miércoles, junio 10, 2026

El dilema del "vice" entre la técnica y el discurso ancestral

En Colombia, el vicepresidente de la República tiene como función principal reemplazar al presidente cuando este falte de manera temporal o definitiva. Por eso se suele decir que el "vice" es una figura de sucesión presidencial y apoyo al Gobierno, cuyo nivel real de influencia depende exclusivamente de las responsabilidades que le asigne el mandatario de turno. Ya entrados en esta etapa crucial de las elecciones presidenciales de 2026, vale la pena analizar lo que quedó en el panorama: los dos candidatos que suplirían al presidente en caso de una falta absoluta. La pregunta que usted debe hacerse es: ¿con quién se sentiría mejor a la hora de que esa persona tome las riendas del país?. 

Por un lado, la fórmula de Abelardo de la Espriella es José Manuel Restrepo, un economista de la Universidad del Rosario, especialista en finanzas privadas, con maestría en Economía de la London School of Economics y doctorado en Administración de la University of Bath. Ha sido rector de varias instituciones de educación superior —como el CESA, Uniempresarial, la Universidad del Rosario (en cargos directivos) y la Universidad EIA de Medellín—. Es, probablemente, uno de los economistas colombianos con mayor experiencia simultánea en la academia y el sector público. Sus seguidores destacan su rigurosa preparación académica, su conocimiento técnico de la economía, su experiencia administrativa, su capacidad para dialogar con empresarios y universidades, y un perfil moderado frente a la asfixiante polarización política. Sin embargo, sus críticos no le perdonan haber pertenecido al gobierno de Iván Duque, haber apoyado reformas tributarias impopulares y mantener una estrecha cercanía con los sectores empresariales y económicos tradicionales.

En la otra orilla se encuentra Aída Quilcué, lideresa indígena del pueblo Nasa, nacida en Páez (Cauca) y reconocida por su trabajo en defensa de los derechos de las comunidades originarias y los derechos humanos. Actualmente es senadora y compite como formula de Iván Cepeda en la baraja del Pacto Histórico. Comenzó como promotora de salud en las comunidades indígenas del Cauca en los años noventa, fue una de las principales dirigentes del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y la primera mujer en liderarlo. Participó activamente en la llamada "Minga Indígena", en movilizaciones sociales por derechos territoriales y contribuyó a la inclusión del capítulo étnico en el Acuerdo de Paz de 2016. Recibió, además, el Premio Nacional de Derechos Humanos en 2021.

No obstante, uno de los temas más comentados en el debate público es su falta de formación universitaria formal; diversas fuentes indican que cursó estudios hasta noveno grado. Cuando se le confronta en los medios, Quilcué suele responder con una serie de términos acuñados en su propio diccionario del cual parece no salir. Carece de respuestas concretas: solo habla de "viejitos", "madre tierra", "la vida", "territorios" y "sabiduría ancestral", entre otros tópicos. En la práctica, es una oratoria que no aterriza en nada concreto; un personaje peligrosamente similar al de "los nadie" que terminó montada en helicóptero y "viviendo sabroso", pero que poco o nada hizo por las negritudes, las minorías o por el país en general.

La senadora indígena, siempre que responde, incorpora un preámbulo retórico que no guarda relación alguna con la pregunta formulada. Jamás explica qué piensa hacer como vicepresidenta, más allá de la promesa de "vivir sabroso". En cuanto a su comunicación no verbal, Quilcué delata su incomodidad moviendo los ojos de forma errática ante los cuestionamientos; un lenguaje corporal que demuestra nerviosismo y una evidente falta de preparación para ejercer un cargo de tan alto nivel.  

En conclusión, los contrastes son brutales. José Manuel Restrepo es un economista y académico de élite, con amplia experiencia en la educación superior y en el manejo económico del Estado, admirado por su preparación técnica y cuestionado principalmente por su participación en el gobierno de Duque y sus posturas de corte liberal-conservador. Aída Quilcué es una de las líderes indígenas más influyentes, admirada por su trayectoria social, pero cuestionada con severidad por sus posiciones ideológicas, su cercanía al movimiento indígena organizado y la absoluta ausencia de formación académica. 

Pase lo que pase, uno de los dos acompañará al próximo presidente de Colombia desde el 7 de agosto de este año hasta el 2030. Depende de cada colombiano saber escoger y evaluar fríamente a quién le entregaría las llaves de la empresa en caso de que el gerente principal no pueda asumir sus funciones.

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