sábado, junio 27, 2020

Cuando se vaya la enfermedad

Mi hijo de 5 años ha vivido estos últimos meses en el encierro que se ha vuelto su casa, han sido meses de reflexión, meses grises en tiempos de escondernos de la sociedad, de extrañar momentos más que lugares, de revivir esos que nunca se olvidaran. Y sobre todo de responder preguntas que quedan en la cabeza, pero que tienen más sabiduría que cualquier otras, preguntas como las de un niño que solo pide que se acabe la enfermedad que está en la calle para volver a abrazar a sus abuelos, escucharlo preguntar cuando se ira la enfermedad, parte el alma.

 Han pasado más de 90 días desde que el gobierno nacional decretó el aislamiento obligatorio, el cual inicio como una cuarentena en la que se cerraban los sectores de la economía, y se fue convirtiendo en una excusa del gobierno para estar vigente en televisión y gobernar por decreto y en momentos más críticos que los mismos que nos llevaron al encierro. Han sido días tristes y difíciles para todos. Tal como dice el himno de la cuarentena en España, canción de la cantante española Lucia gil, son días tristes, nos cuesta estar muy solos, buscamos mil maneras de vencer la estupidez, han sido meses grises, tiempo de escondernos, buscando que esta sea la forma de encontrarnos otra vez. Este mensaje tan sentimental, triste y lleno de verdad no ha llegado a los colombianos y peor aún, a los habitantes del departamento donde actualmente resido, el Atlántico. 

 El problema se ha desbordado en el Atlántico y Barranquilla, el virus esta diseminado en la población, no mira estrato, no mira clases sociales, se ensaña con mayor dureza con los barrios populares en donde reina la estupidez y el escepticismo, en donde toca salir a camellar en muchos casos a buscar con que comer, en otros simplemente la estupidez humana. Vivimos tiempos de ser valientes, sobre todo para aquellos que se encuentran en el primer frente de batalla, médicos que ya no están con nosotros y que demuestran lo frágil que es la vida.  En este momento los crudos números de las estadísticas comienzan a tener nombres de personas conocidas, muchos empiezan a entrar en las cifras oficiales de casos positivos y lo más triste de fallecidos. Se elevan los miedos, entendemos y comenzamos a ver de frente el problema que veíamos muy lejos porque comenzó en la China y nunca imaginamos lo cruel que podía ser la enfermedad que ha hecho que nos alejemos, y que nuestro mejor aliado sea una pantalla o un celular. 

Cuando se vaya la enfermedad volveremos a juntarnos, volveremos a estar todos abrazados, felices, en familia, recordando un mal momento vivido por todos, en donde vimos como logramos superarnos como sociedad. Recordaremos estos meses grises en los que nos tocó encerrarnos para volvernos a encontrar. Cuando se vaya la enfermedad, volveremos a brindar, volveremos a salir, vendrán los viajes, vendrán tiempos en los que sentiremos que no extrañamos los lugares sino a las personas, extrañamos los momentos que vivimos, esos que marcaron un álbum de recuerdos a cada uno de nosotros y que nos llenan como seres humanos que hoy solo dicen y piensan lo que haremos cuando se vaya la enfermedad.


 Volveremos a juntarnos:

https://www.youtube.com/watch?v=An4T0wUerRs


martes, junio 23, 2020

Barranquilla la Wuhan colombiana

En medio de esta pandemia todos los países han tenido ciudades foco o lugares donde el pico de la enfermedad se aceleró, lo vimos en Nueva York en los Estados Unidos, Madrid en España, Rio de Janeiro y Sao paulo en Brasil, Guayaquil en Ecuador, la ciudad donde nació todo ese problema Wuhan en China y en Colombia, Barranquilla se ha convertido en la ciudad que día a día crece en el número de casos y muertos. 

En comparación con las ciudades en mención la extensión territorial de Barranquilla y el departamento del Atlántico es muy pequeño, una ciudad que se harta de decir que es la puerta de oro y la capital del caribe, en donde confluyen los habitantes del área metropolitana y de muchos municipios cercanos diariamente a sus labores. Desde que Duque levantó la cuarentena el 25 de Abril al enviar a todos a trabajar, se veía que en esta parte del país podría pasar lo peor, y esto pasó. El departamento del Atlántico tiene una población de aproximadamente dos millones setecientos mil personas, la extensión territorial permite que con un bus en hora y media se llegue del lugar más extremo a la capital de departamento. Y es precisamente esa circulación de personas de municipios tan cercanos y diversos culturalmente lo que ha hecho que el virus del COVID-19 se movilice como pedro por su casa. 

