martínez, mediante contratos de prestación de servicios para desarrollar actividades supuestamente relacionadas con: promoción del bienestar físico y mental de los funcionarios, actividades deportivas, culturales y artísticas, integración y fortalecimiento del clima laboral, además de pausas activas y jornadas de bienestar para el personal de la Presidencia. Famosos se hicieron los videos de Nerú haciéndole masajes en las nalgas a Verónica Alcocer. En 2024, por ejemplo, uno de los contratos rozaba los $77 millones de pesos, con la excusa de «mejorar el clima laboral» en la Casa de Nariño.

Ya en 2023 se habían difundido fotos y videos en los que se observaba a Verónica Alcocer recibiendo un masaje de Adolfo Martínez Carrillo (Nerú) en una playa de Cartagena. Las imágenes generaron una fuerte controversia no solo porque el masajista era contratista de la Presidencia y cercano a la primera dama, sino porque en la toma se observa el masaje en la espalda y zona lumbar mientras se escucha la frase: «Con marihuana se siente más rico».


A esto se sumaron los extravagantes gastos de Verónica Alcocer, que incluían un séquito de apoyo (fotógrafo, maquillador, asesoras, estilista y otros contratistas) financiado con recursos públicos. Investigaciones periodísticas estimaron que estos contratos superaron los $1.000 millones de pesos en el primer año y medio de gobierno. Sin contar sus viajes internacionales como «embajadora en misión especial», en los cuales gastó $112,5 millones en viáticos y desplazamientos durante ese mismo periodo: una cifra superior a la reportada por sus dos antecesoras en periodos completos.

Por el lado del presidente Petro, durante su mandato se reportaron más de 65 viajes internacionales, acumulando más de 276 días fuera del país con un costo superior a los $22.000 millones de pesos —sumando el combustible del avión presidencial y los gastos de las comitivas—, según datos obtenidos mediante derechos de petición. Un derroche duramente criticado por la oposición, mientras el Gobierno se justificaba bajo el cliché de las «misiones oficiales». Durante este tiempo, los petristas y las focas del régimen jamás dijeron una sola palabra; callaron como suelen hacerlo cada vez que se cuestiona al mesías de vereda. Petro en su vanidad, tambien financió la pelicula del almirante padilla, con más de $8.000 millones de recursos públicos en una producción cinematográfica en un contexto de restricciones fiscales. No vi llorar a los petristas esos dias.

Actualmente, el Batallón Paraíso, sede de la Segunda Brigada del Ejército en Barranquilla, está siendo acondicionado para funcionar como sede alterna del despacho presidencial cuando Abelardo de la Espriella se encuentre en la ciudad. Las obras incluyen la adecuación del edificio, mejoras en accesos y zonas exteriores, jardines, pisos, vidrios, dotación tecnológica, subestaciones eléctricas, seguridad y logística. Más de 400 personas trabajan a toda marcha para terminar antes del 7 de agosto.

Por supuesto, para el petrismo esto ha sido el grito en el cielo. Hasta el momento no existe un informe oficial que detalle el costo total ni el origen completo de los recursos, y es precisamente esa falta de información la que ha encendido el debate. Lo que sí se conoce públicamente es que el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, afirmó que la Gobernación no ha destinado recursos propios, indicando que se coordinaron aportes de empresarios privados mediante donación de materiales (vidrios, pisos, jardines e insumos). Asimismo, se informó que las subestaciones eléctricas habrían sido suministradas por Air-e —empresa que se encontraba intervenida por el Gobierno saliente—, aunque sin un detalle oficial publicado sobre las condiciones de dicho aporte.

En lo personal, prefiero mil veces tener a un presidente cerca de la capital del Caribe, con adecuaciones para lo que será su sede en Barranquilla —quizás para saciar la vanidad de Abelardo de no alejarse de esta hermosa tierra—, que seguir pagando con plata del Estado los masajes con canabis de Verónica y sus giras internacionales, que lo único que han dejado son escándalos en Suecia entre tanta salida nocturna de la señora Alcocer, ex esposa de Petro.

viernes, julio 31, 2026

¿Quién carajos es Caicedo? Un condenable "cambio"

A comienzos de 2025 empezaron a aparecer grafitis con la pregunta «¿Quién carajos es Caicedo?» en ciudades como Bogotá, Barranquilla, Medellín, Bucaramanga, Cúcuta, Armenia, Ibagué, Pereira, Tunja y otras, sin que inicialmente se identificara al responsable. La campaña generó curiosidad y especulación en redes sociales. Cuando Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena, ya era precandidato presidencial, fue consultado por esas pintadas. En una entrevista con Caracol Radio afirmó que conocía el fenómeno por los medios y las redes sociales, y que no descartaba que simpatizantes de sus ideas políticas las estuvieran realizando, aunque no aseguró haber ordenado la campaña.

