En Colombia, el vicepresidente de la República tiene como función principal reemplazar al presidente cuando este falte de manera temporal o definitiva.
Por un lado, la fórmula de Abelardo de la Espriella es José Manuel Restrepo, un economista de la Universidad del Rosario, especialista en finanzas privadas, con maestría en Economía de la London School of Economics y doctorado en Administración de la University of Bath.
En la otra orilla se encuentra Aída Quilcué, lideresa indígena del pueblo Nasa, nacida en Páez (Cauca) y reconocida por su trabajo en defensa de los derechos de las comunidades originarias y los derechos humanos.
No obstante, uno de los temas más comentados en el debate público es su falta de formación universitaria formal; diversas fuentes indican que cursó estudios hasta noveno grado. Cuando se le confronta en los medios, Quilcué suele responder con una serie de términos acuñados en su propio diccionario del cual parece no salir. Carece de respuestas concretas: solo habla de "viejitos", "madre tierra", "la vida", "territorios" y "sabiduría ancestral", entre otros tópicos. En la práctica, es una oratoria que no aterriza en nada concreto; un personaje peligrosamente similar al de "los nadie" que terminó montada en helicóptero y "viviendo sabroso", pero que poco o nada hizo por las negritudes, las minorías o por el país en general.
La senadora indígena, siempre que responde, incorpora un preámbulo retórico que no guarda relación alguna con la pregunta formulada. Jamás explica qué piensa hacer como vicepresidenta, más allá de la promesa de "vivir sabroso". En cuanto a su comunicación no verbal, Quilcué delata su incomodidad moviendo los ojos de forma errática ante los cuestionamientos; un lenguaje corporal que demuestra nerviosismo y una evidente falta de preparación para ejercer un cargo de tan alto nivel.
En conclusión, los contrastes son brutales. José Manuel Restrepo es un economista y académico de élite, con amplia experiencia en la educación superior y en el manejo económico del Estado, admirado por su preparación técnica y cuestionado principalmente por su participación en el gobierno de Duque y sus posturas de corte liberal-conservador.
Pase lo que pase, uno de los dos acompañará al próximo presidente de Colombia desde el 7 de agosto de este año hasta el 2030. Depende de cada colombiano saber escoger y evaluar fríamente a quién le entregaría las llaves de la empresa en caso de que el gerente principal no pueda asumir sus funciones.
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