jueves, mayo 21, 2026

Por hechos y hoja de vida: Mi voto contra el cáncer y el SIDA de la política en Colombia

Imagínese tener que elegir entre el sida y el cáncer; entre dos males que se confrontan diariamente, se necesitan mutuamente para vivir y son en estos momentos los punteros en las encuestas. La discusión en Colombia sigue atrapada en el bucle de Uribe y Petro. En estos días, la pelea fue por un mural al frente de la casa de Uribe que le recordaba los 6.402 falsos positivos ocurridos durante su gobierno. Qué mamera y qué cansancio la disputa eterna entre estos dos tumores políticos.

Cuando pareciera que no hay más remedio que seguir la corriente e ir a donde va la gente, terminando como siempre en que el "voto útil" defina la elección presidencial, es bueno y necesario recordar que no todo está perdido. Hay opciones sensatas y con verdadera preparación para gobernar; personas que ya lo han hecho y lo saben hacer. Por eso, mi voto en esta elección del 31 de mayo será, por tercera vez, por Sergio Fajardo: un doctor en matemáticas, calificado en su momento como el mejor alcalde y el mejor gobernador del país, docente en diferentes universidades del mundo, una persona que habla inglés perfectamente y que sería un digno representante de este país, lejos de los extremos radicales de Abelardo de la Espriella o de Iván Cepeda.

Fajardo es matemático de la Universidad de los Andes, con maestría y doctorado (PhD) en la Universidad de Wisconsin-Madison. Durante su alcaldía en Medellín (2004-2007), uno de sus principales hitos fue la transformación urbana y social de la ciudad, donde impulsó parques-bibliotecas y colegios, logró una reducción importante de la violencia y realizó la más alta inversión en educación y cultura ciudadana. Como gobernador de Antioquia (2012-2015), fortaleció los programas educativos, promovió la infraestructura regional y mantuvo una narrativa de transparencia. Esa es una gestión hecha realidad, completamente distante de los discursos demagogos del gobierno actual de Petro.


Fajardo ha defendido durante años una premisa clara: “La educación es el camino para transformar a Colombia”. Esa misma educación de la que carece el país y que lleva a muchos a irrespetar la propiedad privada, incluyendo al mismo presidente Petro, quien desconoce la ley al afirmar de forma absurda que las fachadas de las casas son propiedad pública. Una muestra más de cómo contradicen la Constitución Política, esa que tanto quieren cambiar para perpetuarse en el poder y montar un modelo de gobierno fracasado como el de Venezuela.

A lo largo de los años, Fajardo ha mantenido una imagen de honestidad, alejado de las maquinarias tradicionales. Es una figura moderada, técnica y con un discurso anticorrupción respaldado por hechos. Cuenta con experiencia ejecutiva real, a diferencia de esos candidatos que solo han sido congresistas, figuras mediáticas o abogados de Twitter. Él ya manejó presupuestos públicos gigantescos y lideró equipos complejos. Sabe gobernar.

Es hora de que el país se pellizque y cambie el libreto confrontacional entre el petrismo y el uribismo, dos corrientes destructivas que solo le hacen daño a Colombia. El 31 de mayo, mi voto va nuevamente a la fija. Mi voto es por Fajardo.

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