En un hecho que resulta tan épico como anecdótico, el pasado 29 de julio —Día de Santa Marta—, Carlos Caicedo fue condenado en primera instancia por el Juzgado Noveno Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá a una pena de 117,6 meses de prisión (9 años y cerca de 10 meses), además de una multa de $4.453 millones y la inhabilidad para ejercer funciones públicas por el mismo tiempo de la condena. Según la sentencia, el proceso se relaciona con el contrato PS-04 del 20 de agosto de 2014, celebrado entre la ESE Alejandro Próspero Reverend y la empresa Mediredes S.A.S., por un valor aproximado de $6.532 millones. El objeto del contrato era realizar el mantenimiento y la adecuación de cinco centros de salud de Santa Marta: Bastidas, La Candelaria, Mamatoco, Taganga y el barrio La Paz.

La jueza concluyó que Caicedo fue coautor de los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación agravado, en concurso con el delito anterior. En esencia, la decisión judicial sostiene que el proceso contractual presentó irregularidades que permitieron la apropiación indebida de recursos públicos destinados a la infraestructura de salud.



La sentencia es de primera instancia, por lo que seguro sera apelada ante el Tribunal Superior competente; mientras la decisión no quede en firme, el proceso continúa. Sin embargo, la jueza señaló que no tendría derecho a beneficios o mecanismos sustitutivos de la pena y que, una vez ejecutoriada la sentencia, deberá expedirse la orden de captura para cumplir la condena.

Mientras se resuelve la apelación a estos más de 9 años de cárcel, el exalcalde de Santa Marta sigue vinculado a otros expedientes penales y disciplinarios. Además, es investigado por la Fiscalía tras una denuncia por presunto abuso sexual de una menor y enfrenta varias denuncias de mujeres que lo señalan por presunto acoso sexual y abuso de poder cuando trabajaban en la Gobernación del Magdalena o en el movimiento Fuerza Ciudadana.

Santa Marta vivió 12 años bajo el poder de Caicedo con la promesa de un falso cambio que nunca llegó, pero que sí enriqueció a los "nuevos ricos" de la ciudad. Caicedo, Rafael Martínez y Virna Johnson fueron los alcaldes durante este período: toda una maquinaria escudada bajo el discurso de la transformación para cambiar a los de antes por ellos... y resultaron peores. ¿Será que Santa Marta aprende la lección y se libera de las garras del populismo?

Es momento de recordar aquel video de Caicedo llorando con gafas oscuras, diciéndole a la persona que lo grababa: «¡Qué risa tiene ese hijueputa!». Todo un clásico por estos días; un clásico para muchos de los que hoy tenemos la sonrisa de la tranquilidad, sabiendo que siempre estuvimos frente a un delincuente como los de antes que tanto criticaba, hoy condenado por corrupción.

miércoles, julio 29, 2026

Acompasar el clítoris con el cerebro

Hay personajes públicos en la historia que quisiéramos que nunca hubiesen llegado al poder. En Colombia, desde el año 2002, vivimos el calvario de tener mesías políticos: seres sobrenaturales para sus seguidores, personajes que dicen cualquier locura y a quienes su fanaticada —llámese uribista o petrista— le aplaude todo. Son un comité de aplausos idéntico al perrito del taxi que solo sabe asentir con la cabeza.

Gustavo Petro, que durante toda su vida fue oposición a los gobiernos nacionales, se hizo a la fama como el senador que denunció la parapolítica en Colombia, escarbando con juicio las relaciones de la clase política con los paramilitares en la década de los 2000. Su paso por el Congreso le valió ser alcalde de Bogotá, donde fue un verdadero fracaso: un mal ejecutor que ya mostraba de lo que era capaz al tener el poder. Y preciso, cuando a la izquierda le tocó gobernar, lo hizo bajo el mando de este oscuro personaje.

