En el gobierno de Gustavo Petro, los colombianos terminamos pagándole al famoso coreógrafo —y autonombrado «ex-gay»— Nerú Martínez, mediante contratos de prestación de servicios para desarrollar actividades supuestamente relacionadas con: promoción del bienestar físico y mental de los funcionarios, actividades deportivas, culturales y artísticas, integración y fortalecimiento del clima laboral, además de pausas activas y jornadas de bienestar para el personal de la Presidencia. Famosos se hicieron los videos de Nerú haciéndole masajes en las nalgas a Verónica Alcocer. En 2024, por ejemplo, uno de los contratos rozaba los $77 millones de pesos, con la excusa de «mejorar el clima laboral» en la Casa de Nariño.
Ya en 2023 se habían difundido fotos y videos en los que se observaba a Verónica Alcocer recibiendo un masaje de Adolfo Martínez Carrillo (Nerú) en una playa de Cartagena. Las imágenes generaron una fuerte controversia no solo porque el masajista era contratista de la Presidencia y cercano a la primera dama, sino porque en la toma se observa el masaje en la espalda y zona lumbar mientras se escucha la frase: «Con marihuana se siente más rico».
Por el lado del presidente Petro, durante su mandato se reportaron más de 65 viajes internacionales, acumulando más de 276 días fuera del país con un costo superior a los $22.000 millones de pesos —sumando el combustible del avión presidencial y los gastos de las comitivas—, según datos obtenidos mediante derechos de petición. Un derroche duramente criticado por la oposición, mientras el Gobierno se justificaba bajo el cliché de las «misiones oficiales». Durante este tiempo, los petristas y las focas del régimen jamás dijeron una sola palabra; callaron como suelen hacerlo cada vez que se cuestiona al mesías de vereda. Petro en su vanidad, tambien financió la pelicula del almirante padilla, con más de $8.000 millones de recursos públicos en una producción cinematográfica en un contexto de restricciones fiscales. No vi llorar a los petristas esos dias.
Actualmente, el Batallón Paraíso, sede de la Segunda Brigada del Ejército en Barranquilla, está siendo acondicionado para funcionar como sede alterna del despacho presidencial cuando Abelardo de la Espriella se encuentre en la ciudad. Las obras incluyen la adecuación del edificio, mejoras en accesos y zonas exteriores, jardines, pisos, vidrios, dotación tecnológica, subestaciones eléctricas, seguridad y logística. Más de 400 personas trabajan a toda marcha para terminar antes del 7 de agosto.
Por supuesto, para el petrismo esto ha sido el grito en el cielo. Hasta el momento no existe un informe oficial que detalle el costo total ni el origen completo de los recursos, y es precisamente esa falta de información la que ha encendido el debate. Lo que sí se conoce públicamente es que el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, afirmó que la Gobernación no ha destinado recursos propios, indicando que se coordinaron aportes de empresarios privados mediante donación de materiales (vidrios, pisos, jardines e insumos). Asimismo, se informó que las subestaciones eléctricas habrían sido suministradas por Air-e —empresa que se encontraba intervenida por el Gobierno saliente—, aunque sin un detalle oficial publicado sobre las condiciones de dicho aporte.
En lo personal, prefiero mil veces tener a un presidente cerca de la capital del Caribe, con adecuaciones para lo que será su sede en Barranquilla —quizás para saciar la vanidad de Abelardo de no alejarse de esta hermosa tierra—, que seguir pagando con plata del Estado los masajes con canabis de Verónica y sus giras internacionales, que lo único que han dejado son escándalos en Suecia entre tanta salida nocturna de la señora Alcocer, ex esposa de Petro.