En China al explotar la enfermedad y cuando reportaba menos de 1000 casos diarios el gobierno Chino decreto aislar la ciudad de Wuhan, y cortar toda circulación con la provincia de Hubei. Todo esto pasaba mientras Barranquilla vivía el carnaval 2020, en ese momento de alegría y holgorio nadie imagino vivir lo que se vivió en la ciudad donde nació la enfermedad.

Hoy, casi 6 meses después de que el COVID irrumpiera la tranquilidad mundial, Barranquilla se ha convertido en la Wuhan Colombiana, la ciudad foco de la pandemia en donde el virus pasea, viaja diariamente por los municipios del Atlántico y muestra en las estadísticas nacionales la peor cara de una ciudad y un departamento del que todos en el país hablaban maravillas.

 Es cierto que nadie estaba preparado para esta crisis mundial, pero es precisamente en las dificultades que se exponen los mejores liderazgos, el alcalde de Barranquilla desde el comienzo del problema en el país, hablaba siempre de que todos debíamos enfermarnos, y que lo que se buscaba era no enfermarse todos al tiempo, ese mensaje tan honesto y sincero dio pie para que muchos se relajaran pensando que enfermarse de COVID era lo normal, y que sería una simple gripita como incluso algunos lo catalogaban al inicio. No entendimos nada de la vida, como colombianos no entendemos nada de salud pública. La alcaldía ya intervino la red de salud, y con esto entraremos al sálvese quien pueda, los hospitales y clínicas de la ciudad ya colapsaron, y acá no estamos en China que en 10 días hace un hospital con mil camas de cuidados intensivos, estamos en Colombia en donde se hacen 600 camas de cuidado básico que a la fecha no se han utilizado.

 La campaña de decir que depende de ti en una región que se va a los golpes con la policía que les pide respetar la ley seca y cuarentena es un cuento de caricaturas, esa misma región en la que los habitantes de soledad son sorprendidos tomando licor y piden ante las cámaras que el alcalde les envié mercados. No solo se puede decir que son los más pobres los que incumplen, el desorden e irrespeto social se ve en todos los sectores de Barranquilla, en los edificios del norte se van de parrillada y piscinazo, mientras en el sur se celebran quinceañeros y las frías de fin de semana en un buen partido de futbol.

 Ahora cuando la crisis estalla, el subpresidente piensa o está convencido que Barranquilla es el problema del país, pero el problema va más allá de la parte social y del incumplimiento a las normas, tiene mucho que ver que el subpresi haya levantado la cuarentena, esa que no funcionó, porque el virus no se controló, por el contrario comenzó a crecer cuando el país entro en la nueva fase de aislamiento inteligente, tan inteligente como el que se inventó el día sin IVA o mejor como lo han catalogado por fuera de Colombia, el COVID-Friday. 

 Ahora se piensa en aislar el departamento, los cercos deberían ser no solo en el departamento, deberían incluir municipios, no entrar ni salir de Barranquilla, evitar la circulación por el departamento en por lo menos 20 días, tomar las medidas que tomaron en China sería una buena forma de evitar más muertes, en momentos que el virus se ha salido de control y que circula como si estuviéramos en Wuhan. 

 


viernes, junio 19, 2020

Que tal un día sin Iván

En plena época de coronavirus, y cuando Colombia comienza a vivir el pico de la pandemia, el gobierno central decide que es el momento de reactivar la economía nacional, esa que ha sido duramente golpeada por causa de los confinamientos que ya no son tan confinamientos. Y para reactivarla decreta tres días sin IVA, una de sus promesas de campaña. Esa de hacerle creer a la gente que está comprando a buen precio y que con buena publicidad hace que la gente se endeude o compre cosas que quizás no necesite. Pero al final hay que hacerles el favor a los amigos del gobierno que manejan la economía, hay que mover el comercio como sea, y decir que hay un descuento del 19% es para muchos un gran descuento.

 Y quizás fuera cierto si en un país como el nuestro no tuviera avivatos que aprovecharon días antes del esperado día sin IVA para subir los precios y de paso tratar de recuperar las pérdidas que han tenido en los últimos dos meses. De pronto fuera una buena idea si se enfocara en los pequeños comerciantes, pero sin lugar a dudas los grandes beneficiados son las mismas grandes superficies, que no han parado de vender, porque gracias a esta pandemia lo que más se ha movido en los últimos meses es la compra de alimentos que manejan las grandes cadenas de almacenes, como Olímpica, Éxito, Jumbo, hoy también hacen su agosto. O mejor, su Duque, porque la idea viene del subpresi.