Petro, un político enfermo, mentiroso y dueño de un lenguaje excremental con el que es capaz de encantar a sus huestes, suelta frases desatinadas en pleno consejo de ministros como: "Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo, será una gran mujer", o también: "El clítoris y el pene están amarrados al cerebro. En la sexualidad juega el cerebro; la sensibilidad está ligada a los nervios y los nervios llegan al cerebro". Un show mediático al que ya tiene acostumbrados a sus petrolovers.


Siguiendo la polémica expresión sobre "acompasar el clítoris con el cerebro", parte de sus seguidores parecen haber convertido esa frase en su forma de hacer política: repetir sin cuestionar lo que dice el líder. Y buena parte de las mujeres del Pacto Histórico parecen seguir la línea de acompasarlo, pero dando la impresión de usar más lo primero que lo segundo.

Las exponentes más conocidas de esta política son:

  • María Fernanda Carrascal: La representante petrista que ha soltado perlas como "El trabajo es una mierda" o la premisa de "Vivir sabroso" —al mejor estilo de Francia Márquez o de los petristas durante estos cuatro años—. Defensora de la "Primera Línea", regaló otra frase célebre al afirmar que "Los colombianos trabajan 60 horas al día", sumada a su patinazo durante la instalación del Congreso y la elección de la Mesa Directiva de la Cámara, cuando al contar los votos dijo: "180 votos para Simón Bolívar".

  • Alejandra Omaña (Amaranta Hank): Famosa por su pasado en la industria del entretenimiento para adultos. Confesó haber falsificado documentos; durante la campaña al Senado afirmó en una entrevista que su primer trabajo fue falsificando cédulas venezolanas cuando era muy joven, además de haber mantenido una relación con un hombre vinculado a la criminalidad.

  • Isabel Zuleta: Conocida coloquialmente como "la quemona Zuleta", famosa por decir en 2022: "Ya a Fajardo lo quemamos, sigue Fico", frase interpretada por sus críticos como la admisión de una estrategia para descalificar políticamente a sus rivales. La senadora también propuso "intervenir" o "allanar" la revista Semana en 2023. Impulsora de la reelección presidencial, entre 2024 y 2025 promovió públicamente la idea de modificar la Constitución para permitir nuevamente la reelección de Petro. Una de sus intervenciones más comentadas fue cuando afirmó que 45 millones de pesos mensuales no le alcanzaban para "vivir sabroso" debido a sus gastos familiares. En 2026, su nombre volvió a sonar en denuncias sobre presuntas presiones a autoridades penitenciarias en el caso de la cárcel de Itagüí.

Y entre las perlas más recientes alrededor del mandatario aparecen:

  • Juliana Guerrero: En el centro de varias polémicas por el presunto uso de títulos académicos irregulares, proceso por el cual la Fiscalía le imputó cargos al intentar aspirar a un alto cargo en el Gobierno. Suma denuncias por presunto tráfico de influencias y cobro a empresarios —señalada por sectores y por la exdirectora del DAPRE, Angie Rodríguez, de integrar una supuesta red para facilitar contratos—, cuestionamientos por el uso de aeronaves de la Policía para desplazamientos oficiales y un acelerado ascenso dentro del Ejecutivo que despertó críticas sobre la meritocracia.

  • Gabriela Muñoz: Quien parece manejar temas clave en la Aerocivil. Su nombre saltó al debate público luego de que Angie Rodríguez afirmara que tendría un modus operandi similar al atribuido a Juliana Guerrero en gestiones estatales. Vale aclarar que no se conocen imputaciones ni condenas judiciales en su contra; las afirmaciones hacen parte del debate público y corresponde a las autoridades definir la veracidad de las acusaciones.

Estas mujeres del pacto, cumplen la premisa y frase de Petro, "Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo, será una gran mujer.". Muchas de estas con poco de lo segundo y mucho de lo primero al parecer. 


viernes, julio 24, 2026

Uribe les mostró el camino, los demás lo siguieron

En el año 2014, el entonces expresidente Álvaro Uribe Vélez, luego de sentirse traicionado por Juan Manuel Santos, montó su propio partido bajo su fotografía y el lema de un mesías viviente. Alrededor de él, logró llevar al Senado de la República a 20 personajes, muchos de ellos desconocidos, incluyendo a Honorato Henríquez en la última curul de su lista cerrada (hoy presidente del Senado). En esa lista cerrada y encabezada por Álvaro Uribe aparecían personajes como Ernesto Macías, Paloma Valencia, Iván Duque, Alfredo Rangel, Juan Carlos Vélez, José Obdulio Gaviria, Paola Holguín, Alfredo Maya y Carlos Felipe Mejía, entre otros. Muchos desconocidos con una causa en común: todos capaces de cargarle el bolso y la sombrilla a Álvaro Uribe cuando se requiere.