De esas colombianadas que uno no imagina que puedan ocurrir, pero que se dan, de ese tamaño es la inteligencia de este gobierno, de sacar a la gente a las calles a comprar cosas que quizás no necesite, y que se sienta tentada a comprar más y más, justo cuando el número de casos crece de manera exponencial en el país, justo cuando los muertos comienzan a contarse por centenas, y justo cuando se trata de contener culturalmente a la gente en sus casas para que no salgan a las calles. Justo cuando les imponen toques de queda y ley seca, justo cuando entendemos que el tema es cultural, este gobierno incentiva que la gente salga a reactivar la economía, le importó cinco centavos los 3 meses que muchos llevamos encerrados, que pase lo que tenga que pasar es lo que dice Iván.

Y porque en vez del día sin IVA, al año tenemos tres días sin IVAN, tres días en que el país no tenga a este nefasto personaje como presidente, tres días por lo menos que no lo veamos en pantalla con su gel y su chaquetica de prom diciendo cosas que no sirven para nada, haciendo anuncios como el de la llamada alternancia educativa. Yo me pido que en vez de tres días sin IVA, nos dejen a los colombianos un día sin IVAN, un día a la semana sin su programa, un día al mes sin que la embarre... Estamos mamados de este gobierno inepto, que justo cuando la curva empieza a subir saca a la gente a las calles. El decreto le quedó con la inteligencia de los que votan No a la paz y se preguntan porque hoy tenemos más muertos en combate. Estamos mamados del doble discurso de restricciones y gente en la calle.


Al otro lado del río

Como ciudadanos que vivimos en Barranquilla estamos mamados de las quemas en el parque isla salamanca, la calidad del aire en la ciudad es pésima. Cada vez que en el parque isla salamanca les da la gana de realizar sus quemas, nos terminan afectando a los que estamos de este lado del río. Del otro lado del río falta autoridad, falta sensibilidad, pero sobre todo falta conciencia y mucha pero mucha autoridad del gobernador del departamento del Magdalena.

Han pasado muchos años en la misma situación y no se observa solución al problema, la pelotica se la tiran al otro lado del río, el gobernador y el ministerio del medio ambiente. Al final terminamos jodidos en Barranquilla, ciudad que por estos días vive en el foco de la pandemia en Colombia. En este momento somos la región de Lombardía de Italia o porque no decirlo, el Wuhan de Colombia. Es muy grave la situación en medio de la pandemia, las quemas afectan el sistema respiratorio. Nos matan lentamente porque al final el humo lo sentimos en Barranquilla.

 En plena época de COVID y la gente del otro lado del río sale a hacer sus quemas, entiende uno la falta de autoridad en el país, sobre todo en zona de nadie, en terrenos que muchos aprovechan para invadir tierras que son en principio del estado, o que están consideradas como reserva natural. Pero en un país como el nuestro esto no es importante, y solo nos duele porque sentimos el olor a humo y respiramos los desechos que se envían directamente desde las quemas.

 El problema no es reciente, hace años lo padecemos quienes habitamos en la capital del atlántico. Solución no han dado las autoridades, pareciera difícil contener en tierra de nadie que algunos desadaptados se dediquen a expandir terrenos baldíos para siembra o para tomarlos en su poder. El estado no ha podido contener el problema, incluyendo gobernaciones anteriores y el actual, son igual los de ahora a los de antes, el problema sigue y no hay solución a la vista para los que vivimos de este lado del río. 

El alcalde Pumarejo ha pedido que dejen que los bomberos de Barranquilla intervengan, porque la pasividad del otro lado del río es total, al final los afectados somos los que respiramos este humo en épocas de coronavirus.

 


lunes, junio 15, 2020

Un virus en carnaval

Barranquilla capital mundial de la mamadera de gallo y el holgorio, hermosa ciudad donde la alegría contagia e irradia en sus habitantes, esa ciudad en la que las personas se aferran al Junior, al domino los sábados por la noche y las frías el domingo en el estadero de turno. Ciudad alegre llamaran muchos y otros simplemente dirán la ciudad de Junior tu papá!, también la capital de la costa, la que mejor preparada está a nivel de infraestructura en salud.

Esa misma ciudad desobediente civil y socialmente, en la que vale más el momento de esparcimiento en la calle, en la que sus habitantes no le temen a una enfermedad que para ellos es un cuento chino, cuento que les hace decir que a los médicos les pagan 30.000.000 por muerto declarado como muerto por COVID.

De ese tamaño es la cultura y educación con la que debemos lidiar día a día en la ciudad alegre, la que sigue poniéndole el alma a la pandemia en Colombia, la que día a día logra superar los casos de contagio en el país, y que ya pasó en casos diarios a Bogotá, donde se ha logrado frenar la expansión en medio de las disputas entre alcaldía y subpresidencia.

A fecha de 15 de Junio, casi tres meses después de que el subpresidente decretará cuarentena en el país, en Barranquilla hay 6013 casos reportados, de los cuales 261 han fallecido, El atlántico en total contabiliza 10882 casos con 419 fallecidos. Y la desconexión entre gobernantes y ciudadanía es total, uno pensando en abrir más sectores, y la ciudadanía sigue sin entender la gravedad de la enfermedad, difícil pedir más, en una ciudad acostumbrada a inaugurar obras y celebrar con la caja e frías.

La cosa ya no es de risas, no es jugar a la ruleta rusa, al salir a las calles la ciudad cada día se nota más en normalidad dentro de la nueva anormalidad, ríos de gente y carros haciendo trancones como si nada pasara, pero en los hospitales y clínica el desfile de pacientes con síntomas de enfermedad respiratoria aguda crece hora tras hora, se dice que no hay camas y que las UCI están colapsadas, aunque las cifras que maneje la alcaldía digan lo contrario. Y tal vez a nivel oficial sea cierto, que las UCI no están llenas de pacientes de COVID, porque aún no han sido confirmados los casos, aunque muchos médicos ya conocen el desenlace final de los pacientes en cuanto a su diagnóstico.

Se declara la alerta naranja en una ciudad inconsciente socialmente, una ciudad en la que se pueden ver diferentes la indisciplina social con toque de queda, ley seca y cercos sanitarios. Lastimosamente en la sociedad siempre se rompe la cadena por el eslabón mas débil, barrios como Rebolo, Las nieves, El bosque, La luz, Santo domingo de guzmán, Simón Bolívar, La sierrita, que apenas si llegan a estrato dos en algunos casos son el pilar sobre el cual danza la muerte y rondan las marimondas del coronavirus, en donde es más fácil vivir la pelea de gallo, y repetir que el virus es un invento de los chinos, un virus que anda de carnaval en la capital mundial de la mamadera de gallo y el aja tu sabes.


jueves, junio 11, 2020

El foco de la pandemia

Cuando comenzaron los primeros casos de COVID-19 en Colombia, el alcalde de Barranquilla temía lo peor en la ciudad, y basado en eso inicio un trabajo de fortalecer la red hospitalaria de la ciudad, que además de atender a los habitantes de la ciudad, recibe habitantes del departamento y de la costa Atlántica. Por eso dispuso un  hospital de campaña de baja complejidad en el centro de convenciones puerta de oro. Ese hospital con 600 camas, en este momento si utilizar es el reflejo de lo que como ciudad esperamos de los Barranquilleros, que se enfermen y tener una cama para atenderlos. Ese fue el mensaje que siempre transmitió el alcalde, que debíamos prepararle una cama al que se enfermara, como presagiando la catástrofe en la que estamos ahora.

Lo que quizás no imaginó el alcalde de la ciudad es que los habitantes de esta parte del país, fueran tan incrédulos ante la enfermedad, que repitieran noticias y mensajes que circulan por redes sociales, mensajes como que el COVID no existe, o que a los médicos y hospitales les pagan 30 millones de pesos por muerto que declaren como COVID positivo. 

Durante años la ciudad ha crecido exponencialmente, muestra ante el país y el mundo su transformación física como ciudad, pero se ha olvidado de la transformación social y cultural. Han sido años en los que los Barranquilleros han sacado pecho por los grandes cambios en infraestructura que ha sufrido la ciudad, se convirtió en foco de las miradas del país como ejemplo de ciudad emergente y se posiciono como la nueva Urbe en el país.

Sin embargo, la falta de educación y principios culturales ha crecido a la vez que la ciudad crece en infraestructura, la muestra de eso es la falta de autocuidado que se evidenció en lo que el subpresidente de Colombia denomina el aislamiento obligatorio, aislamiento con más de 40 excepciones de todo tipo para estar en la calle. Muchos Barranquilleros se cansaron del encierro, otros nunca lo respetaron, y salieron a las calles a cualquier cosa, salen donde el amigo a beber, salen a pasear, y ahora podrán salir al centro comercial, justo cuando los casos en la ciudad se multiplican y siguen creciendo diariamente, justo cuando las unidades de cuidados intensivos comienzan a escasear, en el momento cuando los muertos crecen diariamente, y justo cuando Barranquilla es el foco de la pandemia en Colombia.