Uribe mostró el camino para que un caudillo pueda armar una lista cerrada, colocar su nombre e impulsarla. Petro vio la luz y se la jugó por hacer un partido de izquierda, uniendo a las fracciones de esa orilla política que tradicionalmente siempre estuvieron dispersas. En el 2022 presentó su llamado Pacto Histórico, en donde incluía en una lista cerrada a personajes como Isabel Zuleta, Roy Barreras, Pedro Flórez, Álex Flórez, María José Pizarro y al amante declarado de Petro, Gustavo Bolívar. Para el 2026, la lista fue más descarada en los nombres que llevó Petro al Senado; y ya con el poder en sus manos, para montar más de 4 millones de votos que para él y su séquito sí son legítimos cuando ganan, fueron capaces de incluir nombres como la misma Isabel Zuleta —recordada como la 'Quemona' Zuleta, la que dijo que a Fajardo ya lo habían quemado—, el youtuber Wally o la actriz porno Amaranta Hank. Incluyó en ese sancocho a Patricia Caicedo, la hermana del cuestionado exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo; tienen en la Cámara a la influencer Lalis, y a la siempre errática Mafe Carrascal, quien quizás bajo la mirada de Petro es de esas mujeres que sí sabe acompasar su cerebro con el clítoris para lograr triunfar. Toda una mezcla de la cual no puede salir nada bueno. La senadora Zuleta dice locuras, como las que dice Petro: temas sin pruebas ni fundamentos, pero basados en lo que su líder quiere contarle al pueblo. Decir que Abelardo no se puede posesionar como presidente es, precisamente, producto de llevar personas sin preparación al Congreso, pero que son un comité de aplausos para uno u otro mal de este país.


El invento de llevar personas desconocidas o sin trayectoria lo hizo Uribe; Petro se lo copió. Con una bancada numerosa hoy día, Petro se vuelve un verdadero actor político para, en conjunto con la bancada de Uribe, frenar proyectos o lograr acuerdos, todo por ir en contra del presidente Abelardo de la Espriella. Uribe, durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos, se dedicó a sabotear el gobierno de aquel periodo 2014-2018: fue capaz de emberracar a la gente y sacarla a votar 'NO' en el plebiscito, un capricho de Santos que le costó mucho. Con eso lograron colocar como presidente en el 2018 al desconocido asistente de clases del "profe Uribe" en Estados Unidos, por encima de quien seguía intentando llegar a la presidencia y veía cómo sabotear al gobierno era la mejor forma de alcanzar el poder. 

Uribe tenía a Carlos Felipe Mejía, el perro rabioso que gritaba locuras en el Congreso. Petro tiene a su quemona Zuleta, la que grita y destila odio, lo mejor que saben hacer. La misma que decía que 45 millones de pesos no le alcanzaban para vivir sabroso, pero que se montaba en las tarimas en Medellín con sus amigos, los gestores de paz, bandidos comprobados y excarcelados por este Gobierno.

Petro se atribuyó las marchas y el estallido social de 2021, cuando el entonces presidente Duque y su ministro Carrasquilla pretendían seguir imponiendo más impuestos a la clase media. En esa época hicieron lo que mejor saben hacer: oposición. Incendiaron el país, quemaron y cerraron calles, emberracaron a la gente, y todos les dimos la razón. El gobierno de Duque fue tan malo que el gordito Iván acabó con el uribismo en el 2022, pero el mitómano redomado de Petro lo logró revivir en el 2026. Hoy Uribe pelea la derecha con Abelardo.


Perlas:

  • Mención aparte merece la jugada del Centro Democrático con su némesis político: unirse para lograr la Presidencia del Senado. Toda una jugada y, como dicen algunos petristas, "inteligencia superior de Petro". Yo le llamo "todo vale" en política, en esa que tanto critican, pero que tanto hacen; en esa política llamada PetroUribismo... Veremos más cosas, seguro. La pelea apenas comienza.

El último delirio del huérfano de poder

No debe resultar fácil para Gustavo Petro y su izquierda entregar el poder a quien le ganó las elecciones más tramposas e irregulares de la ...