En este momento llaman al autocuidado y sacan campañas educativas a un pueblo que no está educado, un pueblo que vota por la bolsa de cemento y que recoge los 100 mil para darle el voto al político que promete y lleva a la manifestación en el, desde esos mismos barrios es donde más se ven los contagios de esta enfermedad que pareciera fuera de control y que en estos momentos de crisis solo se puede solucionar con mano dura, y no con pañitos de agua tibia. Es momento de cerrar y sacar al ejército a las calles, nada de carritos verdes que se vean bonitos, a la gente no le interesa ni le importa un comparendo, total no tienen para comer, menos tendrán para pagarlo, si acaso tienen para las frías del sábado y la pelea de gallos, esa cultura chabacana que tiene a la ciudad en el foco del país, y que la ha convertido en el foco de la pandemia de Colombia, reportando diariamente 200 y 300 casos de contagio, reportando 15 a 20 muertos diarios, pero que para muchos Barranquilleros la enfermedad no existe, pero vaya y dígale que la Dimayor le dio la estrella al Junior o que salieron los números de la lotería en una arepa, para que vea como todos salen a celebrarlo.

Perlas:

  • Se fue Pau Donés, vocalista de Jarabe de palo. Con su música crecimos muchos, homenaje a sus letras profundas cuando el tiempo se vuelve humo, y nos dejo una tremenda canción de despedida para decirle a las personas especiales de eso que tu me das.



martes, junio 09, 2020

La cultura mafiosa

Si no te quitas esa camiseta te pelamos, le decía un señor de la tercera edad a un muchacho de Medellín  que en medio de unas marchas Uribistas llevaba una camiseta en pro de la paz. En esa misma manifestación otro energúmeno gritaba que plomo era lo que había y plomo era lo que venía, todo esto en las narices de los medios y personas que se atreven a grabar las locuras que lanzan estos enfermos en épocas de mandato de Uribe en cuerpo ajeno.

Los crímenes contra los líderes sociales han aumentado desde que Uribe designó al subpresidente con el encargo de vivir en la casa de Nariño. En este tercer periodo presidencial del presidente eterno del subpresi hemos visto como lo que denunciaban cuando eran oposición es lo mismo que hacen. Son los reyes de la incoherencia, que sobreviven políticamente con un discurso belicista y en contra de la paz, asumiendo el dolor y rencor que producían todos los actos que las FARC hicieron  en el país.

Colombia vivió épocas oscuras, esas épocas en la que las FARC llegó a perpetrar un atentado en contra del club el Nogal en Bogotá, en donde según relatan se reunían los paramilitares con la elite Colombiana para planear los pasos a seguir y llevar a los llamados parapolíticos al gobierno.  Los paramilitares se tomaron el congreso de la república, permearon todas las instituciones, fueron quienes manejaron los hospitales en muchos municipios de la costa y ayudaron al presidente eterno del subpresi a estar en la casa de Nari por 8 años.

En Barranquilla un asocial y criminal envía a un médico intensivista amenazas al mejor estilo de Pablo Escobar, lo invita en una carta  a renunciar a su trabajo como médico porque dice que gracias al intensivista la madre de un amigo murió por COVID, país lleno de violentos, energúmenos, enfermos que justifican la violencia en el odio visceral que produce la perdida, pero que sobre todo no se escandaliza en medio de la cultura mafiosa que siempre nos ha rodeado, esa que nos lleva a repetir las palabras del peor Narcotraficante que tuvo Colombia y que les hace brotar el sentimiento colombiano traqueto.

Todo lo anterior nos lleva a pensar que siempre como sociedad hemos estado rodeados del crimen y la cultura mafiosa de un país que detesta a lo que llama izquierda, pero que siempre ha vivido de lo mismo, lo interesante es conocer el discurso que los ayuda a tener más y más gente. Hace unos días, la senadora del mal llamado centro democrático Mafe Cabal, decía que todos los colombianos debíamos tener el derecho a estar armados, un país en el que la falta de educación y cultura ciudadana nos hacen ver diariamente feminicidios como el que ocurrió en Santa Marta recientemente.

La falta de cultura y educación no se soluciona con armas, se soluciona con cultura y educación, eso que nuestros adorados padres de la patria nunca le han enseñado al país, mientras eso no ocurra; seguiremos siendo la cultura mafiosa del plomo es lo que hay y plomo es lo que viene y le voy a dar en la cara marica.


Mentiroso, mentiroso

Durante la campaña presidencial de 2026, Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, defendieron una polít...